El Andariego

Blog personal de Ricardo Andreé

Desmenuzando… una mirada obligada y muy necesaria

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En la miopía y sesgo que caracteriza al cuerpo noticioso que los chilenos recibimos de los Medios de Comunicación, que en cuanto amplitud, diversidad y calidad están muy por debajo de ser realmente ‘democráticos’… sea por su escases, sea por su uniformidad sospechosa, sea porque contados grupos de poder manejan la gran mayoría de estos Medios… mal podemos pretender opiniones universales, con mirada Macro y con profundidad de conocimiento sobre la realidad que nos circunda. Es cierto, quienes quieren informarse y formarse recurrirán a la búsqueda de los hechos a como dé lugar, y por lo mismo no quedarán impávidos ante la jibarización de la noticia, sobre todo en los noticieros de televisión. 

Veamos: los hechos en Haití se apagaron para los chilenos rápidamente y culminaron con crónicas sobre lo estoico de un General ante la tragedia personal que lo golpeó en un evento en el que han muerto 200 mil personas y dos millones han quedado literalmente en la calle. Terminamos con algún Show de aquellos que ahora sirven para que la parafernalia también haga parte de su humanismo solidario… y vamos encerrándonos en nuestra burbuja individualista y localista. ¿Qué aprendemos? ¿Qué advertencia se nos envía con estos terribles hechos, como el Tsunami de Asia, que entre los dos episodios (con el terremoto en Haití) suman casi 550 mil muertos? ¿Estamos exentos de inundaciones, terremotos y tsunamis? ¿Cómo nos preparamos? ¿Reflexionamos sobre el valor de nuestra vida ante manifestaciones tan evidentes que pululan por todo el orbe?

Hay procesos políticos que tarde o temprano tendrán un efecto en nuestra vida republicana: lo que se está generando en Bolivia debe ser analizado, seguido y bien entendido… no es un simple cambio de gobierno, otro más, lo que allí se está verificando, y el valor del indigenismo, que en Chile no logramos insertar en nuestra estructura mental, creará, desde Bolivia, una realidad distinta que podría apartarse de nuestra comprensión y acercarse en demasía al conflicto. Lo que sucedió en Honduras: casi un estertor imperceptible para los chilenos, y sin embargo es un punto de inflexión que define correlación distinta de fuerzas, que en América se están flanqueando para batallas frontales. Los constantes hechos en Venezuela: de verdad es un pecado político y una gruesa estupidez  no estar más cerca de los eventos que están chavezconduciendo a dicho país a un abismo que no se quedará en los límites de Venezuela.  Y es que los chilenos no parece que vivamos en esta América Latina… ¡Pero si pareciera que no fuéramos de este planeta! Y esa irrealidad y enajenación nos pasará la cuenta, de eso debemos estar seguros.

La frustrante reunión de Copenhague y la vergonzosa manipulación final para emitir una declaración intrascendente que reducía todo avance habido con anterioridad en cumbres similares… simplemente o no se conoció en Chile, o no se entendió… y no se difundió. El chileno común no tiene opinión sobre la debacle del planeta. Los niños saben más sobre el calentamiento global que sus padres. Lo peor que es los mayores no se sonrojan ante esta superioridad de su prole, sino que lo toman como una nota folklórica. Esta ligereza nos muestra de  cuerpo entero.

