El Andariego

Blog personal de Ricardo Andreé

Participando en la Indignación Global

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Desde mi obligado reposo por motivos de un corazón dilatado que a momentos se fatiga y me fatiga, veo pasar ante mis ojos la imagen de la grave contaminación en la zona de Indonesia debido a la quema indiscriminada de bosques nativos en Sumatra llevados a cabo por grandes empresas inmobiliarias y agrarias que de este modo quieren contar con terrenos para especulación  edilicia y para instalar centros agro industriales foráneos que exploten la obra de mano barata y esclava de la zona.

Ya parece cuadro cotidiano esto de las inundaciones: ahora en India por el adelanto feroz de los monzones, y en regiones de Canadá, como hace poco en Europa del este y ahora en Francia.  No hay zona de la geografía planetaria que no sufra inundaciones y que seguramente la padecerán. ¿Alguien se recuerda de las grandes reuniones por el clima de hace años atrás? Antes de Kioto hubo sendos informes de expertos que advertían que una de las manifestaciones definitorias que nos avisarían que el ciclo de deterioro se haría irreversible era…inundaciones masivas en todo el orbe en lapsos de tiempos breves y de manera constante. Podemos acostumbrarnos al barro después de las riadas, pero debemos aceptar que esto está iniciando y empeorará hasta que el agua nos llegue al cuello…entonces no tomaremos en serio el desastre que se nos avisa.

Ahora en Brasil. Los ‘indignados’ son una categoría típica de esta época, imposible de comparar con movimiento de masas anteriores. Las comunicaciones sin duda favorecen la convocatoria ciudadana, pero si no hubiese una cuajadera social que encuba la indignación no serían posibles estos movimientos. Es cierto, no son personas ideologizadas ni con lucida perorata discursiva proponiendo salidas definitivas: suelen tener cada uno su razón y motivo. La corrupción provoca la indignación de muchos; el despilfarro de los medios el Estado es razón en otros; la inseguridad y el hartazgo ante la delincuencia y un sistema jurídico sobre pasado es la reacción de calle de no pocos; la falta de inversión social real no demagógica, no populista, no mendicidad resaltada cuan dádiva política… es la base de la rabia de una gran masa de población media y humilde; el desparpajo del mercado y sus abusos…los cobros indebidos, las alzas unilaterales, los intereses draconianos, el monopolio mentiroso, la imposición de altos precios, el endeudamiento insoportable… son más que razón y motivo: conforman la esencia de la ira personal del ciudadano de a pie. La mala calidad de la salud, el comercio inaudito de la salud y el abuso de las grandes compañías del medicamento…tocan la fibra de la dignidad más profunda y sentida de la población. La crisis en la educación: que no es mala…sino que obsoleta… la cual sigue enmarcada a un régimen vetusto en todos sus aspectos: sea de contenidos, sea metodológicamente, sea de propósitos, sea en cuanto tecnología y ciencia de hoy…y sobre todo sin repuestas ante el proyecto de sociedad para el cual se estudia. Y esta arista motor de los fenómenos sociales de rebelión e indignación toca las fibras de todo el cuerpo social en crisis. Porque sin idea del tipo de sociedad, de mundo, que queremos potenciar, y ante el deterioro moral y efectivo del modelo actual, la educación no puede hallar asidero de construcción y desarrollo. Se podrá inyectar millonarias cantidades de dinero, y levantar nuevos edificios, y sostener con becas a quienes de otro modo vagarían por el trabajo precario o la desocupación… y la podredumbre seguirá carcomiendo las fundamentas del sistema educativo. Y la calle es el escenario del anciano que recibe una jubilación paupérrima, mientras que los sistemas administradores de pensiones han engordado en riquezas ofensivas y burlescas; como de aquel jefe de hogar que recibió entre bombos y parafernalia una casa que a poco habitar comenzó a caer, agrietarse y fallar y aún debe veinte años de dividendos que por cierto subirán el valor de esa estafa inmobiliaria hasta cinco veces su valor real.

Por todas esa razones y realidades sale la gente a la calle, como en Turquía, como en Brasil. Porque desde la defensa de unos cuantos árboles, hasta la no aceptación de 20 centavos de alza en la locomoción, el detonante puede ser cualquier aspecto. Quizás antes de indignarse se mire al mundo para ver si solo en casa estamos tan mal: y sabemos, por ejemplo,  de una  Siria incendiada que ahora se verá armada por los EEUU debido a que se ha usado químico como armamento letal…como los Norte americanos en Vietnam y su agente naranja, como la Otan en la guerra de la ex Yugoslavia y el uso de ojivas con uranio empobrecido, como los químicos experimentales usados por las fuerzas USA en Falluya (Irak)que han generado todo tipo de deformaciones en los niños nacidos después de la ‘gesta libertaria’. Y se puede ver desde la ventana hacia otros lares la masiva desocupación en Europa. Y entonces se vuelve la mirada otra vez a la propia realidad…y claro…habría que ser marciano o psicópata para no indignarse.

Pero en todo hay una gran frustración con la clase política, con toda. Porque tanto la derecha como la izquierda han mentido, han usado las necesidades de la gente para cimentar poderes partidistas corruptos y oligarcas. No hay una distinción moral entre un régimen de gobierno y otro. Los resultados concretos en los temas mencionados son los mismos. Y entre ellos litigan por quién sabe colocar los mejores y más ‘eficientes’ parches para que todo siga igual.

