El Andariego

Blog personal de Ricardo Andreé

La historia nos Juzgará

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Cuando conocemos e indagamos la historia,  verificamos que el tiempo y sus eventos se reducen a una secuencia de hitos importantes que en definitiva marcan una época o determinadas circunstancias en un país o en el mundo. La historia comprime el tiempo, desalojando la vida de toda subjetividad, sensación diaria y conciencia de tiempo micro cósmico. Cuando nuestros nietos y bisnietos conozcan los avatares de nuestra generación no verán la realidad en  días, horas, vivencias particulares y emociones privadas: constatarán hechos, y hechos vitales, trascendentes.  Hoy hablamos de treinta años con un peso de existencia que enreda lo fundamental con lo pequeño de nuestras propias conjeturas. Nuestros bisnietos verán treinta años de historia como una pequeña poza de agua en medio de un gran lago. Todo se reduce y compacta en el tiempo, y el espacio se pierde hasta concentrarse en los acontecimientos que realmente importan, y hablan de por sí.

Tener ‘visión histórica’ no es solamente tener en consideración la pasada  historia en nuestros análisis de la realidad, sino que incluye la capacidad de observar  el hoy y el tiempo generacional  actual bajo un prisma futuro, como en realidad se verá nuestra historia en el porvenir, como los hechos de este tiempo se trasladan al análisis histórico que se hará en cincuenta  y más años.

Veamos: entre el estallido del Chaitén, el terremoto del 27-F y la actual erupción del Puyehue  hay un lapso de tiempo de tres años; el clima en Chile ha tenido cambios notorios, con eventos ‘extraños’ o ‘excepcionales’ en los últimos diez años, y en este invierno del 2011 se ha producido, siendo aún Junio, una cadena de expresiones climáticas novedosas: mini tornados o ‘Trombas marinas’ en Villarica, nevazones repentinas en el Valle del Elqui; diez horas de lluvia ininterrumpida en La Serena; marejadas cercanas a la calidad de un tsunami desde el Golfo de Arauco hasta la Quinta Región… y esto mientras los ríos del Cordón Caulle descienden fangosos y calientes desde la zona del Peyehue. Los expertos dicen que esto seguirá su curso, y fenómenos como los tornados de arena en Atacama y demás…se quedarán y conformarán una transición de tipo tropical que va de norte a sur de nuestro territorio.

Chile no es una isla en Marte, y terrestres como somos mal podríamos ignorar que estos cambios y ‘excepciones’ han asentado sus variables en toda América, de norte a sur, y también en Australia. Sequías e inundaciones se van turnando por nuestra América, y aunque la ciencia del Hombre no ha logrado establecer una conexión entre el comportamiento del clima y los procesos telúricos y el comportamiento de los volcanes, lo cierto es que los humanos vemos, sentimos y sufrimos esta combinación activa como si entre ambos reinos de la naturaleza hubiese una reciprocidad de movimiento que no promete nada bueno para la seguridad de quienes bailamos sobre la corteza de este globo.

Lo hemos dicho muchas veces: nos olvidamos de la influencia del Cosmos en los procesos internos y atmosféricos de nuestro planeta. No se informa. Ahora algo se ha dicho sobre las explosiones solares, porque interfieren sobre el sistema satelital. Pero  debemos asumir, indagar, y nunca quedarnos con aquello que oficialmente se nos informa(o des-informa)… pues lo cierto es que estamos involucrados en una danza de cambios planetarios y entrecruces cósmicos  que se producen cada 12 mil años, en algunos casos, y mucho más en cuanto a fenómenos que los científicos han comparado con el inicio del Bin-bang. Algo así como la respuesta, el retorno, de una vieja explosión, o el movimiento retrogrado de una expansión que ha sobre pasado sus límites…como estirar demasiado un elástico. Lo cierto es que son tiempos de mucho, mucho movimiento allá afuera.

Nuestra naturaleza no escapa a los efectos que desde el Cosmos, y  también desde el interno del planeta y desde la atmosfera, van influenciando nuestro comportamiento: la vida en la naturaleza o se adapta o fenece; pero en la vivencia diaria y de años de estos fenómenos de cambios radicales y repentinos  se van constatando exacerbaciones en la naturaleza humana.  Las explosiones solares y su potente campo nuclear  producen en el Hombre una irritabilidad inusitada y acelera las condiciones violentas en su comportamiento. La inseguridad, el miedo, la inestabilidad de las constantes mutaciones que el Hombre no controla culminan o en depresión y fatal entrega, o  saca afuera del humano su peor condición de posesión, de control sobre otros y violento sometimiento para lograr su propia sobre vivencia.

La muerte es la oscura princesa de esta generación: el Hombre se halla en medio de cientos de conflictos que involucran a millones de seres. Nos hemos acostumbrado a saber de muertos, como en México, como en Libia, como en Siria, como entre palestinos e israelís. Hemos aceptado la lógica de la guerra sostenida en la mentira, y hemos dado espacio a la mentira como un modo de hacer política. Hemos insertado en nuestra normalidad la atroz incongruencia de los niños y niñas abusados por personeros de la iglesia católica y hacemos cuenta que con las medidas formales y legales que se anuncian ya no hay asunto doctrinario que tratar ni argumento espiritual que enarbolar…mejor dejar la cosa donde está: en el pozo. Y así, vamos hundiéndonos en la distracción del necio y en el auto-engaño de la omisión y la complicidad moral. Y nos perdemos ‘en el tiempo’: ¡pero si eso ya pasó!… ¡Ha pasado tanta agua debajo del puente…!

La historia nos juzgará: cuando las generaciones venideras, que sí las habrán-  porque este mundo no terminará ni el humano desparecerá- desde condiciones muy diversas a las nuestras, ya con los efectos plenos  de esta transición que no entendemos…efectos que pueden ser peor de aquello que podemos imaginar, o mejor de lo que hoy podríamos calcular… cuando esa generación futura, decíamos, comprima el tiempo y analice los hechos, bueno, ¡qué esperamos! Quedaremos como un montón de estúpidos que se montó en la ola de las sensaciones y los egoísmos individuales sin nunca detenerse a escrutar las señales que por miles nos avisaban que todo estaba cambiando, y que  la realidad se estaba hundiendo a nuestros pies.

Es verdad: no controlamos el Cosmos, ni la naturaleza, ni la realidad del vientre de la Tierra; pero debemos responder por nuestro buen juicio y sabiduría ante esta prueba de existencia que nos toca enfrentar. ¿Estamos siendo cuerdos, sabios, inteligentes y de altura espiritual suficiente, en concordancia con la medida de la realidad que nos golpea a diario en nuestras narices? Qué respuesta podríamos dar ante el argumento histórico que nos resumirá  diez años con miles de evidencias y avisos, señales y advertencias… todas hacia el cambio, la mutación y la transformación…sin que nosotros hayamos entendido ni hecho algo para estar a la altura de este desafío vital? Diremos que en tres años uno se pierde entre tanto uso diario, y al final en seis meses se olvida uno del terremoto y no se enlaza éste  con la tormenta, ni se piensa en el otro volcán cuando estalla este otro volcán…y Libia está tan lejos, y México no me incumbe, y tenía tanto con lo cotidiano que al final nunca vi venir lo que al final nos envolvió y arrastró… ¿Será ese nuestro argumento? Porque la historia grande – y tu propia historia –  no tendrá en consideración ese tiempo basura que llena tus necesidades, sino que también tú serás medido de acuerdo a lo transcendente, a los hechos válidos y concretos, y en relación a los acontecimientos evidentes y demostrables. Los Hombres importan cuando a ellos les importa la época que les toca vivir. Y no se trata de hacer cosas portentosas o de renombre, sino que de sostener  un porte moral con visión universal que haga de esta persona (de tú persona)  un integrante activo de su generación, desde sus talentos  e índole… y nunca un ente inerme que pasó cruzando por la vida de acuerdo a la corriente que lo arrastró desde su cuna hasta la tumba.

Hace años hice un experimento en Concepción: edité las noticias del mundo acontecidas en los últimos tres meses (entonces la guerra en la ex -Yugoslavia se hallaba en su horrendo desarrollo) y la expuse ante unas setenta personas, muchos de ellos profesionales ligados al mundo universitario. Un hondo silencio reinó en la sala cuando culminó el video. La sensación general era de que ‘nada se sabía de todo esto’, como si a ellos se les hubiese ocultado esta realidad. Luego aceptaron que no veían noticias, o que lo hacían en los escuálidos noticieros de la televisión chilena, o no amarraban los acontecimientos sino que los miraban como hechos compartimentados y lejos de la realidad personal.  Pues bien, como un video editado en base a los hechos que marcan la realidad es la Visión Histórica que será puesta ante nuestra generación en su juicio. ¿Y Uds. dónde estaban mientras todo esto acontecía? ¿Y qué hizo tu generación ante estos hechos y realidad? ¿Qué hiciste tú, en tu vida, mientras el mundo se iba por los abismos y todo cambiaba de frente a tu existencia?

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Written by Edición GF

junio 10, 2011 a 4:19 pm

Publicado en Uncategorized

2 comentarios

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  1. SALMO 90
    1 Oración de Moisés, hombre de Dios.
    Señor, tú has sido nuestro refugio a lo largo de las generaciones.
    2 Antes que fueran engendradas las montañas,
    antes que nacieran la tierra y el mundo,
    desde siempre y para siempre, tú eres Dios.
    3 Tú haces que los hombres vuelvan al polvo,
    con sólo decirles: «Vuelvan, seres humanos».
    4 Porque mil años son ante tus ojos
    como el día de ayer, que ya pasó,
    como una vigilia de la noche.
    5 Tú los arrebatas, y son como un sueño,
    como la hierba que brota de mañana:
    6 por la mañana brota y florece,
    y por la tarde se seca y se marchita.
    7 ¡Estamos consumidos por tu ira
    y consternados por tu indignación!
    8 Pusiste nuestras culpas delante de tus ojos,
    y nuestros secretos a la luz de tu mirada.
    9 Nuestros días transcurren bajo el peso de tu enojo,
    y nuestros años se acaban como un suspiro.
    10 Nuestra vida dura apenas setenta años,
    y ochenta, si tenemos más vigor:
    en su mayor parte son fatiga y miseria,
    porque pasan pronto, y nosotros nos vamos.
    11 ¿Quién puede conocer la violencia de tu enojo
    y ver el fondo de tu indignación?
    12 Enséñanos a calcular nuestros años,
    para que nuestro corazón alcance la sabiduría.
    13 ¡Vuélvete, Señor! ¿Hasta cuándo…?
    Ten compasión de tus servidores.
    14 Sácianos en seguida con tu amor,
    y cantaremos felices toda nuestra vida.
    15 Alégranos por los días en que nos afligiste,
    por los años en que soportamos la desgracia.
    16 Que tu obra se manifieste a tus servidores,
    y que tu esplendor esté sobre tus hijos.
    17 Que descienda hasta nosotros la bondad del Señor;
    que el Señor, nuestro Dios, haga prosperar la obra de nuestras manos.

    mayantigo

    junio 10, 2011 at 11:12 pm

  2. El Hombre lejos de Dios, del Dios Verdadero, no del muerto en la cruz, sino del Cristo vivo que venció a la muerte, no conoce, no puede saber de la fuerza que posee la Fe. No entiende nada del Poder de Amor y Paz que es capaz de detener una guerra, una peste, una catástrofe natural. Entonces se aferra al único poder que conoce, al del Mundo, al que comandan los poderosos de este Mundo, al político, al religioso, al intelectual y termina embarcándose en las mismas batallas que destruyen aquello que ama, y usando las armas que los violentos disparan contra otros hombres igualmente ciegos y violentos, y argumentando las mismas razones que dice combatir.
    El Ser que ha descubierto y despertado su espíritu sabe que Dios vive dentro de él y en todo lo creado; que nada le pertenece y que todos los Hombres poseen el mismo Don de Dios en su interior, en la índole. Sabe que es parte orgánica de la creación y que todo lo que en ella ocurra le afecta y por lo tanto es responsable de los efectos que sus actos generan en todo acontecer y lugar. Busca por tanto la Rectitud, la coherencia para vivir y dejar una huella de valor
    espiritual cuan herencia a quienes vendrán. Potencia su calidad humana desde su calidad espiritual y tiene por lo tanto una visión amplia de la vida, de los Tiempos y del Plan de Cristo, y con sus justas acciones hace parte del modo de hacer de Dios.
    ¿Dónde debemos entonces buscar las respuestas, las alianzas y generar las acciones? ¿Seguiremos tozudamente buscando en los ruinosos y fallidos modelos humanos…o por fin asumiremos que sólo quien posee la Verdad, porque Es la Verdad misma nos puede guiar?
    En estos Tiempos de Tribulación, de profundos cambios, de preparación para lo inevitable que vendrá crea el Hombre o no, ¿cuál será el gobierno que guíe nuestras acciones y decisiones: el del alma, el de la mente…o el del espíritu?, ¿seguiremos aceptando la guía del Hombre corrupto y hambriento de poder, o pondremos de verdad nuestra confianza en Cristo?
    Cada uno, quienes quieran, oren en íntima unión con Dios y pregunte a quien habita desde siempre dentro de Ud., en su espíritu, luego dispóngase en verdad a escuchar y ahí mismo hallará la respuesta.
    Angélica
    Sacerdote misiomera.

    presbiterosarica

    junio 11, 2011 at 3:29 am


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