Un joven hombre se presenta como candidato a presidente de Chile. Saca el 20%… y luego se desvanece. Como lo hizo en su momento aquel ambientalista rector de una universidad de Valdivia (Manfred Max-Neef). Y  a lo más asistiremos a una serie de intentos de levantar algo diverso que por mucho será demasiado similar a lo conocido. Existe una clase intelectual en Chile que históricamente ha sido irresponsable y altamente demagógica. No se puede levantar una candidatura, una idea, una propuesta… y luego deshacerse en los tiempos y la ambigüedad. No se puede asistir a una derrota electoral contundente y seguir con los mismos discursos de trincheras que solamente logran aunar a los más acérrimos. El argumento de que un ‘Gobierno nacional’ o una ‘democracia de los acuerdos’ son solamente viables en el traspaso de un régimen a otro, y no de un gobierno a otro… se cae por su realidad. Porque el conglomerado que gobernó por 20 años, luego de 17 años de régimen no-democrático, lo hizo cómodamente bajo las condiciones impuestas al inicio de la transición, y si alguien de izquierda tenía por demonios a los de la derecha, fue precisamente la Concertación quién demostró que esta derecha eran personas con las cuales se podía acordar, e incluso co-gobernar; entonces ¿cómo entender ahora que no es posible llegar a la democracia de los acuerdos que ellos mismos aplicaron por años? Ahora, si las bases de la Constitución de la República, y sistemas como el Bi-nominal y otros, están plenamente arraigados, y todos parecen estar cómodos con esta extraña fórmula, y el  gobierno entrante llama a crear nuevas situaciones de progreso basado en el mismo sistema que hasta ahora ha predominado… ¿cuál es la diferencia? Dirán ¡pero es que la derecha nunca de deshará de su propio ropaje! La pregunta es entonces: ¿cómo impondrá la oposición una agenda progresista desde trincheras radicales  carente de toda propuesta de cambio? Es lógica la expectativa de cómo se comportará este nuevo  gobierno, y en particular cómo actuará lo más cerrado de este segmento político, representado por la UDI, y cómo lo hará el ala supuestamente más progresista y liberal que representa el Sr. Presidente electo. Si la ahora oposición tuviese la serenidad suficiente debería conceder a que esta realidad se manifieste en su verdad: y claro, si no hay progreso y se repite lo viejo que nadie quiere, este gobierno tendrá corta vida y es ahí en donde la oposición puede recuperar sus espacios; pero si este gobierno asienta un nuevo modo de entender la política pública… la oposición tiene el deber de colocarse al día. Lo sabio será siempre dejar una franja de tiempo para recomponer las fuerzas y hacer que quién ejerce el gobierno se desgaste, o se refuerce, porque tiene la mayor responsabilidad. Pero eso no está sucediendo,  y la intelectualidad de la Concertación está mostrando su arista más nociva, paupérrima y ciega.

Pero además hay una visión que no es masiva en Chile: y es que la elección en este país ha  quebrado la balanza política en el Continente. ¿Cuál será el rol del nuevo gobierno en la arena mundial? ¿Se aliará Piñera con Uribe de Colombia? ¿Reconocerá el nuevo gobierno al dudoso gobierno de Honduras? ¿Se enfrentará Chile con los representantes del gobierno de Chávez? ¿Qué política ambiental presentará Chile en la próxima cumbre del clima?

Para sostener una mirada objetiva, como nos enseña La Sabiduría, debemos primero informarnos, cotejar y analizar esta información, comparar, y luego llevar aquello a nuestra cavilación y reflexión. Y quienes tenemos Fe en Dios y somos practicantes de nuestra libertad de Fe, tenemos el doble deber de informarnos y luego pasar la realidad por el cedazo de nuestra coherencia de valores y principios fundamentales.  Quizás, y es lo más probable, en algún momento nos tildarán de izquierda, luego de derecha, y más seguido de ambivalentes. No debe ser ése nuestro tema, y menos nuestro temor: quién se coloca a la izquierda ve el mundo desde la siniestra, quién se coloca a la derecha lo mira desde la diestra, y quién dice estar al centro lo analiza según su centro. No somos nosotros, hombres y mujeres de Fe, libres en la Fe, quienes tenemos que catalogarnos, sino que son ellos quienes desde sus sesgadas posturas nos encasillan. Por eso, por este motivo, es tan errada y mundana la actitud de una ‘Mesa’ religiosa (evangélica) -que más parece una ‘mesa política’-  la cual  llama a votar a sus feligreses por uno o por otro. Cuando los cultos entran en la política de la militancia y de las partes… se convierten en un partido, y sus miembros ya no son practicantes libres de la Fe, sino ovejas que pesan política y convenientemente en su número y masividad.

