El Andariego

Blog personal de Ricardo Andreé

La Paz: un asunto de Vida o muerte

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-Desde Lo Personal a lo universal  –

Cada persona debe asumir su coherencia, o su hipocresía; lo cierto es que en estos tiempos turbios y turbulentos, en los cuales todo anuncia peores escenarios, debemos, personalmente, reflexionar sobre La Paz no cuan ausencia de beligerancia abierta o confrontación inusitada, sino como ‘estado moral’ y ‘Principio aplicado’.

Quién escribe fue contrario a La Paz, no por opción acabada, sino por instinto político; sí concebí la violencia como vía para destronar a la injusticia, y como la coherencia es y siempre ha sido un asunto de Ser en mi persona, obviamente que asumí actos e integración orgánica a tales formas de hacer política…Porque otros teorizaban luchas radicales que jamás recorrieron, y en mí no existía entonces una teoría ideológica consistente  sin la práctica concreta… y sin mucha hipótesis me inserté en la acción.

Conozco el alma de la violencia por dentro;  y hallándome en su vientre  comencé a repudiar, hasta con nauseas, la degradación del violento, quién cae en la vorágine de un efímero poder cuyo ‘fondo moral’ se pierde en los abismos.  Cuando una causa ‘justa’ comienza a hermanarse con los monstruos que combate y los extremos se topan hasta conjugarse y confundirse, entonces uno ve la verdadera cara de la violencia… que no es un acto, sino un espíritu, un dios, un ‘principio’ que  se convierte en ‘todo’ y ‘única vía’ para sus servidores. Pero gracias a esa vicisitud de piel que pasa y se queda en los Hombres hasta formar  la historia, y que yo transité, pude ver la otra cara de este tenebroso universo de perversión y maldad: La Paz que entró a mis meditaciones y reflexiones nunca fue la No-Guerra, o esa tregua que nos engaña entre episodio beligerante y evento de confrontación; La Paz que vi y sentí  y que ahora atesoro tiene energía, posee su nido y puede ser tocada con el alma, la mente y sobre todo con el Espíritu. Es un estado vivencial, vívido y vivo.

Es ‘Moral’ en el sentido de que la Paz, para ser real, debe ser Jurisdicción de la Conciencia. Es Personal porque debe regir al Hombre en su personalidad y carácter, en su cotidianidad y creatividad. Es Espiritual porque es el Reino de Dios abierto para (en)  el Hombre.

Desde este Principio Aplicado – La Paz-  emana el resto de los actos humanos, la concepción de su emocionalidad y de sus relaciones, su sentido de justicia y el modo de resolver las contradicciones; incluso la relación con Dios es definida por este Valor Trascendente: porque un dios de guerra, una religión que bendice armas, una divinidad invocada desde el odio, la ira, la retaliación y la tiranía…un dios que debe guiar ejércitos que aplasten a otros ejércitos, y castiga con sanguinaria fuerza a los ‘enemigos’ de aquellos sirven a tal dudosa  fuerza… o un dios que acepta rezos y cultos en medio de la hipocresía, la mentira y la incoherencia personal, el sectarismo enfermizo,  y la condena del que juzga desde su púlpito de barro… ése dios o no es real, y es invento de la necedad y necesidad humana, o es el Demonio. Porque el Dios de Paz que se conoce hallándose en La Paz de Uno Mismo en nada se asemeja al dios de los Hombres. Y el Dios de Paz que se vivencia alcanzando el ‘estado de Paz’ es una divinidad justa que aborrece la violencia y Crea en Paz…es un Creador de Paz en La Paz.

