El Andariego

Blog personal de Ricardo Andreé

La Suscitación… Crónica de estos días: 3. ¡Oh, alejen a Dios de mi ciencia!

with one comment


Recibo un mensaje que entre otras cosas dice que en esto del terremoto no hay dios alguno y todo es un asunto de la física… Conozco ampliamente estos argumentos, tanto que fui en mi juventud un paladín del materialismo, y bien sé de qué hablan personas como quien escribe afirmaciones como las expuestas. Son personas vacías, como lo fui en mi rebelión intelectual de otrora, que deben hallar lógica y explicación a todo pues de no haber un hilo al cual aferrase simplemente caen en un vacío que provoca una amarga sensación de descontrol y desestructura. La seguridad reside en el conocimiento, y el conocimiento descansa en aquello que el ego acepta como verdad, pues estos sujetos vacuos y mentales además son pequeños dioses que definen y dividen con tajantes juicios la realidad de la fantasía.

No existe uno de estos pequeños dioses de la ciencia materialista, adoradores de la mente y de su propio ego, que se calle y guarde sabio silencio ante aquello que para él, señor de este mundo, no tiene existencia: Dios. Y es raro este proceder, porque si se es una persona segura de aquello que considera realidad y verdad tangible y demostrable ¿cómo puede mezclar su altura del saber con aquellos que fantasean sobre mitos y dios en los cielos? Pero lo hacen, y en demasía y siempre con ahínco, muchas veces groseramente, casi siempre con banderas de lugares comunes que demuestran su inexperticia en los temas que tocan. Y sus argumentos son tan rayados como viejos, y acuden, como en este ejemplo, a la física para asegurar que todo es cuestión de ciencia natural y efecto de alguna física no muy profunda, pero en nada se trata de Dios. No creo que los Físicos Cuánticos estén tan de acuerdo con los neófitos que pintan de sabiondos, pues Dios hace mucho rato que entró en la ley de probabilidades de la Física avanzada, y ya es sabido que no pocas formas y fórmulas antiguas que fueron siempre tomadas como alquimia supersticiosa, eran en verdad métodos de Física que ahora se han desarrollado sin distanciarse de aquellas exposiciones originales -léase el Tao de la Física, de Capra- (y no es el único).

La pululante y espectacular vida en el universo, que nos deja a los Hombres como algo menor que hormigas, y a la Tierra como a un punto ínfimo en el espacio, nos llama a la humildad, porque esa realidad nos debiera deslumbrar y obligarnos a ubicar nuestro lugar sin tanta jactancia y prepotencia. Nada sabemos, y lo poco que hemos descubierto no nos hace ni sabios, ni avanzados ni superiores. Debiera hacernos humildes. Recomiendo a los acérrimos intelectuales del materialismo y la ciencia de la negación que echen un vistazo a las imágenes del Telescopio Hubber, y luego reflexionen sobre la validez de una física que apenas ha descrito algunas fórmulas y el resto lo coloca como probabilidad, no por otra razón sino por la inmensidad que no logramos abarcar. Esta realidad ha conducido a que en el mundo de las Ciencias se despierte una importante vertiente aperturista y menos tajante que explica aquello que puede explicar y no descarta aquello que no puede entender, y menos conoce. Cuando los científicos dicen: ‘no sabemos si hay vida en otros planetas, o si ésta sería como la nuestra, pero nos parecería extraño que no la hubiese, y más aún que fuese igual a la nuestra’ no niegan aquello que no conocen, no refutan lo que ya conocen y asumen que todo puede cambiar mientras se van ensanchando los descubrimientos. Y en este tono habla la Física moderna avanzada. El estilo marxista de enjuiciar al resto e imponer la lógica sesgada de aquello que se ha plantado cuan árbol de la verdad… es ya algo anquilosado, momificado, conservador y muy atrasado, además de poco inteligente.

Decíamos antes que estos defensores de la comprobación aritmética suelen sacar de la ajena agenda cristiana-cultura, y de lo común de las prédicas pastorales, toda su argumentación de gran calibre para destronar a Dios. Y este mismo amigo detractor agrega en su mensaje que el techo de una iglesia igual se cae en la cabeza de unos cristianos que rezan en medio de un terremoto; ahora tendríamos que ahondar en cuestiones trascendentes, pero ¿vale la pena? Porque a uno que está vacío nada lo llenará porque gusta de su muerte espiritual, mientras que para quién ya tiene a Dios no hay nada que un muerto pueda enseñar o revelar.

Pero aquí nos interesa dejar un precedente de valor: a nadie podemos obligar a creer en Dios, aunque él mismo lleve a Dios en el Espíritu que mora en su persona, y recibimos con paz y serenidad sus argumentaciones que nos suenan como a letargos añejos y moribundos, pero ojalá ellos tengan la prudencia y el buen tino de no lanzar sus versos sobre aquello que nosotros exponemos, pues nosotros nunca entramos en los terrenos de quienes sostienen ideas fuera de Dios y en contra de Dios. No lo hacemos, no intervenimos. ¿Por qué alguien que no cree en Dios y está muy seguro de su idea y filosofía debiera entrar en polémica y batallas en los espacios de quienes sostienen su fe en Dios? Por una razón: porque en su interior hay algo que sí cree en Dios, y en la mente hay un muro que sepulta la fe que lucha por sobrevivir… entonces ‘debe’ gritar su incredulidad y no puede callar su ofensa y descredito, de otro modo… ¡Oh Dios! Se vería envuelto en una crisis existencial… y podría hallar a Dios.

 

Anuncios

Written by Edición GF

marzo 6, 2010 a 11:02 pm

Publicado en Uncategorized

Una respuesta

Subscribe to comments with RSS.

  1. Leer este artículo me ha traido una especie de desahogo. El lunes pasado le mandé un mensaje a todos mis contactos, plantando la necesidad de ver el trasfondo espiritual de los eventos que nos han sacudido, comentando la necesidad de reordenar nuestras vidas desde el interior en torno a Cristo. Ni siquiera los grillitos hicieron “cri, cri”… Sólo un amigo de la infancia se manifestó, dejándome ver su decepción porque ahora, además de vegetariano, me las estaba dando de “predicador”.
    Me sentí triste por la soberbia ciega de la gente, que, luego de unos días, siente que lo peor ya pasó, y en realidad lo peor es que de esto no han sacado ni una lección. Si recuperan sus enseres o levantan nuevas viviendas, seguirán viviendo inconscientes de Dios y de su Voluntad…

    Ivan Rodriguez

    marzo 7, 2010 at 9:06 pm


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: