El Andariego

Blog personal de Ricardo Andreé

Este tiempo pasará: ¿y después?

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En horas actuales el peligroso representante del gobierno de Norteamérica, el hirsuto señor Trump, ha encendido otro poco la gran fogata de la discordia al declarar unilateralmente a Jerusalén como la capital de Israel, y ser el único país en la tierra en trasladar su representación diplomática a dicha ciudad.

Sin entrar en mérito de los sensibles problemas que se cocinan lenta y riesgosamente en esa zona, menos en asuntos religiosos, lo concreto es que se había logrado cierto equilibrio entre las partes en conflicto al no nominar esta ciudad como capital de ningún país, y centro compartido por tres realidades históricas, culturales, políticas y religiosas. Y esa leve y frágil aritmética se ha roto.

Asistimos y somos parte de un tiempo de exacerbaciones. Inevitable es que al final la presión rompa con las trizadas paredes de contención, y nos veamos envueltos en guerras sin retorno.

También en nuestro cotidiano los ánimos se han caldeado. La violencia en toda nefasta expresión es el lenguaje común y normal para no poca parte de la humanidad. Todo tiende a radicalizarse, a fanatizarse, a encapsularse y armar barricadas desde donde disparar al enemigo. Lo peor de este tiempo de tribulación es que hay demasiados ‘enemigos’ y con tantos…en donde hasta los amigos suelen ser potenciales hostiles de los cuales – mejor es – desconfiar… que la mejor defensa pareciera ser el acérrimo individualismo, y la herramienta más eficiente la mezquindad y la egolatría.

Según el oráculo de sabiduría, el I Ching, con el cual dialogo extensamente sobre estos tiempos, nos hallamos en ‘tiempos de tinieblas en donde reinan y prevalecen los vulgares; y en donde la inteligencia y virtud suelen ser un peligro para los comunes en ascenso’ (signo 36). También el sabio instrumento agrega: ‘tiempos de mordedura severas que rompen huesos duros y causan rupturas y dejan dolor; asuntos que como carne putrefacta se han acumulado y al morder se topa uno con venenos y mayor peligro’ (signo 21) Y finalmente: ‘fuerzas demasiado contrarias conviven de muy cerca e inevitablemente esta contraposición causará separación y litigio. Aquello que se pertenece, como dos hermanos, también caen en contradicción y ya no pueden vivir bajo el mismo techo. Es tiempo de peligro y de separación que será muy largo y dificultoso reparar en sus efectos venideros.’ (signo 38)

Entonces podría creerse, como pensé en su momento, que aspectos, temas y asuntos de carácter Espiritual, de Sabiduría, trascendentes, de luz y de paz, de fe y de virtudes…podrían marcar la diferencia, y de algún modo ir formando esa vertiente diversa y equilibrante que no permitiera romper con la armonía que amenaza hoy la exacerbación, la radicalización y las disputas.

Luego de varios años, más de veinte, de arar y sembrar bajo esta idea, valor, buena intencionalidad y disponibilidad comencé a encontrarme con otras personas que en sus áreas de labor y empeño también andaban entre pedregales tirando semillas en tierra de cardos y sequedad. Fuimos dialogando en el tiempo hasta coincidir en un diagnóstico de la realidad que nos ha conducido al silencio, a la retirada, y a la reflexión crítica: el ánimo litigioso; la contrariedad y el encasillamiento; la violencia en el hacer y proceder, en el pensar y en la forma de ver la realidad; el alto individualismo y su secuela de egoísmo, de egolatría, de mezquindad, y de visión unilateral, sectaria, y siempre defensiva y punzante… también había infiltrado los terrenos de la buena obra y de la buena propuesta.

Es una incompatibilidad discordante proponer un camino de virtud y de valor espiritual, de fe o de bondad humana, de amor y de paz, bajo la pretensión de obtener herramientas de este tipo para lograr propósitos mundanos contrarios, opuestos, disímiles, inversos y claramente en veredas enfrentadas. Usar la fe para mentir o engañar. Emplear la sabiduría para especular e inventar sólo para lucimiento del ego. Aprovechar la espiritualidad para satisfacer la hambruna de fama. Proponer caminos de virtud para fomentar la anti virtud de lo profano e impúdico.

