El Andariego

Blog personal de Ricardo Andreé

Un tema pendiente

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Era un joven entre mis 18 y 19 años cuando mi país entró en uno de los periodos más convulsos de su historia. A esa edad sobre todo, era normal tomar postura a favor o en contra del proceso socialista del Presidente Allende. Trabajé en la campaña electoral a favor de quién luego fuera electo Presidente, pero meses más tarde, con Allende dando los primeros pasos en su experimento, la vorágine política tan particular de la época me envuelve y empuja a una militancia crítica que me hizo vivir los poco menos de  tres años restantes de la Unidad Popular como militante del MIR. Fui elegido como delegado al congreso de la CUT por el sindicato del caucho, donde trabajaba, y desempeñando labores en el frente sindical tomé parte de una serie de ocupaciones de fábricas en el sector Macul. En la dura situación de la industria Pollak conocí y trabajé con un joven universitario que se incorporó a nuestra unidad como apoyo dirigente: Carlos Ominami. La camaradería que nació en aquel fragor luego se prolongaría en Paris, en donde nos encontramos un par de veces. El exilio tomó en mí un viraje y me alejé de los viejos círculos de esa parte de la historia. Tenía 21-22 años.

Viviendo mis 58 años esos recuerdos son parte de una memoria que no oculto pero que mido en distancia y diferencia hallándome en un camino espiritual muy alejado de militancia y compromiso orgánico partidario.

En este Blog puedo traslucir posturas que son políticas, por cierto, pero no militantes. Y desde mi experiencia como periodista y corresponsal con mundo recorrido sí tengo una visión ante los hechos, y la ilustro abiertamente. Tengo sí un interés, y lo declaro: que la política en este país se ocupe de compenetrar la ‘cuestión de las religiones’ y su relación con la educación, y la democratización de los derechos religiosos en un país esencialmente sectario en este asunto, y muy cobarde para enfrentar un tópico que siempre hallará reticencias en las corporaciones tradicionales. Y más claramente: que la política deje de jugar entre católicos y evangélicos bajo una óptica puramente electoralista y de conveniencias coyunturales.

Es mi esperanza que el conglomerado PRO que encabeza Marco Enriquez-Ominami abra un espacio para hablar, discutir y asentar este tema. Por lo mismo, he ofrecido y reitero mi disponibilidad para aportar, junto a otros, en un terreno que nadie antes ha incursionado de verdad y profundamente, y que el progresismo, si es tal, no puede esquivar o evitar.

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Written by Edición GF

marzo 10, 2010 a 11:25 pm

Publicado en Uncategorized

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