El Andariego

Blog personal de Ricardo Andreé

La Suscitación… Crónica de estos días: 2. La revolución que revoluciona

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Ya no es un caso aislado, sino que variado y numeroso, el hecho de que artículos publicados en la Revista El Gran Fundamento, como ‘Lamentos inoportunos’ y ‘el mundo está cayendo’ estén siendo bajado por internet y publicados en diarios virtuales, y no pocos son los correos que van llegando a mi dirección virtual bajo frases similares: ‘me he acordado mucho de lo escrito aquí’ ‘se me ha venido a la memoria lo que había leído…’ etc. Recibo correos de viejos alumnos de la Sabiduría agradeciendo por la enseñanza, gracias a la cual hoy tienen herramientas para indagar con el I Ching sobre los acontecimientos que nos colocan a dura prueba; leo cartas de personas lejanas, extranjeras, muy preocupadas por nuestro país y que dan gracias por aquello que en tantos años hemos sembrado con la palabra, la enseñanza y nuestro empeño de Sabiduría y Consagración. Parecen ecos bondadosos de una obra pequeña, capilar y muchas veces fatigosa, con momentos inciertos, siempre en lucha con nuestro ego y nuestra pequeñez humana… y sin embargo, ante la proporción de una catástrofe, florece la semilla en la memoria y alma de quienes la han acogido aun de soslayo o distracción; y en otros, quienes guardaron en bagaje de fe nuestras palabras al viento, hoy retoña un árbol donde guarecerse y construir la casa del Espíritu.

Dios, no al que ofenden los incrédulos, nos lo había advertido: ‘Siembran para cosechar en tiempos de Tribulación’. Nuestro Dios Vivo… no el que yace muerto en la culpa del cristianismo-cultural, ni aquel que se nos muestra encarcelado en la interpretación pastoral de la exégesis… nos habla, razona y nos prepara. ¿Cómo puede ser algo así? Reclaman los escépticos. ¡Nadie puede hablar con Dios sin la tutela de la madre iglesia! Reclaman nerviosos los eclesiásticos. ¡No hay Dios fuera de La Biblia! Aseguran perversos y rígidos los esquemáticos y sectarios. Pero al margen de esta histeria religiosa y de los ataques de los nunca serenos no-creyentes, los cuales por cierto extraen de la prédica escolástica de las religiones sus mejores obuses argumentales para descalificar a Dios, nosotros, Consagrados en Cristo y Discípulos de la Madre Sabiduría, seguimos obedientes el Plan trazado por el Cristo Vivo para estos tiempos de Tribulación, a saber: ‘habrá tribulación humana, guerras y litigios, violencia y caída del mentiroso sistema mundano, en donde el Hombre malvado se tornará francamente tirano y soez, agresivo y egoísta, avasallador y criminal; habrá tribulación de la naturaleza: vientos huracanados, nieve y frío, calor y sequía, incendios como nunca antes, terremotos sin cesar… unos por aquí, otros más allá… y la Tierra temblará sin cesar; el mar y las aguas se teñirán de rojo y entrarán a tierra firme para cobrar sus deudas; volcanes se despertarán y por debajo de los pies del Hombre se acumularán fuerzas de fuego como nunca antes visto, y no habrá volcán debajo del mar que no esté activo; habrá tribulación cósmica: el sol inundará la tierra con sus partículas agresivas, otros cuerpos intervendrán sobre el magnetismo terrestre, el eje de este mundo cambiará su centro, y los polos magnéticos se revolucionarán; y habrá tribulación de Dios: el juicio de esta Generación pasará por la balanza de la justicia en donde la soberbia de los Hombres caerá estrepitosa y definitivamente”

En tiempos de Tribulación el Hombre es medido por aquello que mora en su interior, en su verdad interior. No importa su religión, su filosofía o ideario, sino su Bondad, su Honestidad, su Fe y su carencia de perversidad. Y no hablamos de posturas sociales o actos de caridad, no de apariencia, sino de Verdad Interior; es decir, de aquel medidor espiritual que sí es leído, captado y computado por toda fuerza de la Creación, sea por el Espíritu de otros Hombres, sea por la Naturaleza, sea por el Cosmos y sobre todo por Dios. Esta realidad espanta: porque en la hipocresía podemos guardar nuestra verdad y jugar con máscaras que nos den algún resultado o beneficio; pero ante la Creación pasamos a ser aquello que en verdad somos, y esa realidad se lee en nuestro interior, como un ‘disco duro’ al cual todo Poder de la Creación tiene acceso. Y cuando proponemos a Cristo como Dios Salvador y Conductor Supremo no nos referimos a una religión, a una forma de culto o al típico cristianismo-cultural, sino que planteamos nuestra propia vivencia y realidad: que ése Cristo Vivo es Dios, y que entra en relación con nosotros por aquello de virtud, fe y amor que realmente nos mora y sustenta en nuestra verdad interior. Por aquello que Nos Vive somos medidos, no por eso que hacemos o hablamos o sabemos.

Ahora, el Hombre no puede ser tan estúpido como para creer que este Dios Vivo castiga a la humanidad con atrocidades y catástrofes, sino que debemos entender que es nuestra propia desarmonía con el sistema de Creación aquello que nos coloca fuera y en contra de este Orden natural de Dios. Si la religión por siglos ha enseñado a un dios dependiente de la iglesia, la cual es su representación vicaria, y un libro es su única voz sujeta a la interpretación de Hombres pastores y supra- teólogos… es lógico que los activos y resentidos militantes de la no-creencia arrasen a ése dios tan pequeño y lleno de contradicciones. Entonces debemos escapar de esta guerrilla inútil y macabra: nuestra tarea responsable es comenzar por Uno Mismo, por Sí Mismo. Tenemos en nuestro Ser la fórmula para entrar en relación de orden y armonía con la Creación: NUESTRO ESPIRITU. Debemos escupir todo concepto humano de Dios, y eso debe hacerse hasta vomitar el último esquema carnal y mundano de la divinidad. Debemos tener un Conductor Divino que nos acorte el camino y no nos deje caer en tentación y nos salve de falsos espíritus y fantasías de la mente y fantasmas de la psiquis: El Cristo Vivo. Debemos poseer herramientas para aterrizar las vivencias espirituales, y coordinar éstas con la vida en este mundo: La Sabiduría. Debemos colocar una meta trascendente ante nuestra visión de vida: alcanzar la Voluntad de Dios en mí, en nuestro Espíritu, para poner por Obra ese designio fundamental.

Todo lo demás: virtudes, formas de vida, desapegos y nuevas maneras de entender la vida temporal… llegan por añadidura. Nada debemos buscar, todo se nos enseña y entrega bajo este Camino Espiritual. Nuestra única condición será la perseverancia, la auto-disciplina de la Fe, y el amor por esta Causa trascendente. De esto hablamos: de que el Hombre tiene ya las claves para su elevación y superioridad, y que no requiere de religiones, iglesias y pastores, sino de Sabios y Santos que le ayuden a transitar la vía del Discipulado que los hará, a ellos y ellas, Maestros y Maestras de Hombres y no esclavistas, liberadores y no tiranos, servidores de Dios para liberación de los Hombres y no servidores de sí mismos para esclavitud e ignorancia de la humanidad.

Hallándonos en la senda espiritual la naturaleza responde con paz a nuestra presencia, y la tierra da abundancia aún sin enterrar semillas; el Cosmos se abre ante nuestro saber y podemos distinguir las Fuerzas que allí luchan por preponderar; y Dios deja de ser ‘Él ’ o ‘Ella’ y pasa a ser aquello que ES en su inconmensurable realidad. Y desde esta altura espiritual entendemos que es la desarmonía angustiosa y obcecada del Hombre Cainita aquella causa que provoca reacciones que luego lo someten a efectos que son dolorosos y resultan, para quienes andan perdidos y desorientados… inexplicables.

Dicho de otro modo: si la humanidad fuese heredera de la Estirpe de Abel no conoceríamos las pruebas tan extremas que hemos debido pasar desde siempre en nuestra calidad cainita, y que ahora se halla en un punto de quiebre y juicio. Claro, no pretendemos que los mismos incrédulos de siempre nos aprueben. Ellos son muertos, sin importar si andan por las calles y alardean de sendos títulos mundanos, son muertos, y los muertos nada entienden de la Vida. Deben Nacer de Nuevo para entrar en La Vida y desde la Vida experimentar esta realidad aquí descrita. Todos podemos acceder a La Vida. Nadie está excluido. Pero nadie puede entrar en esta armonía con su ropa sucia, su carnalidad predominante, los deseos gobernando, el ego dominando, los conocimientos artificiales prontos para juzgar y definir… y la cultura del creyente-ovejuno que empuja a siempre estar dispuestos a ser redil en manos de otros Hombres. Hablamos de una Revolución: cultural, de paradigmas, de mente, de visión… de Dios. Porque Dios es Revolución en el Hombre, y el Hombre que no es revolucionado por Dios es un proyecto, y no un Hombre completo.

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Written by Edición GF

marzo 6, 2010 a 11:03 pm

Publicado en Uncategorized

Una respuesta

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  1. Comentario desde Mexico…

    El Amor y La Sabiduria son Uno
    para la Salvacion de Todos.
    San Juan Evangelista o Maria Magdalena segun otros.

    Maestro Ricardo, cuanta Verdad destilan sus palabras sobre el sentido que la Humanidad debe redescubrir en sus corazones para bajar el Reino de Dios a la Tierra. Cuanta necesidad de que la consciencia domine a la mente en esta noosfera colectiva que convierte en zombies canibales a los humanos. Pero el anticristo, esperado como humano y encarnado como televisor domina cada casa, nor-mal-izando el mal, y haciendonos participes silenciosos de toda atrocidad en nombre del bien comun y que realmente es el bien de unos pocos con sus ritos oscuros y kabalisticos, redirigiendo la conciencia del tener por encima de la consciencia del Ser y conviertiendo en niños insatisfechos y frustrados a la mayoria de una superpoblada humanidad.
    Tiempos de Tribulacion si, pero ¿Cuando he ganado mas que cuando he perdido todo? Tiempos de reafinacion de los verdaderos valores del existir, donde como decian los sabios : Separar para despues juntar.
    Desde mi pequeño Santuario en el DF de Mexico rezamos porque los Siempre Santos y Sabios nos continuen guiando por estos tiempos de tribulacion con el Espiritu Siempre Bueno de Dios radiando en nuestros humildes corazones.

    Mis respetos y Saludos Maestro.

    Mayantigo
    El Andariego isleño

    Mayantigo Guerra

    marzo 8, 2010 at 7:22 pm


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