El Andariego

Blog personal de Ricardo Andreé

EL TAO DEL CUAL DISCUTEN LOS HOMBRES… NO ES EL TAO VERDADERO

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La imagen de Galileo y sus certezas sobre el cosmos, y el estupor de la ortodoxia religiosa, se han convertido en una constante acelerada por la aseveración de Einstein sobre que ‘Dios no juega a los dados’. Ahora, Stephen Hawking intenta proseguir esa línea en forma forzada, colocándose a sí mismo y de mutuo propio al centro del supuesto conflicto entre ciencia y divinidad. Sin embargo, hay una diferencia primordial entre Galileo, Einstein y Hawking, y esta consiste en que los dos primeros no fomentaron la polémica, sino que fueron otros que alzaron polvo en torno a las conclusiones de estos científicos, mientras que éste último incentiva, él mismo, el debate a partir de libros de su autoría, en donde él, y nadie más, determina ponencias contradictorias que provocan respuestas y pareceres.

Tuve a un maestro de I Ching, un suizo alemán octogenario y que en su juventud fuese amigo de Richard Wilhelm y C. Gustav Jung, que a partir de una frase de Lao Tse explicaba el Camino Medio que La Sabiduría propone: ‘El Tao del cual se habla y puede discurrir… no es el Tao’. Y nos explicaba que para alcanzar el Camino Medio real, no quimérico o solamente mental, debíamos deshacernos de ideas preconcebidas sobre Dios. Y nos ilustraba con este ejemplo: ‘El sol’ – decía– ‘es uno solo, objetivo y con leyes propias. Sin embargo, uno que hoy vive en el hemisferio norte y se halla en pleno verano no tendrá la misma percepción del sol que ese otro que vive en el hemisferio sur; en el mismo norte habrá quienes sientan el calor como natural, otros lo percibirán como agradable, y otros cuan castigo. Ahora, el hecho de que el sol llegue en forma diferente, y además se viva en modo diverso, ¿quiere decir que hay ‘muchos soles’? El Tao existe objetivamente y posee sus leyes, emana su creatividad y vida sobre las criaturas y sus mundos, y a unos llega fuerte, a otros débil, a unos primero, a otros después… y las criaturas lo sienten pero no saben qué es: y unos lo aceptan, otros lo rechazan, otros lo ignoran, otros lo repelen… y para unos es un goce, para otros algo inexplicable y para los malos un castigo. ¿Hay entonces muchos Tao? Y si el sol desaparece cubierto por nubarrones y tormentas, y el Hombre se hunde en el frío y la humedad ¿quiere decir que el sol se ha marchado, ha dejado de existir, ya no está? Subjetivamente puede ser así, pero objetivamente no es así. Y si el Tao se manifiesta en su Gracia y el individuo redunda en abundancia… o el Tao no interviene aún si se medita cada día y el sujeto pierde sus tesoros ¿quiere decir que el Tao existe a veces, y no existe en otras? Y si aceptamos que ‘hay tantos soles como soles sienta cada uno’, entonces entendemos que se diga que ‘existen tantos Tao como Tao quieras y necesites’. Y si esta libertad subjetiva de creer que Lo Objetivo existe si uno en su pequeñez le da vida, y en su frustración le propina la muerte, es llevada al camino de los dioses, bien vale la advertencia de Lao Tse: ‘no juegues con los dioses, porque serás destrozado’ Es entonces que los Sabios y Santos abrieron ante los Hombres el Camino Medio: superar la soberbia y vanidad de la mente terrena, que es ilustre ignorancia, para lograr la Mente Natural, y desde este estado de Quietud superar la condición de Hombre Común, para lograr la calidad de Hombre Superior; desde una altura humana posible todo Ser puede Contemplar la ley de los Hombres y recibir la Ley de la Creación… entonces, y solo entonces el Hombre puede ser una Persona Lograda. Desde este Camino Medio el sabio entiende y enseña que no se debe tratar a Dios de acuerdo a sensaciones, creencias y necesidad, porque por tal camino los Hombres culminan siendo pequeños dioses que van levantando muchos dioses a su antojo… y por esa vía culminan al fondo de los abismos.’

Esta enseñanza fue determinante en mi andar, y la he extraído a propósito de los dichos teóricos de Stephen Hawking,  y como aporte a los muchos andariegos y andariegas que a veces se enredan en las lianas del inútil debate y la zonza polémica… que de nada vale y en nada contribuye a la grandeza del Espíritu. Porque bueno es dar testimonio de la propia vivencia de Dios y con Dios, y desde la fe entregar enseñanzas y ponencias sobre el orden espiritual que nos ha conducido a la Ley del Creador, pero de necios es entrar en debates sobre Dios… y de vanidoso es usar a Dios para justificar la propia ciencia, o intentar convertir la ciencia en panacea religiosa.

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Written by Edición GF

septiembre 8, 2010 a 5:03 pm

Publicado en Uncategorized

Una respuesta

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  1. En mi casa, siempre se enseñó que sobre política y religión no se discute.
    Gracias por el escrito!

    Gringa Sironi

    septiembre 9, 2010 at 1:08 am


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