La objetividad y el amor a la verdad nos debe hacer personas dignas siempre: y esto se extravía cuando la pedofilia y los abusos sexuales pasan a ser una cotidianidad histórica en una institución religiosa y muchos, ante estos hechos, colocan vendas en sus ojos y nublan sus entendimientos, y acallan la fuerza de sus convicciones, todo para ir en defensa de lo corporativo y tradicional. Esta debilidad obviamente no es fortaleza, sino mediocridad fanática que no enaltece la Fe sino que la degrada y arrastra por el fango. La Verdad debe ir delante de la Fe como espada de sumisión a Dios y nunca la Verdad debe someterse a la hipócrita justificación de los males que siguen hablando en nombre de Dios.

De esto se trata: de la Verdad. Un crimen es un crimen. Una Gracia es una Gracia. No importa de dónde venga, ni quién lo ejecuta: el Bien es Bien, y el Mal es Mal… y nada cambia si sus autores son de derecha o de izquierda, o miembros de una iglesia o de una compañía de analfabetas. Entonces, podemos aplaudir a un joven político que alza aíres nuevos en un  enrarecido clima de ofuscación por el poder… pero luego lo criticamos por su irresponsabilidad en el manejo de sus logros. Podemos abrigar dudas con respecto a un sector del nuevo gobierno, pero debemos dejar que los hechos lo demuestren. Es natural, y está en las posibilidades de una democracia, perder el poder después de 20 años, pero no por eso debemos implantar el halo del caos sobre la política. Podemos no ser debidamente informados sobre la catástrofe climática, pero es nuestra opción informarnos y hacernos un maduro concepto sobre este vital hecho. Podemos estar inmersos en la tontera del amarillismo y la banalidad televisiva, con apenas dos diarios serios y un montón de pasquines raros y de muy baja calidad… pero no estamos encarcelados por esta lamentable realidad sino más bien tenemos el deber de recurrir a fuentes serias que nos nutran de buena información, y de algún modo apagar la mala televisión y no comprar esa necedad impresa que nos califica como a un pueblo misceláneo, ligero, impúber y superficial. No creo que seamos eso, los chilenos, pero eso es lo que nos quieren vender.

Todos tenemos el deber de ‘alzar el nivel’. Cuando escribamos una opinión en Internet: informémonos primero y antes. Cuando debamos enfrentar hechos que nos duelen o nos tocan: mantengamos la objetividad y seamos valientes en la crítica y el reconocimiento. Cuando nos topemos con fanatismo y miopía: ensanchemos el horizonte con argumentos y propuestas, con llamados a la espera y al desarrollo de los acontecimientos. Y seamos firmes en la defensa de los valores de la Vida, la Libertad y la Justicia, sin importar si se trata de la izquierda o la derecha. Y sepamos sacar la voz por quienes no tienen la capacidad aún de defenderse: los niños. Indignémonos ante los abusos, no callemos ante los castigos de padres contra-natura, denunciemos a los demonios que desde pulpitos y esferas de poder, cualquiera, someten la inocencia de los niños y niñas a su perversión y maldad. No es un problema de Haití que hoy cientos de niños y niñas estén siendo secuestrados para alimentar las camadas mafiosas de la prostitución infantil y adolecente… no es un tema lejano que una delegación de una iglesia bautista de los Estados Unidos haya sido detenida por raptar a más de treinta niños y niñas e intentar pasarlos ilegalmente hacia República Dominicana. No son temas distantes: son NUESTROS. Porque todo aquel mal que se haga  a un inocente a todo Hombre decente lo involucra, pues es decencia básica respetar y salvaguardar los derechos y la inocencia de nuestra generación venidera.

Debemos romper la indiferencia que nace de un exceso de individualismo y egoísmo desenfrenado. Debemos quebrar el falso cristal de la mala información, y es nuestro deber ir en pos de los acontecimientos en el Mundo y hacerlos nuestros… porque lo son, y todos somos hijos de Dios viviendo en el mismo planeta. No somos seres inertes y carentes de sensibilidad e inteligencia: por lo mismo no es sabio quién observa, sino aquel que participa.

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Written by Edición GF

febrero 9, 2010 a 12:18 am

Publicado en Uncategorized

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