El Andariego

Blog personal de Ricardo Andreé

A 40 años de aquel Golpe

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Perdón sin hipocresía

Como un modo correcto de hacer política en estos días de recordatorio – en que se nos viene a la memoria un evento de ruptura democrática que fracturó a Chile–  ha surgido la cuestión del ‘perdón’ casi como pasaporte para pasar por la línea fronteriza de la moralidad.

El perdón es hipócrita sin asumir las Causas de aquello que ocasionaron el error, la aberración o caída. Por lo mismo: es el Arrepentimiento…no el que se golpea el pecho, ni lo menciona con palabras hueras…sino ese Arrepentimiento que reposa justamente en el Causal del Perdón, aquel factor definitivo que permite que un ‘perdón’ sea consistente, verdadero y honesto.

El perdón es personal cuando el mal es individual, y afecta al círculo inmediato o cercano. Pero las Instituciones, que son Cuerpos Orgánicos en la sociedad, cometen errores o aberraciones, y hacen bien o hacen mal, en forma y de manera colectiva, y los efectos de tales determinaciones o actuaciones no son ‘personales’, ni ‘individuales’…sino Institucionales.

Es hipocresía aseverar que el ‘perdón SIEMPRE es personal’…como si quienes se volvieron locos en aquellos años intensos hubiesen sido unos pocos desquiciados. Todos estábamos enloquecidos por ideales y posturas de ‘guerra fría’ en donde no había conciliación ni dialogo posible. Y fueron ‘Instituciones’, grupos orgánicos, quienes empujaron al abismo a este país. Como fue el gobierno de los EEUU quién determinó y financió la caída de Allende. Y hoy no se puede decir que fue un asunto de Nixon, sino que es política de Estado de los EEUU. Como fue opción orgánica de la Corte Suprema apoyar a la dictadura y ayudar a enterrar a los desaparecidos con su silencio y rechazo de los Habeas Corpus. Como fue política de Partido (comunista) dar luz verde para la formación del FMPR, y fue decisión de Partido sacrificarlos cuando se abrió la posibilidad de hacer parte de la institucionalidad política de la cual habían sido marginado. En política y en asuntos de la Nación y de la República  las decisiones y opciones son Institucionales, y de haber Perdón éste  debe ser Institucional, y es hipócrita intentar reducir errores y horrores bien organizados en meros asuntos ‘personales’.

El perdón con mentiras es una abominación. Pedir perdón por los malos y evidentes efectos (torturas y avasallamiento de DDHH, por ejemplo) pero omitir la condena al Golpe de Estado…es una falacia.

Todo Golpe de Estado, sea de un Chávez o de un Lenin, sea de un Pinochet o de un Micheletti será siempre y bajo cualquier forma una afrenta, ofensa y denigración al sistema democrático, y es CONDENABLE. El solo hecho de ‘llamar’ o ‘instigar’ a un Golpe de Estado es ya un delito en contra del sistema de Derechos.

Y la Democracia Cristiana (cuan cuerpo orgánico) sí llamó, apoyó, instigó una salida de Golpe militar para poner fin al gobierno de Allende. Que unos pocos no estuviesen de acuerdo en el seno  la DC, eso  sí es asunto personal. Pero institucionalmente la DC fue parte de la historia del Golpe de Estado. Y que ‘institucionalmente’ después de un par de años la DC se declarara ‘orgánicamente’ enemigo del gobierno militar, también es real;  y que la DC ha jugado un rol preponderante y fundamental en el traspaso de la tiranía a la democracia es  evidente. Sin embargo, hasta hoy, nunca hemos escuchado un acto de ‘Arrepentimiento’ CAUSAL que pida perdón por haber participado junto a los para- militares de ‘Patria y Libertad’ en sendas conjuras en contra de un gobierno que ya había cedido y se preparaba para convocar a un referéndum. Pues recordemos que el lunes 10 de septiembre del 73 Allende debiera haber llamado al Plebiscito, pero fue Pinochet quién le solicita que lo aplazara al día Miércoles 12… ‘para solucionar asuntos internos al ejército’. Y el martes 11 fue el Golpe.

Hubimos quienes creían en la salida armada: me cuento entre ellos. Y proclamamos esa ‘solución’ no desde la teoría sino en la práctica política diaria. Pero es mentira, es falso, no es verdad que en Chile hubieran20 mil hombres armados prontos para asaltar las instituciones y tomarse el poder, y es mentira que de esos 20 mil armados al menos 15 mil supuestamente eran extranjeros. No es verdad.

El MIR podía con dificultad y con mayor tiempo disponible reunir a 400 combatientes, pero NO había armas ni logística para nutrir a esos 400 combatientes. El Gap era una estructura que ampliada, como lo fue en Tomás Moro, pudo crecer de unos 50 a 80 hombres más de su planta original. El resto de los partidos que ‘hablaban’ de armas y similar…no poseían ni el manual de corta palos. La posibilidad de dar un ‘Golpe’ en favor de Allende fue después del Tanquetazo (intento de Golpe fracasado): todo estaba a favor de un apriete de tuercas que sí habría contado con partes de las FFAA y Carabineros. Era el momento. Lo apoyó el Mir, lo propuso el PS y lo sostuvieron otros, incluso la Cut. Dudó el PC. Y Allende se opuso. Porque Allende fue siempre un Socialista Democrático, un social demócrata de los años 60-70, y  nunca fue un revolucionario de los 60-70. Allende creía en las instituciones, y postulaba a que la mayoría votara para dirimir los asuntos del país, incluso su propia permanencia en el gobierno. Allende es el menos responsable del desastre que sí empujamos otros que postulábamos al Poder Revolucionario, o aquellos que desde la vereda contraria querían y trabajaban para ‘aplastar al comunismo’ y ‘extirpar al marxismo’.

