El Andariego

Blog personal de Ricardo Andreé

59-60: de esta muerte a La Vida

with 3 comments


Contar los años es un ejercicio de balance en donde nos vamos midiendo en nuestros logros, carencias, deudas y pagos. Creemos que vamos inexorablemente hacia la muerte, y el envejecer, enfermar y comprobar los cambios inevitables en nuestro físico nos va recordando que así es: que la muerte carnal es una cita impostergable, y que lo sabio es enfrentar este hecho, no obviarlo, sino que compenetrarlo en su misterio y realidad trascendente.

Contamos mal,  y la mala cuenta es parte de los pequeños engaños: cuando celebramos nuestro cumpleaños en realidad estamos cerrando, clausurando, un año YA vivido, y en verdad entramos a vivir el año que ignoramos. Decimos…’cumplo 40 años’… y durante todo el año pensamos en los 40 años, pero en lo concreto estamos desarrollando y viviendo los 41. 40 años y un mes, significa que ese mes pertenece a un mes de vida de los 41, no de los 40. Y continuamos a decir que tenemos 40 hasta el día anterior a nuestro cumpleaños 41, y  eso quiere decir que estamos cerrando los 41, no los 40, y que  estamos por entrar a los 42. Este ‘pequeño engaño’ se agranda si aceptamos y concebimos la vida desde la gestación, y consideramos que ya en  nuestra madre tenemos vida y recibimos no pocas influencias de la vida de quién nos lleva en su seno. O sea, somos al menos 9 meses más viejos de lo que realmente creemos. Y si agregamos el ‘pequeño engaño’ del mal cálculo de nuestros años…en realidad vivimos un año y nueve meses atrasados.

Esta anécdota de la efeméride personal  puede ser eso, una historieta, hallándonos en la plenitud de nuestra existencia, pero no es nada  banal cuando cada día de nuestra madurez nos pone ante fines irremediables. Alcanzando los  años de madurez es sabio contar los días como oportunidad de vida, y hacer de cada día un acto de corrección y trascendencia. ¡Entonces 1 año y Nueve meses sí que cuentan!

Cuando era un niño y un joven pensaba a mis 21 años como el tiempo de término de mi existencia: esa edad y número se depositaron  en mi interior sin una razón que pudiera explicar, pero vivían en mí cuan sensación cotidiana;  cuando cumplí los 21 (es decir, cuando cerré los 21 años de existencia y comencé mis 22) estaba yo en Roma, y era un muerto de tristeza por las decenas de amigos y camaradas asesinados, desaparecidos y encarcelados. Mi país estaba en medio del caos después de tres años de aventura socialista…un intento adolescente de un socialismo  imposible, avasallador y radical bajo una idea romántica e irreal. La mano militar nos remeció la cama donde soñábamos. Y Roma me parecía más a Marte que a otra ciudad de este planeta. Me sentía muerto, perdido y sin futuro. Efectivamente: morí a los 21. Comencé a vivir otra existencia desde mis 22. La meditación budista y el I Ching se conjugaron entonces con la política en el exilio y mi pertenencia a grupos radicales de Italia. Se interpuso un nuevo número…40. Esos 40 años sí hablaban de muerte física, o al menos eso creí, y a eso me preparé. Pero esta vez la vida fue más intensa y llena de saltos inexplicables… ¿casuales? ¿Causales? Cada cinco años tuve un Cambio provocado por los hechos y seguidos por mi obediencia y flexibilidad: aplicación del Principio de ‘menor resistencia’ que había aprendido del budismo. Entre los 26 y 27 se quebró mi vida emocional y culminé en una abadía en Nepal por 10 meses, casi como refugiándome, pero en verdad ‘siendo rescatado’ por los monjes que me abrieron sus puertas sin nunca preguntar absolutamente nada. Nadie supo dónde andaba…simplemente desaparecí, y solamente unos pocos buenos amigos italianos sabían de mi locura, y siguieron siendo mis amigos al regresar de ese cielo que elevó mi existencia. Nunca comenté con otros esta vivencia, sentía que no debía contaminarla, pues la mayoría de quienes me rodeaban eran personas carentes de fe y ausentes de toda  creencia espiritual. Por lo mismo es que hasta hoy estimo y amo a esos tres amigos italianos que siempre fueron amigos y compañeros aún sin entender mis estados místicos y decisiones ‘extrañas’: Constantino di Pasquale  de Milán, Gianni Selis de Cerdeña y Patricio Esposito de Nápoles. Ellos siempre estuvieron… después de cada ‘viaje’ siempre estaban…Y cuando uno avanza por la vida aprecia la verdadera amistad y pide perdón (pido perdón) cada día por no haber apreciado lo suficiente tan desinteresada virtud de hermandad que siempre emanaron ellos hacia mi persona.

