El Andariego

Blog personal de Ricardo Andreé

LA TRÁGICA COMEDIA DE LAS EQUIVOCACIONES

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“Tribunal pakistaní condena a la horca a Asia Bibi, mujer cristiana, por decir que Jesucristo murió por los pecados y Mahoma no. Alegan blasfemia al profeta del Islam y le ofrecieron la libertad si se convertía, a lo que respondió preferir morir siendo de Cristo e inocente de blasfemia. Es madre y esposa de Ashiq Masih quien pide ayuda y oración a la comunidad cristiana internacional”

Del mundo cristiano nos llega esta cadena de oración para ayudar a esta hermana sometida a juicio por su fe, en Paquistán.

La minoría cristiana en Paquistán está siendo acosada por el fanatismo religioso, que sin importar el nombre que lleve, y la doctrina que profese, es siempre un acto de barbarie y de atraso cultural que alarma al mundo, incluso musulmán. Cabe siempre la pregunta de si es sabio enfrentar la creencia de un pueblo a través de las comparaciones e intentos de supremacía profética que al fin y al cabo irritan los ánimos y provocan actos de bajeza e injusticia.

La Sabiduría nos enseña a no confrontar, sino que más bien buscar coincidencias para desde éstas explicar la Visión de Fe que llevamos como novedad, o que de todos modos rompe con lo establecido cuan panacea sagrada en un lugar, país o pueblo. Y aquí viene bien el ejemplo del misionero adventista alemán Richard Wilhelm. Éste connotado hombre de fe llegó a China cuando los conatos de fanatismo y de guerra aún no se extinguían: la ‘guerra de los boxer’ fue comparativamente algo muy similar a cualquier enfrentamiento extremo entre culturas y creencias que tratan de imponerse o de defenderse mutuamente. Los cristianos ingleses dejaban sus muertos en los puertos de China, y Wilhelm entraba con el propósito de bautizar chinos para su fe cristiana. Entonces él entiende que el modo drástico de los puritanos y ortodoxos provocaba resistencia en los locales, y que este pueblo poseía una rica vida religiosa que él primero debía entender, conocer, para luego buscar puntos de contactos que no causaran rechazo ni ofensas.

La historia dio la razón a Wilhelm. Al final, fue el primer extranjero en compenetrar los archivos de la antigua cofradía del Sacerdocio del Jade de las Alturas, y tuvo el privilegio de traducir el libro sagrado más antiguo de la civilización china: el I Ching. No debió renunciar a su calidad de cristiano bíblico, como él se calificaba, y halló tantas coincidencias entre los Escritos antiguos de China y La Biblia que en sus conferencias públicas realizaba trabajos comparativos que impresionaban a quienes lo escuchaban.

Cuando sucedió la revolución islámica en Irán, la primera, aquella que echó al Sha de Persia, vivía yo en Florencia, y había en la comunidad estudiantil muchos jóvenes Iraníes con los cuales hice amistad, muchos de ellos islámicos. Para entenderlos leí el Corán. Fue la primera vez. Cuando en Basilea realicé el diplomado de Religiones Comparadas, hube de leer atentamente el Corán y la historia del Islam. En los años en que el Camino Crístico se despertó en mi Espíritu, volví a leer el Corán y esta vez me informé sobre la historia política de los movimientos religiosos musulmanes.

Hoy, siendo un Discípulo del Cristo Dios, puedo declarar que mucho hay entre los Hechos de Cristo y el Corán que pudiera servir para establecer puentes con un musulmán, aún teniendo una opinión doctrinaria muy clara con respecto a la religión política que usa el Corán para propósitos contrarios al Espíritu del profeta original. Pero de todos modos, no de nuestra parte podría nacer conflicto hallándonos en Paquistán o en Arabia, o en Irán. Pero declarar que ‘Cristo murió por los pecado y Mahoma no…’ es una payasada, una ignorancia, una clara provocación y una desmesura que demuestra otro grado de fanatismo y falta de inteligencia. Y eso no justifica que la otra parte ‘obligue a que esta mujer se convierta o acepte el castigo’ pues esa respuesta es bárbara, inconducente, inservible y ambas posturas son mundanas, humanas al más bajo estilo, y muy alejado del Espíritu de Cristo y de la enseñanza del respetado profeta Mahoma.