La gran falla demostrada es la INCOHERENCIA; pero lo peor de esta grieta es su abismal despropósito: porque busca alcanzar aquello que por otros medios no pudo en lo mundano, y ahora se pesquisa lo mismo bajo nuevas formas que aparenten ‘espiritualidad’. Es decir: desde la agitación de la fe despotricar y ojalá aniquilar, endemoniar y condenar, cualquier otra forma de fe; desde la proclamación y postura teórica del amor aspirar a dominar, posesionar, controlar y finalmente esclavizar a otros, y ojalá a muchos. Y desde la proclamación de la paz hacer la guerra y justificar la violencia. Y bajo las banderas de la religión dividir a la humanidad en mil pedazos, unos más contrarios a otros, y todos en contra de todos…en el nombre de los dioses. Y desde la libertad religiosa intentar sectas pequeñas o abalorios ideológicos estrechamente personales que enjuicien a los demás desde alturas auto concedidas.  Y desde la negación de la fe imponer la no-fe como nuevo dogma religioso. Y usar instrumentos de Sabiduría para beneficio espurio, y cuando no sirvan, simplemente inventar teorías convenientes y especulaciones en el nombre del titulo que ya ha sido vaciado de contenido: como se lo hace con el I Ching.

El relativismo es la enfermedad de esta generación humana. La verdad no existe- alega el relativista- y ya esta afirmación es filosóficamente una negación, una mentira.

La incoherencia, el relativismo y el individualismo no se hace cargo de sus efectos porque sus causas no son precisas, no cuentan con asidero real, y no existen como raíz de algo concreto y especifico. La causa del relativismo y del individualismo es tan subjetiva como ambivalente, ambigua y amorfa. Y justamente porque es relativa la causa, los efectos siempre son posibles de explicar, de negar, de encubrir o de sepultar, de transformar…porque el relativista e individualista es un ‘transformista’ por antonomasia.

El egocentrismo es la fuente del Ser para el relativismo individualista. El propio ombligo es el punto de partida de su mirada y el lugar de llegada de su análisis.  El egocentrista es un ilusionista que intenta el arte de hacer caber el universo en un pañuelo…su pañuelo, obviamente: Dios se refleja en mi persona; la fe es la creencia que mi yo ha descubierto, y las cosas existen desde que ‘yo’ las descubro; la paz es ‘mi paz’ y si no es ‘mi tranquilidad’ nadie puede tener la paz que ‘yo’ no tengo; la propia religión es perfecta y eso amerita risas, burlas, mofas y vilipendios con respecto de otras formas religiosas… ¡son ridículas!

El relativista e individualista no entiende la disciplina, aborrece lo colectivo, escapa de todo sacrificio, y siempre espera reconocimiento. Lo peor para un egocentrista es no obtener reconocimiento, ojalá alabanza, y por qué no:  poder…cuan compensación del logro obtenido.

Lo atractivo del ambiguo es que pareciera tener la razón siempre, de algún modo: porque su incoherencia no posee restricciones morales, y por lo mismo puede aprovechar cada recoveco de una situación para desde esa fisura levantar su polo de referencia. Si es el momento de llamar a la unidad… es en apariencia y por verborrea el más unitario. Si es la hora de la desidia: es el más insidioso. Si el litigio prevalece, es el más polémico. Si los efectos son malos y negativos… éste ya lo sabía y lo había previsto (nunca falla). Si las consecuencias son positivas y buenas…se hace parte activa de su causa y origen. Si nada resulta: se retira dolido y culpando a otros, siempre en calidad de víctima. Cuando hay que ejercer poder puede ser el más déspota y rígido; pero lo primordial será que todo funcione para propio beneficio, y que al final de cuentas el resultado favorezca al ego y su centro motor imprescindible.

Intentar afianzar la solidez de un relativista es como apretar una barra de jabón mojado, o pillar peces con la mano: siempre escaparán de algún modo, y difícilmente habrá coherencia causal en aquello que piensa y hace.

Y claro: el Camino Espiritual y La Sabiduría están en las antípodas del relativismo, del individualismo y de la incoherencia. Y por lo mismo es que al hallar en el cuerpo de la fe, de la espiritualidad y de La Sabiduría espectros como éstos suelen causar una enfermedad viral que no permite avanzar, y que al final mata toda buena voluntad y obra de bien.

Lo peor es cuando desde la bondad y la compasión, de la justicia y del amor…quizás mal entendidos o mal aplicados, en este caso… se busca ‘convencer’ al relativista, al individualista y al egocéntrico de su error, intentándolo llevar a la coherencia, a la verdad aplicada según la fe y la virtud que se dice seguir: será agotador, una fatiga, una decepción, y al final una gran perdida de energía y de tiempo precioso. Porque el relativista en su exacerbado egoísmo nunca será claro, y siempre dirá ‘sí’ para hacer el ‘no’, y jamás se comprometerá de corazón…y mentirá para no caer de su pedestal ególatra.

Desde tales escenarios es una insensatez discurrir sobre asuntos que exigen apertura mental, disposición de corazón, sentido democrático, amplitud de criterio y honestidad de argumentación. Porque cuando en temas de fe, de espiritualidad, de religión, de ideologías y de ideales, de doctrinas y de creencias, de Sabiduría y enseñanzas: se entra con la bacteria del juicio previo, la autodefensa del ego, la guerrilla de las ideas, las trampas de la teoría, la disponibilidad de ataque preventivo, la supremacía propia y el propósito de vencer… como sea… ya todo se hace espeso, fangoso, sucio, raro, malicioso y pernicioso. Nada bueno saldrá nunca de esa premisa tan extraña para tratar asuntos de alta luminosidad.

El mayor escollo mental del litigioso Hombre de Mundo suelen ser sus propios esquemas intelectuales: artificiales en su mayoría, artificiosos por lo general. Por ejemplo: apenas escuchan el nombre de Cristo se rehacen y retrotraen a su propia investigación semántica y sesgada de la historia, casi siempre relacionada con el oscuro historial de las iglesias de la cristiandad, para negar toda visión espiritual diferente y desde otras referencias que no sean las que dicta la bibliografía oficial y la mentalidad inquisidora. Y claro, desde esa trinchera es irrisorio escuchar cualquier experiencia mística o espiritual que narre empirismos de fe que en palabras describa al Cristo cuan vivencia interior, y al propio Espíritu en el Hombre como al reino de Dios en donde Cristo se manifiesta. ¡Tales fenómenos son una locura que rompe toda posibilidad de teoría aferrable y manejable! Y eso sí es un desastre para el relativista que ya no puede encapsular en su pequeño principado individualista a una realidad que rompe con el centro neurálgico de su ego.

En otro caso: cuando el relativismo entra en los terrenos de un Oráculo como el I Ching: simplemente estalla, se rompe, explosa. Porque el I Ching es un Oráculo que habla, que no puede ser interpretado sino estudiado, practicado y conocido bajo plena aceptación, y disciplina practica y metodológica.  Todo lo contrario de aquello que requiere el relativista: cosas útiles, ambiguas, interpretables, adaptables, que permitan especulaciones y teorizaciones, y al final sean ventajosas en propia mano. Y el I Ching no es nada de todo aquello, y por ser un Oráculo Vivo… al final causa serias contradicciones y contra tiempos en aquel que pretende manejar su alma viva: la que está abierta aún para ayudar al Hombre común a ascender por el Camino Medio hacia lo más cerca del Cielo.

Es estos tiempos de tribulación lo que nos garantiza no perdernos en los vericuetos y trampas de la red oscura es la COHERENCIA aplicada a todo aspecto de la propia existencia; en donde la Virtud es una forma de concebirse a si mismo y de entender las relaciones; en donde la fe es una fuerza interior que asegura no caer a los abismos aún caminando por los bordes de los barrancos; y en donde la vivencia con lo divino y espiritual nos permite liberarnos de lo egotista, del individualismo acérrimo, y de la peste del relativismo falaz.

Después de 25 años de intentos y esfuerzos, ahora prefiero el silencio ante la palabra altisonante y litigiosa. Ya no me lamento por quienes niegan aquello que en su día y hora apreciaron con entusiasmo y admiración porque les pareció milagroso, excepcional, manifestación celestial, experiencia mística, revelación de otra realidad… y luego lo negaron, lo anularon, lo sepultaron porque tal realidad obliga a la coherencia, a la verdad sin medias tintas, y a opciones de congruencia que no siempre van al unísono con deseos, expectativas o viejas aspiraciones del ego.

