El Andariego

Blog personal de Ricardo Andreé

El ‘Cristo’ de Chávez

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Recurrentemente el  pintoresco presidente militar de Venezuela, Hugo Chávez Frías, hace referencia, en sus largos discursos, a un ‘Cristo’ personal que él cataloga como al ‘primer revolucionario’ y ‘el primer socialista’; en los últimos actos que conmemoraban la asonada armada del 4 de febrero de 1992 se pudo escuchar la retórica de una ‘sociedad como la que Cristo planteó’.

No es curioso ni novedad escuchar a hombres que adulan las armas y los modos fuertes de gobierno, en medio de arengas violentas, alzar a Dios como su orientador y protector. En el solo hecho que las armas y herramientas de muerte reciban bendición de un sacerdote, como es habitual, ya hay una contradicción, más bien una afrenta al Dios de Amor. Pero en este caso asistimos a un caso particular, porque Chávez lo es, y los acontecimientos en Venezuela lo son: en medio de luchas internas al gobierno y con una oposición variada y creciente, el gobernante militar endurece su palabra y hace reiterativo, no casual, sino constante, su referencia a Cristo. Incluso demuestra contar con sendos apoyos en la iglesia católica, incluyendo a un consejero sacerdote. En una entrevista del 4 de febrero transmitida por la red televisiva TeleSur fue más allá: contó que su acercamiento al ‘cristianismo revolucionario’  había sucedido siendo cadete de la academia militar cuando habría leído a un tal Chantal sobre que el marxismo y el cristianismo eran lo mismo, y luego abrazó, dijo él, la teoría de la ‘teología de la liberación’.

Hasta aquí los datos duros del tema en cuestión, el resto se puede investigar con facilidad. Nuestro punto, que nos toca y nos involucra, reside en la calidad real de JesúsCristo y la utilización de su figura y nombre, además de los verdaderos objetivos de su Presencia y Venida.

Si aceptamos la sola calidad humana de Jesús y su condición de ‘iluminado’ u ‘hombre santo’, pero humano y hombre al fin, sin concebir los hechos espirituales y la realidad divina que se mueve por encima y por dentro de lo carnal, entonces es lógico que debamos buscar en JesúsCristo aquello ‘social’ ‘ideal’ y ‘político’ que nos deja como enseñanza; ahora, si entendemos al Cristo como a la Encarnación de Dios, el Poder de Dios hecho Carne, entonces todo debe ser visto, vivido y discernido según cánones y parangones Espirituales. Y si es Espiritual requiere de formas y contenidos de Fe que el individuo debe compenetrar y practicar. Dicho de otro modo: puedo saber que la aspirina me quita el dolor de cabeza, pero eso no me hace un médico; y si sobre el efecto de la aspirina construyese teoría y planteos… sería un farsante y un especulador. El Orden natural de la vida exige que cada aspecto sea entendido en su Calidad y Raíz, de otro modo nace lo subjetivo, el idealismo como forma de concebir la vida, lo efímero… la mentira. Puedo tomar la figura de Marx y convertirlo en dios… y eso se ha hecho con muchos seres especiales, y no tanto. Y hay quienes toman a Dios y lo convierten en un hombre a su antojo e interpretación; eso se hace en demasía con JesúsCristo.

Es el Hombre quién debe ascender a la comprensión de aquello que Cristo Es.

Cristo, el Ungido, el Dios encarnado en Jesús, el Verbo del Padre, el Alfa y la Omega de la Creación no vino a diseñar un ‘modelo social’, y mucho menos conformó lineamientos políticos para su época y para el futuro, y si es Dios, como lo es, no pudo sino ejecutar un Plan de Vida y Salvación que es antes de la Humanidad y que será después que pase esta pequeña Generación. Es el Hombre quién debe ascender a la comprensión de aquello que Cristo Es y para qué Vino, y no debe el Hombre rebajar a su estrecha visión y necesidad temporal y mundana hechos que poseen  grandes avenidas de liberación y trascendencia… que no son del Mundo. Ya la religión institucional, por siglos, ha realizado dicha operación de materialización y humanización secular y racional de Dios. Y es justamente de este intento político de las iglesias, para justificar su magisterio y representatividad, que nace un vástago llamado ‘teología de la liberación’: al ‘Cristo’ demasiado apegado a los poderes tradicionalmente compartido con los Estados ‘burgueses’, se opone un ‘Cristo revolucionario’ que pretende destronar esos enquistes conservadores. JesusCuando los Reformistas en Europa, desde Lutero, se desgajaron de la iglesia de los grandes señores, se produjo una radicalización política y social en que los artesanos y campesinos tomaron La Reforma como herramienta para destronar al poder feudal y señorial, y la institucionalidad eclesiástica se alió aferradamente a las castas oligarcas.  Entonces el libro La Biblia era el elemento más revolucionario de la época, y copiar este texto era la acción más osada y rebelde en contra del statu quo imperante.  Hoy vemos que el fanatismo religioso, al igual que las acérrimas Cruzadas y la fijación por las ‘reliquias sagradas’ que demostraba la creencia de la ‘materialización de la fe’ en un grado absurdo, impera y atraviesa cuan flecha certera a todas las religiones históricas y tradicionales. Asistimos, como nunca antes, a una alianza fatal entre fanatismo religioso y causas políticas, y esta vez se trata de un edema que ataca a todo el pulmón del cuerpo social en el mundo. Es decir: la relación entre política y religión es un binomio fatal  que ha convivido por siglos.