Fue mentira, una falacia que sostuvo el ‘toque de queda’ y el ‘estado de guerra’ por años, que el MIR o el FPMR estuviesen en grado de provocar un estado de caos en el país: eran, fueron, grupos de Resistencias, células estructuradas bajo el concepto de guerrilla urbana, siempre destinadas a  apoyar e infundir animo de lucha en las masas, y siempre y de todos modos cuan apoyo armado y de propaganda a la movilización social. El MIR nunca se planteó ‘reemplazar’ la organización y la movilidad de la gente en sus territorios y realidad social. El FPMR nace bajo la premisa estratégica del ‘brazo armado de la rebelión popular’. En Chile jamás hubo grupo armado, antes, durante y después de Allende, que de verdad estuviese en grado de iniciar una guerra popular bajo el mando de un ejército rebelde. Eso nunca ha sido ni ha existido en Chile. Y que por años la dictadura levantara tal fantasma, se explica solamente debido a su ideología militarista, guerrerista y totalitaria. Nunca tuvo asidero en la realidad. Y en efecto: cuando el FPMR, ya escindido del Partido (comunista) aprobó su política de ‘guerra popular prolongada’…simplemente se atomizó, y desapareció.

Pedir perdón, entonces, por el efecto de las torturas y asuntos de DDHH, sin condenar el Golpe de Estado, y sin aceptar la verdad de que en este país JAMAS hubo tal fuerza capaz de derrotar o dañar realmente por las armas y por vía insurreccional armada al gobierno de facto…y que tal orquestación y manipulación fue un ardid que justificó torturas, desapariciones y encarcelamiento incluso de gente pacífica y democrática, pero que por ser opositora eran ‘terroristas’, y que fueron pretextos sanguinarios para asesinar a combatientes ya apresados y desarmados… un perdón sin estos ‘detalles’ no es más que un acto hipócrita y vacío.

Pero hay quienes no se ocupan de este asunto: optan hoy por manifestarse violentamente, e insistir en la retaliación como único sentido de defensa de los DDHH. Así como los de la berma opuesta siguen con un verso desgastado y mentiroso sobre los supuestos peligros de totalitarismo marxista que aún en sus imaginaciones siguen acompañando sus mentiras, y pretenden ‘empatar’ el cruento Golpe -y sus consecuencias- con aquellos discursos de verborrea revolucionaria que jamás constituyeron una realidad . Toda violencia – y tales argumentos falaces,  y las formas pequeñas y reducidas de entender los DDHH, son un modo de violencia– toda violencia es nefasta y debe ser repudiada. Si hay arrepentimiento debe existir una postura clara hoy con respecto al pasado, y corregir con actos de coherencia – Aquí y Ahora- que en serio desmonten las odiosidades, y de verdad repudien en los hechos aquello que antes nos llevó a los oscuros años de la dictadura, y que hoy aún nos envenena el alma.  

Allende fue un visionario que no entendíamos: él advertía sobre ‘la masacre’ que vendría si a él lo derrocaba la derecha más extrema; él anunciaba que ‘un sacrificio’ del pueblo en una aventura revolucionaria sería una irresponsabilidad. Quizás fue ‘ingenuo’ al creer en demasía en la fortaleza democrática de las instituciones del Estado; pero quizás la conciencia del poder avasallador de los enemigos de la democracia era precisamente lo que le empujaba a buscar soluciones pactadas y finalmente proponer un referendo que él estaba dispuesto a obedecer si le era contrario. Hoy podemos entender su postura como algo sumamente valiente, inteligente y plena de amor por su pueblo. Pero en ese momento no lo comprendíamos, y lo creíamos cediendo y entregando el gobierno… que para nosotros no era sino un medio y una vía…porque lo nuestro era el Poder y el Socialismo…y no precisamente democrático. Reconozcámoslo.

Hoy, a 40 años del Golpe de Estado,  siento el suicidio de Allende como un acto extremo de protesta en contra de los afiebrados  que no supimos resguardar la democracia. Siento ese balazo en su cabeza como un acto tremendo de decepción ante quienes nunca supimos entender su ideal democrático y su pensamiento tan progresista y carente de egoísmo que entonces veíamos como algo tibio, raro y temeroso. Siento a Allende y su sacrificio como una campanada en contra de la estupidez que puede llevar a un país a 40 años de división, dolor, odiosidades y perdón hipócrita y auto criticas parciales. De esa necedad, de ese cinismo…Allende era contrario y por mucho estaba distante de las mezquindades que hasta hoy prevalecen. No lo supimos atesorar. De eso me arrepiento de verdad…y pido perdón… y me arrepiento.

Y también Hoy, al ver y escuchar los archivos de esos años enloquecidos, se nos presenta un Cardenal Silva Henríquez solitario buscando la paz y haciendo de puente entre las partes para llegar a salidas pacíficas…mientras los curas elevaban apologías al desastre y al Golpe desde sus púlpitos, y otros seguían lo más radical de la práctica de la teología de la liberación…también este hombre de paz fue un incomprendido, y un visionario,  que hoy debemos rescatar en nuestra Memoria de Hombres Progresistas. 

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Written by Edición GF

septiembre 8, 2013 a 5:49 pm

Publicado en Uncategorized

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