Nadie parece tener la solución a esta crisis general que nos golpea por todo flanco posible e inesperado. Las ‘instituciones morales’ han caído en su propio vómito. La religión y la política unidas solamente engendran guerreros violentos y fundamentalistas que quisieran ‘solucionar’ el enredo con un golpe de tiranía al estilo de las cavernas. Pareciera que la ‘inteligencia’ de la clase ilustrada ha sido sobrepasada por la realidad de la inteligencia básica del sentido común.

La violencia, que se ha incrustado en la masividad de las protestas, no es el elemento iniciador de estos movimientos, ni es causa que motiva a la acción, ni es un fenómeno que arrulle a la mayoría: la violencia viene de pequeños núcleos ideologizados al estilo del siglo veinte, o de lumpen pronto a usufructuar de cualquier acto de masas que le permita saquear y destruir. Pero sobre todo proviene de los aparatos represivos del Estado. Y hay una reciprocidad malévola entre estos dos fomentadores: porque bien sabe cualquier persona bien informada que con la debida Inteligencia policial es posible y nada de complicado aislar, identificar y detener a los violentistas encapuchados. En las marchas en Brasil, al cabo del tercer día ya se les conocía, y la misma gente los desarmó, los echó de las manifestaciones e incluso quitó a los partidos de gobierno sus banderas para que no se aprovecharan ellos de una protesta que también los critica.

Un movimiento de masas, constante y pacífico, sin violencia, y en crecimiento…como lo demostrara Gandhi y su desobediencia civil… es infinitamente más peligroso para el status quo que un par de miles de caras-cubiertas lanzando piedras y bombas incendiarias. Pero para desprestigiar y desviar la atención sobre la magnitud de los movimientos masivos sin uso de la violencia se necesita…se necesita…que hayan unos cientos de delincuentes saqueando y unos pocos nostálgicos de la añeja anarquía tirando piedras. Son necesarios para justificar la arremetida indiscriminada de las cargas policiales.  Lo que no se entiende es esta especie de ultra democratísimo de los dirigentes estudiantiles en Chile, por ejemplo, que sabiendo el daño que les ocasionan los grupos violentos… los acepten, los cobijen y no los aíslen y combatan… y ya no los dejen participar de las justas marchas que deben aumentar, sin duda,  y no tergiversarse, y menos empequeñecer  sus contenidos y propósitos. Porque cuando el tema central es la agresión de la policía a la Casa Central de la Universidad de Chile, y la prueba que justifica esta severa intervención son los mismos encapuchados de siempre tirando bombas incendiarias…entonces estamos en el periplo de la perdición que rebaja el sentido del movimiento por una Educación de Calidad… y cien díscolos se toman la agenda de un tema fundamental en la que nos jugamos el futuro de nosotros mismos.

La violencia debe ser extirpada del movimiento de masas. Porque la violencia será siempre el burdo pretexto del sistema que se defiende de ‘esa violencia’ para justificar su propia violencia…y denigrar la protesta ciudadana.

Hemos entrado en un ciclo irreversible de deterioro general, en todo plano. Y a este punto es que levanto mi optimismo en el Camino Espiritual y me lleno de llamados al Compromiso Personal con la Paz…etc..etc… Pero ya lo he dicho y escrito, y no creo que eso,  en lo que realmente creo con Fe inconmovible,  pueda cambiar algo que ya tomó su inexorable vuelo, ni pueda variar el curso de la fuerte corriente  de los acontecimientos en algo y menos aún hacer variar sustancialmente las opciones de los individuos.  Me ha cambiado a mí, sí, y he comprobado que ha mejorado y elevado la vida de otros, pero no me ilusiono con una redención masiva o una iluminación generacional, o una elevación espiritual como imaginaron los místicos urbanos de la new age. No espero naves madres que nos recaten, ni creo en el Juicio final inminente y a la vuelta de la esquina, o en un Armagedón que finalmente arregle el puzle existencial.

Veo con sentido de realidad que en esta hora  el egoísmo es más grande que el mismo ego y ambos compiten por gobernar en aquellos que engrampados al Poder darán batalla hasta el final para no perder sus privilegios. Y constato en no pocos lideres religiosos que el apego y reconocimiento-miedoso y oportunista- a las mismas religiones que se critican en tertulias a las espaldas de sus jerarquías es una paradoja de incoherencia que solamente demuestra la cobardía de los que en verdad carecen de Fe real en un Dios… que sí existe pero que hoy más que nunca No tiene su Reino en este Mundo ¡Menos mal!

Hasta aquí mi aporte a la indignación global…porque mi voluminoso músculo motor, la Casa del Alma, también protesta cuando abuso de su paciencia que creí eterna en mi juventud y que ahora me pone ante la meta final que todos enfrentaremos tarde o temprano. Espero hallar en mi próxima encarnación  que este   Mundo  ya ha resuelto el desafío de la Paz.  Ojala triunfe la inteligencia que nos asemeja a los dioses. En el fondo, muy al fondo, sigo creyendo en el potencial del Hombre, sobre todo porque sé que posee en su interior a un Espíritu de Sabiduría que definitivamente no conoce…ni hoy gobierna…ni está usando actualmente… pero que cuando lo asuma y le permita gobernar… ¡Ah! entonces seremos el Paraíso que duerme en nosotros mismos.

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Written by Edición GF

junio 21, 2013 a 7:44 pm

Publicado en Uncategorized

Una respuesta

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  1. Trabajando en el aquí y ahora, por el Nuevo Tiempo, el Milenio de Paz que inevitablemente vendrá.

    angelicamisionera

    junio 24, 2013 at 12:44 am


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