El Andariego

Blog personal de Ricardo Andreé

La verdad nos hará libres

leave a comment »


La base de gobernabilidad de un país moderno, democrático y plural es, debe ser, Su Constitución: la Carta Magna.

Hoy, transcurrido trece años del siglo 21, como pudo suceder al inicio del siglo 20, la ciudadanía constata que las ideas, necesidades, expectativas y características del desarrollo de un país, y del mundo, cambian sustancialmente. Y esto es abrupto y real en este tiempo de salto tecnológico y de evidente crisis climática.

La economía está a la base del modo de vida de un pueblo; sin embargo las Personas siguen siendo Seres Sociales por naturaleza y Seres Espirituales por esencia. La idea de que la Persona es primero y antes que todo un ‘Ser Económico’ es una deformación ideológica que sirve para sustentar tiranías e injusticias que miden al Hombre según clases y logros económicos, y dividen a la sociedad en ‘dominantes’ y ‘parias’.

Un sistema económico debe sustentarse en un principio activo de la democracia: la igualdad  de oportunidades y la consonancia ante la ley. Esto que a toda persona seria y decente parecerá de Perogrullo, en la práctica no se manifiesta, y en la realidad no se constata. Por lo mismo es que una Carta Magna que asiente pilares precisos en el sentido de la justicia resulta fundamental, y en el caso de Chile es urgente.

¿Por qué temer al cambio de la actual Constitución en Chile? Los conservadores agrarios de otrora temían al desarrollo de la burguesía urbana e industrial. La libertad necesaria que exigía el desarrollo del trabajo chocó con la sospecha y miedo de quienes sostenían el mayorazgo y la leva. Y tal pareciera ser el espíritu de una aún poderosa vertiente ortodoxa que ve ‘revoluciones’ en reformas vitales,  y grita al ‘peligro’ ante cambios que caen de maduros. Si acaso es lo contrario: la carencia de reformas primordiales fomentará y atizará el fuego de las corrientes extremas que ya no aceptarán ni siquiera una Nueva Constitución y apelarán a una aventura que postule a cambiarlo todo. Es decir: a retroceder y empobrecernos… en todo sentido.

La poca, escaza y aún paupérrima conciencia sobre el diseño global que tiene por laboratorio a Chile, que mira a convertir a este país  – primero en el planeta –  bajo el  pleno y absoluto reino del Mercado,  y el primero en sostener una producción alimentaria sobre la producción transgénica y la privatización de las semillas… es tan evidente como patente y clara fue la elección de la promotora de la nefasta ‘ley Monsanto’, que se inscribe en este plan de exterminio del pequeño agricultor y la imposición del monopolio de la semilla… la Sra. Ena Von Baer . Porque si hubiese consciencia de propuestas de ley como las que esta señora instaura en el parlamento, seguramente no habría sacado votos. Pero de seguro que sus votantes ni siquiera saben de que se trata una ley que al final los afectará… ¡y cómo!

La urgencia de resguardar el agua cuán Bien Nacional, como proteger el suelo de los venenos que dejan las mineras, y establecer que la materia prima de un país es Soberanía de su gente y para beneficio de su pueblo… son asuntos de inteligencia básica. Y que la salud sea un Derecho garantizado por el Estado -como la Educación y la Jubilación – no son actos `revolucionarios’ que provocarán la caída del sistema, sino Derechos esenciales que refuerzan la democracia y dan garantía al mercado. Porque un mercado con gente enferma, endeudada, ignorante y de escaza o mala educación solo puede concebirse en un sistema de esclavitud.

Un argumento recurrente se escuchó durante la campaña presidencial recién terminada en Chile: que los asuntos de la ecología, de la crisis climática, de la producción limpia, de la energía alternativa…eran cosas del futuro, porque primero había que asegurar buena educación, buenos salarios y fin a la desigualdad. Nada más extraño este argumento: ojalá que cuando esas aspiraciones se vean satisfechas aún tengamos planeta y un lugar para gozarnos de tales reivindicaciones prioritarias… que dejaron para otro Era lo que nos estaba matando.

En Chile estamos amarrados a una Constitución nacida bajo un régimen no democrático. Y uno de los factores anudados es un sistema raro, macabro y distorsionado llamado Binominal.  Bajo este esperpento un candidato que saca el 30 % pierde y el que logra el 18% sale elegido. Y si a este hibrido dan el título de ‘democracia’  queda al desnudo ese urgente clamor para darse bases modernas y democráticas reales y representativas. Pero llama la atención que quienes han reclamado por años en contra del método Binominal, al final usufructúan de éste: plegándose al juego electoral que este procedimiento propone e impone para, desde el respeto a su alambicado proceso, por fin lograr derrotarlo, y alcanzar los sagaces ‘quórum’ que esta Constitución espuria exige para cambiar la misma Constitución.

Cabe un Acto de Soberanía Democrática Y Republicana: declarar que toda ley y conjunto legal, Constitución y modos de estructurar el Estado y sus poderes nacidos, paridos, impuestos bajo un régimen no democrático:  sin libertad de expresión, sin libertad de reunión, sin libertad de partidos políticos, sin parlamento democráticamente elegido, y con una justicia ahorcada y condicionada, y además con una política de gobierno que sistemáticamente viola los derechos humanos… No es vinculante, no es legítimo, ni debe ser obedecido. Y si para favorecer una transición pacífica de un régimen autoritario  no democrático hacia un modo de vida nacional democrática fuese necesario aceptar un tiempo de amarres y nichos de tiranía, tal lapso no puede prolongarse ni menos constituir el modelo sobre el cual alzar la democracia y un sistema de Libertades y Derechos.

Chile ya pasó con creces ese tiempo de transición. Lo que ahora persiste de esos bolsones de dictadura son una estupidez anacrónica que solo demuestra temor y pavor por la democracia.

Y no se trata de ‘derecha’ o ‘izquierda’. Porque una ‘derecha’ moderna nunca crecerá bajo un sistema que le denigra y rebaja,  Y crecerá sin duda si opta por la plena democracia sin vestigios de absolutismo. Y una ‘izquierda’ que se acomoda a los lechos nauseabundos de sus perseguidores es tan poca democrática como aquellos que defienden lo indefendible.

 Hoy en Chile estamos ante una realidad de Progreso y de Modernidad… y bajo esta urgencia debemos construir una democracia que no debe ser el clon de otras democracias, ni la copia de las democracias conocidas, ni arena de hipocresía de los Maquiavelo que trabajan solo para sí mismos… sino la Democracia que necesitamos para ser libres de verdad…y Libres en nuestra verdad.

 

 

Anuncios

Written by Edición GF

noviembre 18, 2013 a 4:29 pm

Publicado en Uncategorized

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: