El Andariego

Blog personal de Ricardo Andreé

El dios de los cristianos

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Dios es Dios, prescindiendo de los nombres y encasillamientos religiosos de los Hombres de este mundo. Para determinar características teológicas, doctrinarias e institucionales cada secta, grande o pequeña, define a su dios bajo el título de su propia nomenclatura. Así nace el dios de los hebreos, el dios de los musulmanes, el dios cristiano. Con esto quieren aclarar que aceptan, conciben y conforman a Dios a según de sus preceptos, dogmas, ideas y necesidades, y una vez realizada esta operación de jibarización, extraen la conclusión que luego leemos y escuchamos, y otros siguen, bajo el dios que les representa y que ellos manejan.

Leemos lo siguiente: ‘Si buscamos al Dios milagrero, siempre a la escucha de los deseos del hombre, busquémoslo en otra religión, no en la del Dios crucificado. Es inconcebible que los cristianos sigamos esperando intervenciones prodigiosas, como en tiempos de Jesús, sin asumir la mayoría de edad del hombre y la autonomía del universo, cuyas leyes conocemos mejor y cada vez más’
‘Hay que ayudar a Dios para que se haga presente en Haití como en el sur de Chile, porque necesita de los hombres para que llegue ahí el progreso y la justicia. Los muertos y refugiados de la catástrofe tienen hambre de justicia, la de las bienaventuranzas, y Dios necesita testigos suyos para hacerse presente.’
‘Hay que actuar como “si Dios no existiera” y todo dependiera de nosotros, universalizar la solidaridad y cambiar las estructuras internacionales que condenan a pueblos enteros a la miseria. Desde ahí podemos esperarlo todo de Dios y pedirle que fortalezca, inspire y motive a los que luchan por un mundo más justo y solidario.’ – Orlando Contreras citando al jesuita Juan A. Estrada. Columna del diario electrónico “El Morrocotudo”.

El ‘dios crucificado’ de los cristianos reduce la grandeza infinita de Dios a un hecho que en verdad nada significa, pero que se ha idolatrado en forma extraña y contradictoria: la crucifixión de Jesús. Según la visión escolástica de estos creyentes el hito de la Salvación y el punto alto de la encarnación del Verbo Dios en Jesús se concentra y resume en el instrumento romano de la muerte, y en el padecimiento y fallecimiento de Jesús en este horrible instrumento de tortura. De ahí surge la vertiente de la culpa que tanto encorva a los creyentes de a pie, y del sufrimiento cuan ápice de santidad y veneración. La muerte es el centro de esta ponencia de sometimiento psicológico y terrorismo ideológico. Muerto Dios en la cruz, porque eso es el ‘dios crucificado’, todo se ha reducido, y magnificado a la vez, a la capacidad del Hombre y su mayoría de edad. Eso descarta, como aquí se reconoce, que exista un Dios Vivo que pueda intervenir en el universo, porque éste, el universo, es autónomo… y cuyas leyes conocemos mejor y cada vez más (¡¡!!) Cuánta prepotencia y soberbia hay en estas palabras… y cuanta ignorancia ilustre encubierta de humanismo cristianizado al modo de los ateos. Basta investigar la realidad de la ciencia para hallar no escazas aseveraciones sobre lo poco que conocemos, lo incipiente de nuestro saber, y lo inconmensurable del universo cuyas leyes nos son aún un misterio insondable.

La Victoria del Cristo Dios radica en el triunfo de la Vida Nueva que en los Tres Días de batalla y cambios el Dios Verbo ejecutó en las entrañas del principado de este mundo. La Gran Victoria de los Tres Días, no el sufrimiento en el Gólgota, sino los Tres Días en que el Dios de los Hombres y de los Ángeles alzó el Nuevo Templo, es aquello que marca La Salvación. Y es la Resurrección, hecha Ley de Nueva Vida, la portentosa realidad a la que todos los Hombres nos enfrentamos en nuestro paso por la muerte…  Por la Gracia de Dios. Y es el Espíritu Santo, tan olvidado por los adoradores de la humanidad, el Poder Actuante en el Espíritu del Hombre de Fe, y es por este Magisterio de Dios que todo Ser de Fe obtiene Ciencia y Sabiduría. El Hombre no puede prescindir de Dios. Ni todo el conocimiento del Hombre nos puede dar espacio para la orgullosa auto-complacencia.