Entre mis 31 y 32 viví otro salto: y esta vez hube de pagar deudas del karma en mi propio país. Había asuntos pendientes que debía cerrar y vivir bajo el sistema que había quebrado mi cuna existencial. Fueron los años de poesía rebelde y libertaria que culminó en el silencio de la palabra y la voz de las armas.

Saturado de la violencia, quebrada mi paz, asqueado de la mentira de la política… no sin intentos de provocar cambios en la báscula del  tiempo…entré en los años más oscuros, raros y hasta tenebrosos de mi existencia: mis 36 años fueron los más indeseables que he conocido, y durante cuatro años viví lo que no me pertenece por luz y que nunca aceptaré en sus sombras,  y en medio del pantano que me hundía en la desazón  apareció el I Ching como mi guía y ‘ellos’, los ancianos de Basel, con ese abogado de Locarno, (viejos discípulos del I Ching y herederos de Richard Wilhelm) que me reflotaron a nuevas aguas y pusieron el horizonte otra vez ante mis ojos.

Cuan naufrago repudiando las orillas y nadando hacia el centro del remolino, fui por la muerte casi con ira… a ver si ésta me tomaba en alguna guerra, en un país martirizado, o en medio de conflictos  que cubría en calidad de corresponsal pero que vivía como suicida. Los ancianos de Basel me decían que mi vida cambiaría y enseñaría el I Ching… y yo me imbuía de balas rozando mi cabeza y napalm entrando a mi cuerpo en un hotel del Líbano que los israelitas querían hacer desaparecer por tratarse de un centro de actividad palestina. Así fui por el mundo, hasta ése día en que me topé con esa casa en Montevideo, y el hombre japonés  me regaló un libro que era mi vida escrita… cuyo contenido  movió mi reloj macro mientras lo leía sentado debajo del  árbol en el parque Rodó;  nuevamente entré en una abadía budista y por 10 meses medité, medité y viajé por mis vidas y morí a todos ellas.

 Pero debía nacer a lo nuevo en aquella Montaña del valle del Aconcagua en donde el Buda y el Cristo se conjugaron y abrieron ante mi razón un Plan que halló resistencia y luchas de mi parte. Entonces  fui ‘apartado’ un año en soledad en esa otra montaña, frente a Pichidangui, en donde Jesshu Li vino a enseñarme  todo aquello que debía Ser en esta nueva vida. Jesshu Li es un anciano alto, delgado, semi calvo y de pelo cano cayendo por sus hombros, siempre vestido de su túnica azul, que me enseñó todo lo que soy, y sometió con sabiduría la necedad humana que en mí se resistía a la aceptación espiritual de mi propia Índole… la Voluntad del Creador en Mi Espíritu.

Cumplí  40 años y ya había muerto, radicalmente muerto, a todo lo que hasta entonces hube de ser y hacer. Entonces, caminando por esta senda definitiva del Espíritu y Lo Espiritual, a mis 44 años tuve y sostuve el Encuentro Personal, vívido, tangible y definitivo con el Cristo Vivo… ya no en sueños, ya no en visiones, ya no en imágenes bajo estados intangibles, ya no una voz sonando en mí y fuera de mí…sino tangible, como una persona toca y mira, oye y palpa, escucha y dialoga con otra persona…Un Ser Vivo que razona cuan dios, pero que se hace entender según inteligencia humana, mas, exige Discernimiento del Espíritu y Sabiduría…Entonces entendí que en eso había sido ampliamente preparado por mis estadías en las abadías budistas y en mi aprendizaje con los Santos y Sabios que habitan en el I Ching. Nada había sido casual.

Desde mis 44 tengo dos números fijos en mi corazón (que hacen cuatro años): 60-64.

