El Andariego

Blog personal de Ricardo Andreé

Los vientos que soplan

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Venezuela es hoy, para América Latina, el centro de eventos históricos que definirán muchas de las características de la política futura en este Continente…para bien o para mal.

Evo Morales 1

En los años 60 lo fue Cuba. En los 70 Chile definió en gran medida el curso de los hechos en Latinoamérica.  Y por veinte años los gobiernos militares establecieron un centro neurálgico de poder en el continente que fue predominante e influyente, además de absoluto.

Después,  de la caída del muro de Berlín, el cierre casi inexplicable de la era del ‘socialismo real’ y el fin de la ‘guerra fría’, un viento de democracia y renovación sacudió a nuestros países: el fin de la era militar y sus regímenes  dio paso a la restitución del modelo democrático, y con ello surgen los  desfases entre una aplicación tradicional de entender la democracia, y las nuevas necesidades y los inevitables cambios que ése modelo no podía sostener.

Esta transición de la historia favorece a viejos estilos de  liderazgos que fueron las víctimas derrotadas en la época anterior: en Chile, en Argentina, en Uruguay, en Brasil en Nicaragua, en el Salvador.  Pero en Bolivia sucede un hecho inédito: un representante indígena de izquierda llega al gobierno, y este hecho no asemeja a las vueltas y giros que acaecían en otros países vecinos.  Y Venezuela parece escapar de la corriente gruesa que hermana las vicisitudes del Cono Sur y centro América: no pasa por la era de los duros gobiernos militares de derecha, no ve sustancialmente interrumpido su ciclo democrático, no ve proliferar con suceso, como en Colombia, a los grupos guerrilleros de izquierda… Pero se alza como el país más desigual del mundo, que al poseer grandes riquezas petroleras no logra levantar el nivel de vida de su gente, y fomenta brechas abismales entre ricos y pobres.

El fenómeno que desde el subterráneo mundo militar venezolano se generó por años no se entiende sino bajo claves exclusivamente venezolanas: la condición de país petrolero (supuestamente rico) y la fuerte, omnipresente y definitiva memoria colectiva de Simón Bolívar…son dos aristas claves para entender el surgimiento de Chávez, y del Chavismo.

El histrionismo de los dirigentes venezolanos, y del venezolano, no siempre cae bien ni es aceptado con gracia en el resto de la gente del Continente; pero que de este país han surgido grandes pensadores, poetas, educadores y lideres continentales…nadie lo puede discutir. Y que Hugo Chávez es hoy el mayor líder de la izquierda en América, nadie lo puede negar. Son datos indesmentibles de la realidad.

La pregunta que nos hacemos quienes amamos la paz y queremos un Continente sin pobreza, y unido bajo reglas claras y principios democráticos inalienables, es: ¿será este tipo de gobierno, de proyecto, de sociedad, de Estado, de sistema… como el de Venezuela, como el de Bolivia… aquel modelo que comportará igualdad, mayor democracia, estabilidad y progreso igualitario?

Lo que acaece en Venezuela, y las particularidades de Bolivia, no pueden constituirse en modelos transportables y repetibles que se acomoden forzadamente en otros países del Continente. Y si el modelo ‘chavista’ en Venezuela sí conlleva a los propósitos de igualdad, paz y progreso…y si los gobiernos indígenas sobre la horma de Evo Morales sí imponen la justicia y los equilibrios que tanta falta hacía a la realidad de Bolivia… será entonces que tales modos y consecuencias de la historia de esos países ha encontrado su senda y su manera de resolver las desigualdades.

Sin embargo, preocupa que en la búsqueda de la justicia social se coarten libertades que las izquierdas por años y años enarbolaron cuan banderas de principios democráticos fundamentales: la libertad de expresión, la libertad económica, el derecho a disentir, la separación de poderes en el Estado de Derecho. En el alegato de Neruda ante sus perseguidores, el famoso ‘Yo Acuso’ se arguye precisamente en contra de una justicia servil al gobierno de turno que ha proscrito a un partido popular y con representación parlamentaria. Y bajo el gobierno militar de Pinochet una de las mayores reivindicaciones de la oposición fue la separación de poderes entre el gobierno y la Justicia, que a la sazón era un apéndice de las políticas del gobernante.

