El Andariego

Blog personal de Ricardo Andreé

A propósito de los golpes de la cola del dragón

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Agence France-Presse – 26.5.2009 23:39

Chile: detienen a autor material de crimen de folclorista Víctor Jara

 

Treinta y seis años del asesinato del cantautor chileno Víctor Jara, días después del golpe de Estado que instaló la dictadura de Augusto Pinochet en 1973, un juez chileno ordenó este martes la detención del autor material de su crimen.

El juez Juan Eduardo Fuentes ordenó el arresto del ex conscripto José Adolfo Paredes Márquez, hoy de 54 años, quien habría fusilado a Jara por órdenes de los mandos superiores del Ejército chileno.

“Paredes quedó recluido en la Cárcel de Alta Seguridad en calidad de autor material del crimen de Víctor Jara”, dijo el juez Fuentes a periodistas.

El detenido se declaró “inocente” a la salida del tribunal, antes de ser trasladado hasta la cárcel.

El juez no dio luces sin embargo del o los autores intelectuales del crimen del artista, emblema de la música de izquierda latinoamericana.

El año pasado, la justicia chilena había cerrado la investigación judicial sin hallar a quienes ordenaron la ejecución de Jara y con sólo un militar a cargo del recinto deportivo donde permaneció detenido bajo proceso.

La investigación fue abierta al cabo de dos semanas y este martes rindió sus primeros frutos.

El cantautor murió el 16 de septiembre de 1973 en un estadio techado en el centro de Santiago, que hoy lleva su nombre y donde permaneció detenido junto a otros 5.000 prisioneros políticos.

Según la investigación judicial, en este lugar Jara fue “brutalmente golpeado y torturado” y sus manos “sufrieron golpes de culatas de fusiles, lo que las dejó reducidas a una sola llaga”.

El cantante se hizo conocido en toda América latina por sus canciones de fuerte contenido social, como “Te recuerdo Amanda” y “El derecho de vivir en paz”.

Jara es una de las más de 3.000 víctimas, entre muertos y desaparecidos, que dejó la dictadura de Pinochet (1973-1990).

 

Justamente, casos como el de José Adolfo Paredes Márquez: un hombre de 54 años, que hoy sobrevive en condiciones paupérrimas, y que a sus 19 años, durante el golpe militar de 1973, cumplía con su servicio militar obligatorio, un conscripto, demuestran toda la realidad de una concepción de ‘justicia’ cuya base política es insostenible, y por lo mismo es una aberración que atenta en contra del más mínimo concepto del Derecho.

Los medios de comunicación resaltan la figura del ‘único culpable’ material del asesinato del cantante y compositor Víctor Jara. Pero se reconoce que los autores intelectuales del crimen nunca han sido identificados. Y como no estamos hablando de una banda de barrio, sino de una estructura militar, bajo el orden del Ejército de Chile, en condiciones excepcionales y con un rígido control del país por parte de mandos bien reconocidos y reconocibles, parece irrisorio, si no fuese por lo patético, que hoy, a 36 años del alevoso asesinato, se pretenda fijar ‘justicia’ en base a un hombre que a la sazón era una víctima de su condición de soldado raso, sujeto a la obediencia y obligado a ejecutar órdenes que bajo situación normal quizás podría disentir y objetar por conciencia, pero que en aquellos momentos o las llevaba a cabo, o corría peligro su integridad y su vida.

A propósito de lo que se habla en el artículo ‘los golpes de la cola del dragón ‘: como por sincronicidad, aquí tenemos un ejemplo de aquello que allí se escribe y afirma: ¿cómo es posible que se siga martirizando a personas que no tuvieron las decisiones en sus manos y se vieron envueltas en la vorágine de la historia de la cual TODOS somos responsables?

¿Alguien se pregunta cómo ha sido la vida de este humilde hombre durante 36 años? Él se declara a gritos inocente. Pero la exposición en la prensa y televisión ya lo condenó: ¿y los derechos de las personas? ¿De qué podría satisfacerse una persona cuerda, sana, inteligente, racional y con sentido de humanidad, que busca justicia por un crimen, y asiste al arresto de un peón, que es otra víctima de una maquinaria cuyos autores ni siquiera son conocidos?