Hoy, hablar de Cristo, en medio de la vorágine que nos consume hora a hora, es confuso y corremos el riesgo de ser colocados en la red interpretativa de los muchos ‘Cristos’ que andan dando vueltas por el planeta. A propósito de esto mismo, hace muy poco se nos preguntó, por parte de un amigo que nos conoce de hace años y que fue alumno en los primeros talleres de I Ching: ¿por qué… para qué… cómo… de esta opción por Cristo cuando ya teníamos un camino distinto que atraía a muchos justamente por ser diverso y novedoso? Y nuestra respuesta es la misma que repetimos y reiteramos: ‘no nosotros elegimos a Cristo, Cristo nos tomó a nosotros’ y somos persistentes en que el I Ching que enseñamos a los inicios de este Camino también se transformó por sí mismo, pues precisamente fueron los Sabios y Santos que viven en La Sabiduría de esta práctica antigua quienes nos guiaron y apoyaron en este Encuentro con el Cristo Vivo. Y no hablamos de ‘búsqueda’ racional o filosófica, o de un espacio para instalar nuestra propia orgánica… ¡lejos de todo aquello estamos! Sino de eventos que se fueron manifestando en Estados Espirituales… Y aquí el punto: lo de Dios no se puede vivir, entender, concebir, aplicar… sino por Estado Espiritual. No por racionalidad, no por filosofía, no por teología, no por institucionalidad, no por ego, y menos, muchos menos, por política. Lo de Dios requiere, exige, para ser real y concreto, justamente renunciar a lo concreto de lo material y carnal, y no hablamos de ‘sacrificio’, de silicios y abstenciones que enferman y encarcelan, sino de Estados de Meditación y Oración prolongados en un tiempo preciso, exento de intencionalidades y con plenitud de Fe y Entrega sin condiciones. Entonces, cuando el Espíritu que nos vive se hace Uno con el Espíritu Santo, que es La Sabiduría de Dios, nosotros, todos nosotros, en ese punto y nunca en otro, morimos y nacemos de nuevo. Desde ese punto de quiebre vemos, escuchamos y tocamos al Dios Vivo: de ése Cristo hablamos nosotros, y ése Cristo no está sangrante en una cruz romana, sino que Vive Victorioso con una firme Voluntad de llevar hasta el final el Plan del Padre Dios. No del Cristo en la escritura que la razón intelectual intenta interpretar, no del Cristo de las iglesias que siempre al final debe supeditarse al magisterio de los Hombres, no del Cristo de las ideologías que azuzan enfrentamientos y gustan de las armas, no del Cristo sufriente, sangrante que ha servido para la mala culpa, y para que los pastores acarren ovejas hibridas y carentes de conciencia propia… Nosotros no buscábamos a Cristo, pero al alcanzar el Camino Medio de los Sabios que guían al Hombre a través del I Ching nos encontramos con que el Tao Manifiesto era Cristo, y el Hijo Primogénito del signo 51 del Oráculo era el Cristo haciendo la Voluntad del Cielo en los Hombres. No nosotros construimos a Dios: Dios ES… Objetivamente…  y no necesita de nuestras mañas inventivas. Por lo mismo decimos que Lo Espiritual se separa abruptamente de la religión: y aunque digamos cosas parecidas a otros, nuestra práctica espiritual es distinta a los demás, y similar a la de todo Ser Espiritual que por cualquier vía alcanza la morada del Dios que Es.

Ahora, desde esta vivencia y realidad escuchamos a un Chávez mover las banderas ‘sociales del Cristo socialista’ y vemos el soplido del anti-Cristo sembrando confusión, cizaña y desprestigio. La Apostasía consiste en alzar y elevar el nombre de JesúsCristo para negarlo en su verdad divina y rebajarlo a condiciones que no son reales y verdaderas. Ahora, no todo quién mencione a Cristo y a Jesús es uno de Los Suyos, su Discípulo. Y no todo quién proclame de boca a Dios tiene por su dios al Padre de Amor.

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Written by Edición GF

febrero 9, 2010 a 12:29 am

Publicado en Uncategorized

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