Tocar la guarida de la bestia y su violencia, que encona el alma y agita la mente…y conocer  el ‘estado de Paz’ que abre la magna Conciencia y la catapulta hasta el corazón de La Sabiduría (que es una Madre infinita e inconmensurable)  son dos realidades polares que cambian la existencia y la no-existencia de cualquier, y todo, Hombre. Pues bien, no por mérito, sino por Gracia, he vivido esta polaridad, y nada ha sido teórico-mental, sino que de acción y de opción, de entrega y  experiencia, de hechos y de historia. Y por eso hoy  podrían endosarme  hechos e digresiones de mi pasado que me ligan a elecciones violentas, y  no mentirían; pero omitir que tales actos y forma de vida han sido superados por  sufragios contrarios cuya coherencia me han traído hasta el lugar en dónde me encuentro: enseñando Sabiduría y Consagrando creyentes… no contar con todo el camino recorrido y la condición actual…bueno, sería, por decir lo menos, un proceder injusto, un juicio amañado, una miopía voluntaria, una carencia de objetividad y una burda intencionalidad… lóbrega y falaz.

Así como exijo Objetividad y Sentido Común en relación a mi persona, así he aplicado este Principio de Coherencia con los demás: he realizado consultas y orientaciones, incluso bendiciones bajo el sacerdocio que poseo, a personas que en ése pasado del cual todos venimos, porque la historia sucede y traspasa a todos,  fueron contrarios y posiblemente interpretes de la violencia, esta vez desde el gobierno de turno entonces. Aún más: cuando el General Pinochet estuvo detenido en Londres, habiendo pronosticado tal suceso con meses de antelación por un Medio escrito (Diario La Época – más tarde desaparecido) fui interpelado por personas muy cercanas al entonces Senador vitalicio, y sabiendo ellos quién había sido yo, y nunca escondiendo lo que fui, llevé a cabo una sesión de I Ching dirigida al entonces prisionero en Londres, y se le envió una grabación con la mirada del Oráculo sobre su situación: todo lo que allí se registró luego sucedió, y los consejos que La Sabiduría entregó al hombre detenido no fueron complacientes  sino que profundamente críticos, con una sugerencia de Arrepentimiento y Perdón que éste debía hacer público, y que posteriormente hizo, a su modo y en su estilo.

Desde esa experiencia, tan radical y prueba de fondo para mí, entendí que la Coherencia conlleva a la verdad descrita por el Dios de Paz: ‘quién ama a Dios no tiene enemigos’, y ‘debes perdonar siete veces setenta a quienes te ofenden y han hecho mal’.  Pero en la aceptación del otro, en el Perdón y en la superación de los enemigos y enemistades no hay, no puede haber, Incoherencia: no puede existir concusión  de los Valores y de la Dignidad. Sigo siendo crítico al pasado, y nunca entraría en apoyos a sistemas injustos y violadores de Derechos Humanos. No hay dignidad en aquel que por años despotricó en contra de los mercados y culmina sirviéndolos como gerente de lo más rancio del sistema. No hay dignidad en aquel que teorizó el marxismo por años y ahora pastorea ovejas en una iglesia escondiendo su pasado y aplicando los mismos principios políticos en su nuevo ‘partido eclesiástico’, incluso atacando moralidades que él mismo defendió y compartió, sin que algún acto de reconocimiento y superación sea habido y constatado.  No hay verdad en aquel que apoyó la tortura o la omitió de su realidad, y ahora la sigue desconociendo y escondiendo  detrás de una supuesta defensa de la democracia. No hay moral en el sacerdote católico que ‘sufre’ la  justicia del Hombre por sus perversiones, pero en realidad sigue siendo un pervertido protegido por su iglesia. La Hipocresía, la mentira y el cinismo son contrarios a La Paz, y es una inmoralidad bajo toda prueba.