Además: Cristo no murió, porque es Dios, el Verbo, y no muere; murió Jesús, el Hombre que encarnó al Cristo Dios, y con eso pagó por Caín y su crimen, pero Los Santos esperaban por Cristo en ‘el sueño de la espera’, y decir que Jesús pagó por los pecados, es reconocer que Jesús fue EL PAGO por el mal de Caín, pero no por Abel, que no tenía pecado. Esas ‘otras ovejas’ que Cristo declara tener en algún lado que no revela, es la Generación Santa de Abel. Y si Jesús, La Carne, el Hombre, fue EL PAGO por la Generación de Caín… Cristo, el Dios, el Verbo del Padre, fue quién ejecuta en los Tres Días de Victoria los Hechos de la Salvación. Por lo mismo, tenemos Salvación no por la muerte que fue un PAGO, sino que obtenemos Salvación por los Hechos de los Tres Días posteriores y el Descenso del Magisterio de Sabiduría del Espíritu Santo. Y siendo Jesús encarnación del Cristo Dios, no era profeta, ni hijo carnal, humano de Dios… sino Dios Encarnado, Hijo de Dios por Cristo. Y esta realidad me permite no litigar por asuntos de quién es más o es menos, porque Mahoma fue sin duda un profeta de Dios para su pueblo, y eso lo debemos agradecer todos a Dios. Mas Cristo, el Verbo, escapa de toda realidad temporal, pues siendo Dios en la Carne, es El Cristo quién trasciende al hombre Jesús, y nos coloca ante una realidad magistral: Dios estuvo entre nosotros, nos abrió el Camino de la Vida y nos conduce al Padre Creador. Esta visión de Cristo y de la Salvación no me enreda con las religiones del mundo, ni con carreras entre santos o profetas, sino me amplia la visión de quienes son profetas y santos en sus pueblos. Al final, teniendo a Cristo cuan Dios, entendemos el Plan Universal del Padre, en el cual Mahoma sí tiene un rol y objetivo, como el Buda, como el Krishna. Es el Espíritu Santo el que nos debe enseñar a Dios, y por este Magisterio debemos obtener Mirada Universal para comprender el Plan de Dios.

Primero debo entender a Mahoma y su contexto histórico, y la condición de su pueblo; luego debo aceptar la realidad profética de un Ser que deja una herencia en manos de Hombres, y no es su responsabilidad aquello que otros han hecho con sus enseñanzas. Pero es igual en el cristianismo: ¿acaso ha sido el cristianismo la copia feliz y transparente del mesías y sus enseñanzas? ¿Tiene la historia de la cristiandad las manos limpias? ¿Nunca la institucionalidad política del cristianismo persiguió, torturó u obligó a conversiones a la fuerza?

Orar debemos por la Justicia. Para que los Hombres sepan aceptar a otros en su Fe y aprendan a escuchar razones y tolerar diversidad. Oremos para que la cordura, la sensatez, y la sabiduría invada el alma de todos los Hombres de esta Tierra. Oremos para que esa hermana cristiana no caiga en la falsa idea de la mártir medieval, ni sus carceleros insistan en conversiones demoniacas, porque este episodio es una comedia trágica de equivocaciones, demasiado real, que de alguna forma debe llegar a su fin… por y para bien de la humanidad.

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Written by Edición GF

noviembre 17, 2010 a 8:25 pm

Publicado en Uncategorized

2 comentarios

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  1. Hola Ricardo, acabo de leer el artículo “la trágica comedia de las equivocaciones” y me ha llamado ya desde hace tiempo la atención en este y otros artículos la referencia que se hace a Jesús el hombre como y al Verbo encarnado en Jesús, Cristo. Mi comprensión, me lleva a pensar que cuando habla del Verbo encarnado en Jesús, se refiere al espíritu que sería el que realmente llevaría a cabo los hechos trascendentes tras la muerte física y que traería con ello los hechos de Salvación. Esto me lleve a una duda, referida a la oración, ¿a quien oramos? Siento que es al espíritu Cristico y no a la figura humana que tanto se nos ha inculcado desde pequeños. “Oren al Padre en espíritu, por que Él, es espíritu”. Así lo siento y espero haber captado la esencia del mensaje. Gracias y espero me ayude a comprender si esto es así.

    daniel

    diciembre 2, 2010 at 4:23 pm

    • Amigo Daniel, tú haz dado la respuesta siguiendo la sabia indicación del Cristo Encarnado en Jesús: ‘Oren al Padre En Espíritu porque Él ES Espíritu’. El Verbo, dice Juan, es Dios tal y cual lo Es el Padre. El Hecho de Salvación, por ende, jamás pudo hallarse en la muerte carnal de Jesús, sino en los Hechos de los Tres Dias, en donde el Dios Salvador provoca los Cambios que finalmente favorecen al Hombre y lo deja en condiciones de alcanzar al Padre.
      Oramos al Cristo que es Dios, para llegar a conocer la Voluntad del Padre Creador. Entonces dirá un ortodoxo ¡Eso no es posible porque Dios es Uno! Y claro, tiene razón, es Uno, pero en términos Espirituales TODO ES UNO. ‘Quién a Mí ha visto, ha visto al Padre’ (JesúsCristo)

      Gracias por tu comentario

      Edición GF

      diciembre 2, 2010 at 11:11 pm


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