Este 28 de Enero culmino, cierro, mis 59 años ya vividos y consumados. Entro a  existir en mis 60 años (y nueve meses…no olvido). Desde los 40 años el Ching me señaló que viviera según los signos del oráculo: cuando terminara mis 39 y comenzara mis 40 asumiera el signo que corresponde (40: La Liberación) como Mi Vida, y me propusiera  fundirme con la práctica y significado del Signo. Así lo hice y conté cada línea con una duración de dos meses (la primera línea desde el 28 de enero al 28 de marzo…y así consecutivamente). De verdad, desde entonces, he vivido En el I Ching, y cada año ha sido exactamente como escrito en cada signo y sus líneas. Así pues ahora estoy cerrando los últimos días de la sexta línea del signo 59. Efectivamente este año ha sido, de verdad, el tiempo de la Disolución. Desde el 29 de enero próximo entro al signo 60 – La Restricción– y a su primera línea.  Cuando alcance el signo 64 (y mis 64 años) y consuma sus líneas…moriré otra vez.  Ahora, si he de abandonar este cuerpo y mundo ahora…estoy preparado, y vivo cada día alistando mis valijas para el viaje a la Vida Real que Sé será  de nuevos trabajos, de esfuerzos en otros planos, y nunca de descanso, ni paraísos ni reposos imaginarios: nada de eso existe pues huelga el que muere, y los muertos que viven deben aprender a vivir, y la vida no es inmovilidad, sino prueba de crecimiento permanente. No hay sopor para el guerrero, no hay paraíso para el que no alcance la plena  divinidad. Seamos humildes y felices de alcanzar el trabajo de la Vida que nos hace seres Vivos al servicio del Plan de Vida. Dejemos lo del reposo y lo del paraíso para cuando lleguemos a ser dioses…y constataremos que tampoco allí habrá tregua.  Se sosiega un Día en el seno de Dios, pero se trabaja todo el resto de la Vida Real. La Vida es Movimiento en su fase  de quietud y en su fase de acción.

Y la (s) muerte(s)  es (son)  ésta (s): los saltos y cambios que sin control de aquello que creemos Ser – y sin importar hacia dónde queremos ir –  nos van llevando hacia metas que nunca nos propusimos y alturas que nunca pretendimos…. O abismos que siempre nos encarcelan.  Muere lo que planeamos y queremos…los deseos son señal de muerte y ansias del muerto… Vive aquello que yace en nuestra Índole y gobierna desde el Espíritu que nos habita. Cuando ‘tomamos el control’ y sometemos al Espíritu y luchamos por lograr lo concreto  que nos haga sentir esa sensación de triunfo y fama, logro y auto realización…somos muertos. Porque el tiempo que nos rige no existe en realidad: es un día único y muy breve; y la Carne que nos recuerda el mensaje de que somos tangibles y vamos en proceso de putrefacción es una sensación de la materia, no del Espíritu. Y este mundo  no es La Realidad, sino que ‘la otra realidad’. Y entre los mundos y planetas somos aún un experimento, y los humanos un proyecto. Otros, superiores en su Luz,  y otros poderosos  en su maldad…nos superan, manejan influencian y nos observan en nuestras opciones y elecciones. Porque eso somos: lo que Optamos, lo que Elegimos.

La Vida inicia cuando se obtiene vida sin muerte: la inmortalidad. Y la Vida se logra solamente entendiendo y asumiendo que en esta carne y materia somos muertos, y que la muerte física es en verdad UN NACIMIENTO. Aquí estamos muertos y somos nada más que una imagen proyectada. Por lo mismo, creer en lo que queramos, y hacer lo que nos plazca es una opción, como lo es hundirse en el alma, en los sentidos y en la búsqueda de las emociones y la supuesta plenitud del saber y del conocimiento. Muertos que piensan, muertos que desean…pero muertos.

Se nos concede esta muerte consciente (que llamamos vida) justamente para Optar: pero no para elegir la muerte y el extravío, sino que ascender, y optar por subir, a la Vida en el Espíritu que supere,  y nos eleve,  de la sola condición humana. Se nos da la condición humana para superarla, no para rebajarla. Y la Superación de lo humano se halla en el Espíritu que nos habita. Lo humano debe esposar lo espiritual: he ahí la vida en Uno Mismo. Y de eso se trata esto: vivimos en un tiempo que no existe, en una materia que parece, en una carne que perece…no para la plenitud de la muerte que es esta ‘vida’, sino para ir en pos de la Vida que nos convierte de Ser carnal en SER ESPIRITUAL.

No importan los años que tengas: siempre la puerta de la Vida Real está abierta ante tu Opción Espiritual. No importa tu cultura religiosa: Dios no tiene religión y solamente por Espíritu se alcanza a un Dios que Es Espíritu. Nada importa lo que sabes o lo que ignoras: siempre deberás vomitar y limpiar tu copa antes de entrar a la Vida Verdadera. Nada importa si has logrado o no lo que tu familia, el mundo, la sociedad ha pretendido de ti: solamente lo que el Creador ha colocado en Ti como su Voluntad es aquello que te abrirá la puerta de los Cielos de la Vida.