Pero para entender el fondo del pensamiento agnóstico de estos señores propagandistas del catolicismo humanista y secular, debemos saltar a la aseveración que coloca en resalte la frase: ’hay que actuar como si Dios no existiera’. Antes leemos que hay que ayudar a Dios para que llegue el progreso y la justicia, y agrega que Dios necesita testigos para hacerse presente. Actuar apoyado en la capacidad del hombre es exactamente la misma campana bronca del agnosticismo humanista. El agnosticismo posee su base doctrinaria justamente en los mismos puntos aquí mencionados, a diferencia del ateísmo que se sustenta en la inexistencia de Dios, el agnosticismo se fundamenta en la capacidad, superioridad e inteligencia del Hombre como única arma para el avance del mundo y su progreso en todo plano; desde el Hombre como centro único de este mundo se postula al Hombre como poder posible en el dominio de las leyes del universo. Este pilar agnóstico no niega a Dios desde su enunciación, sino que prescinde de Dios, y al hacer menos de Dios se concentra en el Hombre como si Dios no existiera. Pues bien, ahora estos ilustres propagandistas católicos nos dicen que hay que actuar como los agnósticos enseñan, pero a diferencia de ellos, los creyentes provocarán, con su acción y obra, que Dios nos inspire… (¿¿??) Porque, hemos venido a saber por estos brillantes apóstatas, que este dios pequeño y débil necesita… escuche y lean bien… ‘necesita’… que el Hombre de testimonio, que sea testigo, para hacerse presente. ¡Oh, bendito y grande humano, Hombre potente y poderoso, que con tu testimonio permites que Dios pueda hacerse presente! ¡Oremos al Hombre para que Dios venga!

Si esto no es apostasía, negación anatema, y si no consideramos esta bazofia como idea del anti-Cristo claro, bien disfrazada de palabras virtuosas y virtuosismo fariseo… entonces nunca hallaremos la mentira entre tanta estupidez dicha en nombre del dios cristiano.

El Cristo Vivo, el Dios Victorioso y Presente, aquel que pasó por la cruz del exterminio, pero que triunfó en la Obediencia al Plan del Padre, no se regocija en la sangre y el padecimiento, menos en la supremacía de la raza humana y la política del Hombre que gobierna a Dios, sino que Vive y se Presenta Vivo ante Los Suyos, quienes justamente nunca prescinden de Dios y todo lo hacen pensando en Dios y siempre teniendo la existencia de Dios en su interior. No por iniciativa de progreso o justicia mundana, sino porque así lo decreta el Mandato de Cristo: llegar al Padre para conocer y poner por Obra Su Voluntad. Pues bien, lo escrito y predicado por estos agnósticos seculares del catolicismo militante, apóstatas por cierto, barre con este precepto que debe guiar a todo creyente leal a JesúsCristo: ellos creen en el Hombre y por consecuencia en Dios, y al proceder como si Dios no existiera simplemente obstaculizan y desvían al creyente de su meta estratégica: alcanzar y conocer la Voluntad del Padre guiados y conducidos por el Cristo Vivo. Precisamente: se es solidario y justo porque Dios nos Vive y Vivimos en Dios. El resto es virtuosismo humanista que deja espacio al agnosticismo y al secularismo que bien adentro ha penetrado a la iglesia de los católicos, y tanto gusta a los intelectuales de la ‘izquierda’ eclesiástica.

Pero esta postura tan renegada no es aislada en una iglesia secularizada como la católica: ahora es la arquidiócesis de Alemania aquella que debe reconocer 350 casos de pedofilia entre sus filas, incluyendo al hermano del actual mandatario del Estado Vaticano. Entonces se han alzado voces que acusan al celibato como la causa responsable por estas desviaciones tan arraigadas como masivas en el seno de esta institución religiosa. Y el primado corporativo ha salido al paso de esta teoría defendiendo el celibato como algo ‘sagrado’ e irrenunciable. La razón de la degeneración de tantos y muchos curas y obispos del catolicismo, quizás se encuentre en esto que nos enseñan estos sesudos amantes de la supremacía del Hombre: ‘hacer como si Dios no existiera’– Claro, tanto han hecho como si Dios no existiera… que el violador, el masoquista y el corrupto terminó por creer de verdad que Dios no existía, y tanto caló la idea de que Dios no interviene sino no se le llama y se da testimonio… que al final se creyeron auto-suficientes, poderosos y dueños de las leyes humanas, como de las universales, e hicieron por años lo peor y más repudiable, la abyección nauseabunda de violentar la inocencia y con eso afrentar a Cristo, porque por cada niño y niña abusados se ha ofendido y agredido al Cristo Dios.

La teoría del Hombre que define a Dios, y va desmenuzando al dios de los cristianos, al dios de los hebreos, al dios de estos y al dios de los otros… es demoníaca. Por más que el lobo se disfrace de oveja, bale como oveja y huela a becerro… lobo queda, y tarde o temprano se comerá al ingenuo que alzó altares al poderoso Hombre que hacía como si Dios no existiera.

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Written by Edición GF

marzo 12, 2010 a 6:12 pm

Publicado en Uncategorized

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