Lo entiendo. No lo juzgo. Nunca me he enemistado en mi corazón con quienes han optado por descender del carro de la espiritualidad. Pero siempre les he solicitado HONESTIDAD, es decir: que no tomen lo que luego dejarán tirado como trapo viejo; que no usen la perla de lo espiritual para alimentar la parte brutal y mundana del propio ego y la ambición de otros.

Pero comprendo, como muchos y muchas que en su día se empeñaron en la enseñanza de vías sanas y de coherencia, que la falta de compromiso, la búsqueda del botón mágico que nos arregle la vida sin esfuerzo, el dios que cumpla con nuestras solicitudes variadas, o la mundanidad tecnológica que debe satisfacer los sueños más egocéntricos e individualistas… son la realidad de hoy, la generalidad imperante, y el síntoma de un tipo de humano con alma de app (aplicación) cibernética.

Comprobamos que hoy, cada día menos, la comprensión de La Palabra, como hermosa herramienta de comunicación y sentido profundo del pensamiento y del sentimiento… la Palabra como valor de coherencia y de verdad manifiesta… ya no existe; y hoy se ha caído en la prehistoria de la modalidad mínima de comunicación sin mayor complejidad de significados y ojalá con gran cuota de demagogia y simplismo relativista. Es la hora de los embaucadores, de los falaces, de los falsos profetas, y de los gobernantes nigromantes. Hoy la inteligencia y el adecuado uso de la Palabra es severamente castigada por la indiferencia, la chanza, la incomprensión voluntaria y el cometario cobarde emboscado detrás de las redes virtuales.

Esto explica la existencia de un Trump gobernando un imperio que ahora sí se ha tornado altamente peligroso. Eso nos puede explicar la existencia de una rareza como Corea del Norte. Eso tal vez nos de luces del porque una buena intención de justicia social y fin de los abusos oligárquicos culmine en empobrecimiento de la gente y el surgimiento de una nueva oligarquía ‘revolucionaria’. Ahora podríamos prever los efectos y consecuencias que podríamos cosechar en Chile si seguimos por la vía de la confrontación alarmista, y la exacerbación de la realidad para alzar fantasmas que favorezcan la propia electividad en estos días, pero que peligrosamente abren heridas nuevas y hunden dagas en heridas viejas que solo prometen el retorno a tiempos ya transitados que nunca más debieran regresar a nuestras vidas.

Todo parece ser posible hoy ante el decaimiento espiritual del Hombre actual, y su entrada firme y prometedora en la era de la alta tecnología y la robótica: cualquier puede gobernar, toda guerra es posible, y hasta la destrucción del planeta parece un juego reversible. Nada es tan serio. Todo es relativo. Nada es lo que es. Cualquier verdad es posible. La realidad es lo que crees, lo que piensas, lo que quieres…todo es mente… un día despertaremos de este sueño, etc. etc.

Pero este tiempo pasará, sin duda: pasará. La incertidumbre es si luego de pasar este tiempo revuelto y atribulado: ¿habrá otro tiempo?  Y si hay otro tiempo: ¿será retrogrado? Porque sí podríamos llegar a la gran época de la alta tecnología y los mayores avances humanos, y como monos con navaja de alto poder causar nuestra propia muerte en una guerra modernísima y sofisticada para luego, en el tiempo retrogrado, volver a pelear con palos y piedras. En esencia no cambiaría mucho.

Lo que sí es posible asegurar, junto a muchos andariegos que han podido comprobar esta verdad, es que el Salto al Nuevo Tiempo de Paz es posible, está abierto ante nosotros, y se ha acercado al Hombre de hoy para que éste lo asuma y recorra desde su Espíritu, y desde su Coherencia, desde la Fe interior, y el amor en su más profunda raíz de Luz y Creación.  Pueden sonar esotéricas y efímeras estas palabras: pero desde el contenido del vocablo y el sentido espiritual de éste, son las únicas palabras que pueden decirse o escribirse para simplificar una verdad transformadora… insondable y real.

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Written by Edición GF

diciembre 8, 2017 a 2:19 pm

Publicado en Uncategorized

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