Los jueces hacen su trabajo, si un caso está abierto, deben indagar, arrestar, enjuiciar, condenar o eximir. Si desde tribunales hay orden pendiente, la policía debe proceder. ¿Y la clase política? ¿Y los legisladores? ¿Y la voluntad del gobierno… y de la oposición? Hago e invito a que honestamente todo chileno se haga esta pregunta: ¿Alguien cree que después de 36 años o de 40 años se podrá llegar a saber de hechos, mandantes y autores intelectuales en cada caso, y en todo caso llevarlos ante un tribunal y condenarlos? Si eso no sucedió en estos años, con el caudal de información que sí se posee y con los juicios morales a los cabezas del estado de terror que se vivió, y con algunos importantes autores y jefes en la cárcel… ¿cómo podría esperarse a que se rompa el código de silencio que ha levantado un muro ante toda investigación de fondo? Entonces, asistimos al lamentable acto del hombre de 54, 60 o más de 70 años que debe sufrir el denigrante escarnio de los medios y soportar el peso de acusaciones sobre las cuales poco puede aportar, y en muy poco pudo decidir, y en donde simplemente debió involucrarse bajo obediencia, en el contexto histórico que le tocó vivir, como a toda su generación.

Este hombre, José Adolfo Paredes Márquez, si fuese realmente quién apretó el gatillo… ¿tenía alternativa? Y hoy, acusado, ya condenado por los medios ¿tiene alternativa?. ¿Nos hemos convertido todos en tiranos? No veo diferencia entre la venganza que enceguece y confunde justicia con retaliación, y aquellos que por venganza asesinaron a personas como Víctor Jara, y lo hacían en nombre de su justicia.

La Sabiduría que emana de un libro antiguo y vigente, como el I Ching, y los principios elementales de la doctrina de JesúsCristo nos enseñan, en cuanto a justicia y paz, aspectos y sustentos diametralmente opuestos a los que hoy pululan en nuestra sociedad. Enseña el I Ching que todo juicio tardío debe tener como objetivo fundamental el cierre del caso, o una condena moral, pero nunca el castigo, y agrega que todo mal juicio rebaja el sentido de la justicia, y toda justicia superior debe siempre apuntar a la misericordia y a la restauración, al perdón, y nunca una causa debe arrastrarse en el tiempo. JesúsCristo nos insta a no poseer enemigos, y orar por quienes nos hacen daño: el centro de La Sabiduría y del Camino Crístico coinciden en que la venganza no es justicia, y que toda justicia aplicada bajo la necesidad de ‘hacer pagar con la misma moneda’ a quién es culpable de nuestro dolor es demoníaca, no es humana, no va con la senda del Cristo que Salva, ni es signo de Sabiduría, sino de estupidez y mediocridad.

¿Cómo puede ser que una clase política navegue por la ambigüedad y la hipocresía y nunca, ni uno, ni una voz, jamás haya alzado su voluntad para liberar a esta sociedad de los fantasmas que nos heredó un hombre, un sistema, un periodo determinado? Porque quienes apoyan la gestión del gobierno militar prefieren callar e ignorar, y de esa manera creen hacer honor a la memoria de quién admiraron y quizás aún admiran, pero no serán ellos quienes pondrán sus cabezas para una ley que de por concluida toda causa que ahora está llevando ante los jueces solamente a cuadros menores, ejecutantes bajo obediencia y hombres absolutamente secundarios, sin poder alguno en el Estado y en la confección de las políticas de represión. Y quienes fueron oposición al régimen militar y hoy comparten hemiciclo y espacios políticos con la derecha, y hacen parte del gobierno, tampoco harán nada por cerrar esta absurda injusticia, pues, como ya lo expuse en el otro artículo, deben compensar políticamente a quienes se hayan excluidos de participar en el poder del Estado, en su poder legislativo, debido a la fórmula binominal y a una serie de aspectos constitucionales que no ayudan a la democracia, sino que la limitan.

Se requiere una profunda Reforma Constitucional, es verdad, y hasta… ¿por qué no?… una Constitución que sea realmente expresión del Estado de Derecho y de los Principios más modernos de la democracia. Es urgente detener todo proceso y juicio que se relacione con hechos y situaciones derivadas de la traumática época que creímos que se cerraría definitivamente en 1990 y que desgraciadamente nos sigue salpicando y ensuciando. ¿Tendremos la inteligencia y sentido de Paz como para llegar a imponer un cierre histórico y luchar por el advenimiento de una Constitución que sea real expresión de los chilenos libres y demócratas? Porque continuar como están hoy las cosas es un anacronismo, y una cobardía.

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Written by Edición GF

mayo 20, 2009 a 12:02 am

Publicado en Uncategorized

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