La mayor dificultad para Vivir en La Realidad, que no es de este mundo, ni es esta muerte (que llamamos ‘vida’), proviene de nuestras resistencias, del ego, del soberbio  control que no queremos soltar, del apego al propio saber y el morboso ‘amor’ por  la propia idea, y la mundana concepción  religiosa-institucional de Dios…o de la invención de dioses y cielos que existen solamente  en la imaginación de los que temen y viven en el miedo. Si logramos vencernos a nosotros mismos…entonces constataremos que la Vida está más cerca de lo que creímos, y que de verdad estamos  y somos más muertos de lo que nunca pensamos.

No importa cuando dejemos de existir en la Carne y en este mundo ficticio: lo vital es y será siempre qué semillas llevamos para recoger  cuan cosecha en la Vida Real que hallaremos después de abandonar esta ‘oportunidad’ (llamada ‘vida’). Cosechamos lo que realmente logramos cuan semillas…todo el resto se pierde.  Las semillas de cada uno se hallan en la Índole Espiritual que todos nosotros somos en realidad. Si pasas por esta muerte sin lograr La Vida…habrás ‘vivido’ en vano.

Gracias Espíritu que Me Vive por estos 59 años y nueve meses consumados en el ascenso a la Vida; gracias por estos 60 (y nueve meses) que inician y a los cuales entro con y en Paz en mi alma… y Plena Convicción en mi Espíritu. ¡Gracias! porque esta muerte (vida carnal)  que nos conduce a La Vida real es Una Gracia concedida por el Amor del Creador.

Anuncios

Written by Edición GF

enero 26, 2012 a 1:03 pm

Publicado en Uncategorized

3 comentarios

Subscribe to comments with RSS.

  1. Leo esto y me parece un compendio de sabiduría, como si cada idea expresada se pudiera ampliar, por la profundidad y porque abarca lo que casi siempre se concibe como existencia real y realización humana. Y por otro lado y más profundo aun, la visión espiritual de la Vida y la posibilidad de optar por esta vida verdadera, trascendental y eterna.
    Si puedo darle un obsequio de cumpleaños, quisiera regalarle: “ que los buscadores del Dios que Es lean este escrito, y sea este una inspiración para encontrar la huella de este Camino y puedan experimentar la (s) muerte (s) que conduce a la verdadera Vida.”

    Angélica Aguirre

    enero 26, 2012 at 2:00 pm

  2. Ha sido el más maravilloso regalo la toma de conciencia de esta realidad, porque cada uno de nosotros somos parte de la realidad de Dios, realidad que se vive en la conciencia y en la opción, y sobre todo en la obediencia al espíritu que vive y mora en el ser.
    La Vida a llegado a mi muerte y a regado mi jardín, jardín que entrego en las manos de Dios cuan ofrenda, y así vivir plenamente en la realidad de un Cristo que está Vivo y nunca ha muerto, la realidad del espíritu que vive en mi y es parte de la Gran Madre Espíritu Santo, y este cuerpo que tengo en este momento es un vehículo de Dios para su Plan, nada tengo, nada necesito, nada poseo, solo sé que solo tengo un momento, un tiempo, un amanecer y un atardecer para tomar conciencia y poner por obra la voluntad de Dios en mi, el más sagrado propósito trazado en mi espíritu cual índole espiritual.
    Gracias Madre Espíritu Santo, gracias por compartir con mi espíritu y en conciencia la realidad que me ha dejado sin piso, y con hambre de que esta Paz en mi nunca acabe.
    Solo pido que muchos puedan abrirse a la Vida que solo Cristo puede entregar.
    Gracia Hermano y que recorra por los 60 con Sabiduría y Paz.

  3. Cada vez que Ud. comparte detalles sobre su vida me sobrecogen las dificultades y las formas como su andar fue tomando el rumbo que yacía en el Plan de Dios. Transitar por este mundo no es nada fácil pero alcanzar a comprender la dádiva que significa poder lograr el salto de evolución, desde este sistema, es iniciar el camino hacia la verdadera vida.
    La toma de conciencia de las dificultades quizás puedan facilitar la senda, y con cada toma de conciencia se va subiendo un pequeño escalón que va cerrando puertas hacia los influjos y los poderes que sutilmente nos van infiltrando y dilatando en nuestro andar hacia la liberación y la verdadera vida, mas si uno alcanza la meta, la gran meta, si uno ha traspasado y vencido, la senda está abierta… Gracias por cada enseñanza y cada victoria.

    Un afectuoso saludo, en este cumpleaños y siempre.

    Hna Maythe

    enero 28, 2012 at 7:52 pm


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: