El Andariego

Blog personal de Ricardo Andreé

Los conflictos… desde la Guerra o desde la Paz

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Quiero ser claro, porque en este tema saltan mecanismos muy complejos en muchos de nosotros, quienes vivimos en Chile o en Bolivia. Podría obviar el asunto, hacer cuenta que no me incumbe. Pero como hombre de Paz, y por el amor que siento por nuestra América bendita, mal podría callar y debo exponer mi criterio, así como otros exponen el suyo.
Los conflictos entre hermanos pueden ser enfrentados desde dos ángulos: el de la guerra…o el de la paz. Al plantear situaciones que exigen negociación y acuerdos entre países vecinos es fundamental fijar la plataforma sobre la cual se pretende llegar a soluciones. Cuando en ambos lados se vive y se incentiva la cultura de los héroes, y la patria se conceptualiza en torno a batallas y muertos, y los monumentos por doquier ensalzan victorias o derrotas gloriosas, y se forman generaciones en el odio garantizado que asegure la continuidad de la contienda…entonces está bien definido el campo sobre el cual se depositarán los asuntos pendientes o los Tratados por revisar. Aún si no hubiesen conflictos, y se desarrollase una vida diplomática y comercial fluida entre países que un día se involucraron con las armas…igualmente sería dañino para la mentalidad de los niños, y una estupidez nostálgica, seguir escarbando en el odio y las muertes que un día nos dividió y separó.
En Europa aprendí algo fundamental: que la guerra hay que recordarla y no olvidarla para que nunca más vuelva a pisar a los pueblos y someterlos. Conviví, en los años 73-75 con ex partisanos de la resistencia italiana, de la zona de Como, cerca de Milán, y de ellos recibí toda la imagen nefasta y terrible de la guerra. Y ellos, siendo hombres de lucha, tenían arraigada la idea de que había que evitar, a como diera lugar, que en Europa volviera a suceder una hecatombe como la que ellos vivieron.
Vemos hoy en reportajes serios el daño psicológico que deja la experiencia de la guerra en jóvenes norte americanos retornados de Iraq o Afganistán.
Viví, como muchos de mi generación, la violencia de los años de dictaduras en nuestra América, y fui testigo como idealistas honestos que tomaron las armas para combatir a tales regímenes se volvían poco a poco igual que sus enemigos…Porque las armas enloquecen a los Hombres, y las guerras los vuelven insensibles, y la violencia los mata por dentro.
Creo que solamente una persona desquiciada podría sentirse feliz de celebrar muertes, destrucción y aniquilamiento moral.
Si dos pueblos que se enfrentaron y se destruyeron, pero que por realidad de la geografía siguen siendo vecinos, obligadamente deben convivir y progresar sin disturbarse y ojalá colaborando… entonces deben decidir sobre qué base alzarán su relación y mutua colaboración.
La base para que Bolivia y Chile cambien el estado de cosas que actualmente no favorece a ninguno de los dos pueblos, debe ser la Paz. Y la Paz debe retrotraerse a la mirada y al análisis de la guerra: esa guerra NUNCA debió suceder. Ninguna guerra entre pueblos hermanos en América debió existir luego de nuestra independencia de España. Pero los culpables de dichas guerras nunca fueron los pueblos, sino que los pueblos en todo caso sufrieron la guerra provocada por otros. Y en el supuesto vacío de poder colonial que dejaron los españoles, otros, como Inglaterra en su tiempo, intentaron aprovecharse de esta ‘debilidad‘de las nacientes naciones de nuestro continente. Sin clases dirigentes económicamente independientes, y en medio de luchas de caudillos, nos vimos envueltos en las marañas hambrientas de grandes corporaciones que nos tenían por hirsutos aprendices de repúblicas. La guerra fue el resultado de grandes intereses foráneos y de nacientes grupos oligarcas muy lejos de todo espíritu republicano y democrático. Seguir diciendo que fue una guerra patriótica para defender nuestra soberanía…es por lo menos necio, o al menos carente de base histórica.
Sucedió, desgraciadamente. Nadie ganó: en una guerra todos pierden. Hablar de territorios ganados o terrenos perdidos en una guerra cuyo motivo transcendió todo territorio y postulaba a conspicuas ganancias bien precisas y egoístas, es un modo raro de ver la realidad.
La visión de Paz debiera llevar a las dos Repúblicas a sentarse bajo el espíritu republicano que une a las naciones y no las separa, y desde la sustancia vital de la Democracia cuan Derecho fundamental e entrañable condenar la guerra pasada como un error atroz al cual los pueblos fueron arrastrados, y que hoy, con la visión del progreso y de la hermandad entre pueblos, simplemente no es posible reivindicar ni resaltar, y sí se debe recordar para NUNCA MAS volver a cometer tal aberración.
Sobre la base de Paz (que en lugar de arengas violentas y promesas de venganza, en lugar de monumentos de batallas y glorias de muerte…se alcen recordatorios del sufrimiento de los pueblos, de la separación de familias, de enemistad de amigos que lucharon juntos por la independencia … para desde tal memorando proponerse luchar por la Paz para que jamás la guerra manche el suelo de nuestra Patria única que es América…) sobre tal fundamenta entonces sentarse a discutir NO asuntos pendientes…porque si hay asuntos pendientes derivados de una guerra, eso es parte de la misma guerra y es continuar la guerra por otro medio…sino los grandes asuntos del futuro.
El progreso, la colaboración, las relaciones a todo nivel, el comercio fluido y fácil, la liberación de las fronteras, la unificación del sistema impositivo…la construcción de redes de agua…. La unidad de las fuerzas armadas para ayuda mutua y defensa ante potentes agresores con mentalidad y propósitos coloniales y de sometimiento… deben ser los objetivos a lograr. Pero eso se alcanza solamente sobre la base de la Paz, y del Nunca Más a la guerra, y a la calificación clara del error que fue toda guerra entre hermanos en pasado.
Si una nueva guerra, como prolongación en el tiempo de la anterior, golpeara a nuestros pueblos, de verdad estaríamos ante la aberración más abominable de esta generación, que no supo cortar con el pasado sobre la oportunidad de la Paz. La clase dirigente de nuestros países debe saber reconducir nuestras relaciones por la vía de la Paz, y eso no es posible alardeando sobre las victorias en la guerra o exigiendo retornos imposibles como si quién los reclama no hubiese participado en el festín de muerte, y fuese una víctima. No. En esa guerra del Pacífico hubo tres intérpretes: Chile, Perú y Bolivia, y ninguno fue víctima si perdió, ni es mejor si algo ganó. Todos perdimos. Todos somos responsables. Y colocarse hoy en papel de víctima por haber perdido en esa aventura, es un gesto que incluso bajo las leyes de la guerra simplemente no se entienden. Además es un gesto carente de toda dignidad.
Sobre la visión de Paz esa guerra debe ser enmarcada como un error. Y bajando banderas y proclamas, y disponiéndose a la Paz, los pueblos no pueden ahora volver a viejos Tratados, y a peleas por límites… ¡qué obsoleto! Pues lo que hoy corresponde es asumir que de ese error quedaron las cosas como están y es desde esta realidad que debe cimentarse la Paz y un Nunca Más que aborte toda guerra entre pueblos hermanos y baje las pasiones a los chauvinistas y guerreristas. Ahora debemos sentarnos para unirnos en el progreso, la colaboración y la fluidez de nuestro comercio…para que nuestros pueblos un día, no lejano, conformen una Comunidad de Naciones profundamente unida y en Paz.
Los gestos de Paz deben estar presentes en los detalles y bajo toda circunstancia: los tres conscriptos bolivianos que pasaron la frontera de Chile debieron ser devueltos rápidamente a su país, sin publicidad siquiera. Y todo gesto guerrerista y provocador de un lado debe ser enfrentado con diálogo, con actos que bajen el perfil y no aumenten la presión. Cuando quienes han optado por la confrontación y el odio no encuentran eco de la otra parte, y el que es agredido abre sus puertas para el diálogo y la colaboración, entonces sí podemos marcar diferencia y establecer Voluntad de Paz.
Bolivia tiene mucho que ganar con la Paz. Y Chile debiera ser el primero en proponer una revisión histórica de la guerra, en modo de aprender de los errores y proponer ese Nunca Más que nos garantice la construcción de esa Comunidad de Naciones pujantes y sólidas que soñaron nuestros libertadores. Lo vital es el futuro, lo importante es el progreso, lo que nos debe mover es el beneficio y la abundancia de nuestros hijos y nietos. No podemos seguir anclados al pasado, ni podemos amarrarnos a nostalgias post coloniales tan lejanas a la realidad de hoy y tan poco útiles ante las urgencias de mañana.

