El Andariego

Blog personal de Ricardo Andreé

El favor de los dioses

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Que los Hombres esperan y han siempre pretendido que los poderes invisibles le favorezcan en sus intenciones, planes y necesidades…es un dato de la historia de la humanidad, y hace parte de la ‘monada evolutiva’ que ya desde el tiempo de Krisnha no veía sino beneficios en su relación con lo superior, y siempre tuvo repudio ante cualquier contratiempo y nivel de sacrificio personal que rompiera el encanto que supuestamente debía ser ‘eterno’ y siempre dadivoso para el pobre mortal.

La caída del sacerdocio, como ente transmisor de los dioses, se verifica cuando éstos reemplazan a la divinidad y en el nombre de ésta esclavizan a la mayoría y nutren a las castas privilegiadas.  Ellos inventan entonces el temido ‘castigo de Dios’ y a los dioses punitivos. El Hombre mundano se alegra de este estado de cosas,  falso  y artificial, pues sólo de este modo él puede participar del negocio de las almas.

Es natural, bajo este cuadro falaz, que los creyentes de hoy en día, aún en su afán de libertad y voluntad de descubrir al Buen Dios, mantengan esa inercia de mercado que los coloca cuan clientes en el amplio corredor de las religiones.  El mismo oportunismo se verifica ante las góndolas de la Nueva Era, y se traslada obviamente a todo aquello que ofrezca un ‘camino espiritual’… Lo divino, real o no, reza la ley del  consumidor,  debe comportar resultados concretos que satisfagan los sentidos, el bolsillo y el buen ‘estar’. Son los dioses los responsables de ‘mi bienestar’ y son éstos los culpables de mis peripecias. Si los resultados son concretos, encenderé la vela y el incienso y seguiré los ritos…si algo me afecta y duele, o no comprendo…ceso el ritual, busco otro dios mejor y hago sentir mi indignación por la traición del dios…ahora caído.

Desde la ‘obediencia ciega’ a la religión en el nombre de Dios, a la libertad personal de alzar y destronar dioses al propio antojo…hay un centímetro de distancia. Al decir de Lao tse, ‘los dioses no son humanos, y los Hombres que juegan con los dioses son como perros de paja, y al final de la fiesta serán quemados como muñecos de heno’ ‘Nunca juegues con los dioses: saldrás destrozado’

Mientras ejerzamos el juego del ego y del egoísmo pasando y paseando por las religiones de los Hombres, es posible que nunca se sufra un efecto de esta necedad e inmadurez. El punto reside, y cambia sustancialmente, cuando entramos en un Camino Espiritual real; cuando nos relacionamos con un Oráculo Vivo; cuando comprobamos que la fe asumida nos mueve algo interno más allá de nuestro conocimiento…entonces sí tenemos un problema. La línea divisoria que hace la diferencia se llama ‘inocencia’ / ‘ignorancia’: y en un Camino Espiritual real no hay ‘ignorancia’ sino ‘Voluntad’ y ‘Opción’, y la ‘inocencia’ conlleva a que todo se haga y se reciba cuan diáfanos niños y por ende en el error no exista la culpa. Cuando en el Camino Espiritual real se ha roto la ignorancia y se pierde la inocencia, y se intenta entrar en el añejo esquema de la  negociación y el clientelismo mercantil  ante poderes que no son humanos ni son reinos de este mundo…entonces el espíritu de quién comete este adulterio se apaga y en su lugar un corazón de heno va creciendo cuan alma única, hasta convertir al Hombre en un muñeco de paja destinado a ser incinerado en la hoguera de los dioses…los cuales no tienen intención alguna, y solamente suman Causas y Efectos de acuerdo a  leyes espirituales  que no son humanas, ni poseen la moral artificial de una cultura determinada.

Cuando en la Abadía budista mi guía extendió ante mí un escrito revelado para que lo discerniera, me advirtió: ‘piénsalo bien…después que hayas leído ya no serás inocente y habrás roto la ignorancia, y aún si no lo comprendas  igual serás medido por esta Causa y por tus Efectos desde esta Causa’. Entonces pedí tres días para meditar antes de abrir tal compromiso, y en las meditaciones tuve tres veces la misma visión: una puerta muy alta y estrecha en cuyo dintel se leía: ‘esta puerta  conduce a un camino sin retorno. Se entra y se asciende. No se sale ni se desciende’. Leí los escritos y los medité por  noventa días. Entonces entendí por vivencia que cuando el Camino Espiritual es real no se puede perpetrar la estupidez de intentar doblar el brazo de una Ley del Cielo.

 El Hombre no debe jugar con los oráculos del Cielo, ni acudir a Santo y Sabios como un cliente en el supermercado…y menos aceptar Bendiciones y Sellos que lo alzan en espíritu para luego renunciar por un favor temporal  ‘no-concedido’ que de todas maneras pasará, y es en verdad una ilusión producida por la materia…que también pasará. Abandonar lo perdurable por lo perecible es un acto de suma negligencia consigo mismo. ‘Solamente el Hombre es capaz de acometer en contra de Sí Mismo, y de colocar a Dios en su contra…Nadie más que el Hombre  se destruye a Sí Mismo en su eternidad debido al penoso lamento por las cosas muertas que no obtiene…No hay en el universo un Ser tan extraño en su necedad’

 

 

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Written by Edición GF

febrero 21, 2012 a 2:21 pm

Publicado en Uncategorized

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