Y preocupa que las vertientes de las  oposiciones tanto en Venezuela como en Bolivia se muevan aún bajo paraguas añejos, renuentes a asumir posturas progresistas, de igualdad social y de alternativas democráticas que aseguren la ruptura con viejos modelos neo liberales ampliamente fracasados.

La radicalización en Venezuela y en Bolivia solamente podría arrastrar a los gobiernos en el poder a asumir siempre más políticas cerradas, acérrimas y de corte comunista ortodoxo que ya demostraron su estrepitoso naufragio. Y podría incentivar en la oposición la pésima idea de la subversión armada, de los golpes de Estado o las asonadas masivas como las que en Chile preludiaron la caída de Allende. Eso, lo sabemos, lo vivimos, ahonda heridas que se enconan y demoran generaciones en cerrarse. Eso, lo conocemos, solamente comportan sufrimiento, separación, enemistades permanentes que dividen a hermanos y hermanas de un mismo pueblo.

Solamente desde posturas progresistas, democráticas, igualitarias y de superación de los modelos reventados por la realidad en el siglo veinte: el ultra capitalismo del dios mercado…y el intransigente socialismo de Estado… tanto en Venezuela, como en Bolivia, y en toda América Latina, podremos superar esta transición en la cual se tiende a aplicar modelos conocidos o mejorar errores de sistemas caídos. El futuro en América – y para su gente- está en la Unidad Progresista, Igualitaria, Democrática y de Paz que no se sustancie, jamás,  en sistemas que corroan los Derechos y vulneren el Estado de Derecho. Y ése futuro no es posible con una derecha anquilosada en reminiscencias oligarcas y clasistas de principios del siglo veinte. Y ese porvenir no será viable con una izquierda clasista que se impone a sí misma como la nueva oligarquía de estos tiempos.

SPAIN-POLITICS-YOUTH-DEMOprotesta chile

Lo que Ha de Venir  está en manos de los jóvenes: con su mirada amplia, universal, conectada a realidades macros, capaces de aceptar la diversidad sin traumas, montados en una era expansiva de tecnología que requiere libertad y que ejerce democracia horizontal, capaces de inter-relacionarse sin discriminación y con naturalidad…jóvenes que ya no confiesan con partidos paralíticos, ni con religiones hipócritas, ni con modelos mentiroso…que buscan no para respuestas a largo plazo ni para obtener resultados en cincuenta años…sino que quieren claridad ahora y proyecciones inmediatas. Estos jóvenes de hoy, los adultos de mañana, no están fanatizados por sueños ideales como lo estuvimos nosotros, sino que trabajan en sus sueños día a día para verlos crecer junto a sus hijos. Y eso, esa siembra, esa búsqueda, requiere libertad, y una democracia  real más profunda, moderna, y que responda a los requerimientos de este tiempo.

Si quienes gobiernan, y ejercen autoridad política hoy, sin importar colocación ideológica, y quienes están en la oposición a los gobiernos,  o son contrarios a todo el sistema que está en crisis… todos, todos nosotros… pusiéramos sobre la realidad cotidiana aquello que nos debe dar Visión y Proyección de futuro, asumiendo los retos y los avances de hoy;  concordando que la libertad es imprescindible para cualquier modelo que queramos probar, y que la democracia es fundamental y debe ser un Cuerpo ágil y en movimiento, y nunca un estamento estático e impertérrito… entonces, no tenemos duda alguna:  sí entraremos en un Nuevo Tiempo, y habremos superado para siempre la oscura era de la violencia como arte de hacer política, de las dictaduras ‘necesarias’,  y de la miserable lucha entre hermanos-enemigos.

 

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Written by Edición GF

enero 11, 2013 a 3:12 pm

Publicado en Uncategorized

Una respuesta

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  1. querido hermano: Nunca tan pocas pàlabras han descrito mejor un tema sobre el que han corrido rios de tinta. Si las oposiiones se reinventan y todo es mas progresista y menos excluyentes las socedades prosperaran y habra mas justicia social.

    mayantigo

    febrero 20, 2013 at 11:47 pm


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