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Written by Edición GF

febrero 20, 2013 a 7:56 pm

Publicado en Uncategorized

2 comentarios

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  1. En estos tiempos de tanta incoherencia entre las personas, las regiones, los países, en donde todo es guerrillas, peleas, confusiones de quien tiene o dice la verdad, debieran ser los gobernantes que tomaran su poder con la bandera de la Paz, para hacer ese recuento necesario en base a errores y aciertos, sacar enseñanzas nuevas y aplicarlas en el hoy, en este tiempo que tanto se requiere de paz, armonía y hermandad entres los pueblos…
    El ayer con sus errores, persiste como historia, porque está poniendo sobre la mesa actual ,( con todos los acuerdos sostenidos por tanto tiempo en el odio sin base por los vecinos, fueron otros poderes, otros tiempos, odios que no debieran prevalecer), el poder ver los errores y llevarlos a corregir, no de un bando, sino de todos los bandos, porque cuando hay litigios todos los allegados toman bando y no alivian la carga, sino la hacen más pesada y prepotente…y el poder está puesto en los gobernantes para hacer el bien y no para mostrar quien es el más poderoso del momento.

  2. Debemos decir que estando en Arequipa y llevando ya casi un mes de intenso recorrido misionando y por lo tanto compartiendo con muchas y diversas personas entre campesinos, obreros, empleados, profesionales,etc. hemos sido recibidas con muy buen trato, con mucha disposición a ayudarnos en nuestra labor de conocer la ciudad, de realizar trámites necesarios, asistir a los hospitales a visitar a los enfermos con oración y bendiciones, etc… Hemos comprobado que efectivamente hay heridas del pasado, pero que el espíritu del ciudadano común es de Paz, la gente que vive y se esfuerza a diario por mejorar el presente y construir el futuro, no quiere nada con las ideas de la guerra, porque todos comprenden que tal aberración es un daño a la generación actual y a la futura. Tenemos diferencias legítimas y los peruanos comunes las reconocen, pero existe la idea general de que debemos buscar mecanismos democráticos y pacíficos de solución y acuerdos.
    Creemos que los hermanos peruanos coinciden en su gran mayoría con lo que aquí se expone y oramos para que los hermanos bolivianos no se dejen seducir por quienes gozan siniestramente con el sufrimiento y la degradación a todo nivel que provoca la guerra.
    Debemos unirnos en el buen diálogo, en la cotidiana vivencia de la Paz y en la oración, para alejar el fantasma nefasto de la confrontación. En el buen espíritu de hermandad y de mutua cooperación traeremos vientos de unión, como debe ser entre hermanos.
    Misioneras del Sacerdocio de Cristo
    Arequipa-Perú

    angelicamisionera

    febrero 21, 2013 at 5:53 pm


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