La Paz exige asumir la verdad, siempre; la verdad asumida abre puertas al Arrepentimiento, al Perdón y al Cambio. Y no hay Cambio  bueno que rompa con la Dignidad del Hombre. Y la Dignidad se basa en Principios Aplicados y Coherencia demostrable. La teoría en asuntos de Moral y de Fe, de humanidad real y Verdad histórica es una cortina de espeso humo para encubrir incoherencia y verdades a medias. Los hechos, la Vida en hechos, y la humildad para no avergonzarse de toda la senda existencial recorrida es lo que hace Digno al Hombre. Y es la amplitud justa y magnánima de los demás… que también poseen historia, pasado y secretos, opciones de saltos y obligaciones de arrepentimiento y de perdón, como todo Ser Humano… aquella diferencia, la línea fronteriza, que separa a los Buenos de los Malos. Pues los Buenos nunca juzgan sin datos completos y hechos objetivos, y siempre con razones de justicia y nunca con ansias de castigo; mientras que los Malos asilarán los hechos y los empequeñecerán para enjuiciar  una existencia completa, y encasillarán al Hombre por el trascurrir de un tiempo y sus avatares sin importar los contextos y la historia, ni el recorrer total con sus Causas y sus Efectos. El Malo no aplica justicia, sino que venganza, y usa hechos como lápidas para enclaustrar a quienes odia o aborrece. El Malo no conoce el Perdón, y el perdón que aplica es la sumisión del que es supuestamente perdonado o  dicha concesión está sujeta al retorno de ciertas situaciones que le benefician. El Malo no se arrepiente, sino que se lamenta por haber sido sorprendido y descubierto.  El Malo no se pacifica: deja de agredir, pero sigue siendo violento. El Mal no ama: posee.  El Malo es un pésimo juez pues carece de Sentido de Justicia y está pleno de ego y deseos de enfermizo poder. El  Malo cuando gobierna quiere mantenerse eternamente  en los círculos del Poder y ojalá gobernar por siempre. El Malo busca y sufre  la fama, sea porque nunca llega, sea porque la obtiene y teme perderla. El Malo habla en nombre de Dios y no permita que los Hombres lleguen a Dios. El Malo encarcela a Dios en un libro y mata a Cristo en la cruz cada día y cada día lo alza para culpa de los becerros que deben someterse… El Malo puede hacer milagros y predicar la biblia, o decir que habla en nombre de extra-terrestres y proclamarse dios encarnado o profeta del siglo…Los Malos siempre reemplazan o quieren sustituir la Conciencia del Hombre, y nunca entregan herramientas para que el Hombre  sea un Ser Superior. Y los malos Hombres aceptan ser guiados por la locura de sus maestros o por las voces de sus demonios… el Mal aparenta justicia y divinidad en su   maldad y mentira, gusta de la agitación, tensión y miedo, ejerce poder oscuro y sujeción.

La Paz es contraria a toda posesión que amuralle la Conciencia. La Paz no enjuicia: analiza la realidad y sabe a qué atenerse, pero el Juicio lo deja en fuentes Superiores. La Paz puede criticar, puede denunciar, puede y debe fijar Principios y debe desnudar la mentira… pero en estos actos necesarios no hay insidia, ni resquemor, ni odiosidad, ni bajos deseos, ni intencionalidad propia o mezquina. La Crítica y la Observación, incluso la denuncia, en La Paz tienen una sede grande de Amor por Dios, por el Hombre y por el Bien de este Planeta que nos cobija en la Carne. La Paz es Amor, y no hay Amor sin Paz viviéndonos en forma permanente.

Se nos vienen Días largos de conflictos como nunca antes vimos y vivimos en esta era. La mentira que prepara guerras sigue siendo el método de los poderosos. La crisis financiera es peor de aquello que se nos muestra. Y los Hechos Cósmicos que ya están en cierne no dependen del Hombre…pero claro, distinto sería todo si los Hombres viviéramos La Paz y debiéramos enfrentar pruebas duras del Cosmos y de la Naturaleza…Pero estando como estamos, aquello que se nos acerca y ya viene solamente aumentará la desazón y la tribulación. Por lo mismo es que el asunto de La Paz es una cuestión de Vida…o muerte.

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Written by Edición GF

noviembre 15, 2011 a 2:26 pm

Publicado en Uncategorized

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