El Andariego

Blog personal de Ricardo Andreé

Elecciones y democracia

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Desapasionadamente y tratando de respetar la objetividad: en esto de ‘medir la democracia’ según el perfil ideológico y el cristal de la conveniencia cometemos, sin duda alguna, una sarta de errores que se mueven bajo los subterráneos del subjetivismo y la parcialidad…por no decir ‘sectarismo’.

Una elección, o varias, o el sufragio de por sí solo, no es necesariamente una señal irrefutable de democracia. Para que un acto eleccionario sea parte de un engranaje democrático representativo y coherente debe darse sobre la base del DERECHO. Y un Estado de Derecho es congruente cuando (entre otros aspectos): 1) los poderes del Estado cuentan con autonomía entre sí y su accionar es independiente y cada uno de ellos cumplen funciones sin injerencia determinante de otros poderes del Estado; estableciéndose, eso sí, una coordinación según Cuerpo Legal que regulariza la correcta relación entre poderes; 2) se garantizan Libertades Básicas como: libertad de opinión y de prensa, libertad individual, libertad de reunión y de manifestación, libertad de asociación, libertad de culto, libertades políticas plenas, pleno respeto por los Derechos Humanos, etc. 3) se establece un sustento Constitucional y un Cuerpo Jurídico debidamente sancionado por autoridades democráticas y/o aprobado por sufragio libre, secreto y universal; y se sanciona el principio inalienable de Justicia y de un sistema Judicial carente de cualquier vestigio de iniquidad, prevaricación, abuso y quebrantamiento del Orden Legal; 4) se establece por Constitución que las Fuerzas Armadas son un estamento para Defensa del territorio y de la soberanía de la nación, y no son deliberantes ni participes de la acción política bajo ningún aspecto o en base a cualquier pretexto; 5) las Fuerzas Policiales y de Inteligencia sean controladas bajo administración política o de un estamento del gobierno, o del parlamento, o en conjunto según planos y roles; 6) todo vestigio de esclavitud, de sumisión, de tiranía, de imposición de sistemas económicos, políticos y sociales que denigran, discriminan, someten y atentan en contra de Derechos y Libertad y posibilidades igualitarias de desarrollo sea contrariado por una red de Derechos y leyes, y de práctica democrática, que evite la caída del sustento republicano de justicia y equidad; 7) por Constitución se garantice la alternatividad de gobierno, estableciendo claramente leyes que determinan periodos y posibilidades de reelección en forma nítida; así como los órganos electorales, de controlaría, fiscalía y similares deben contar con periodos acotados y con reglamentos asentados en los principios de la alternabilidad, la transparencia y el pleno respeto por los principios democráticos.

Aún así, una democracia será imperfecta, y por lo mismo perfectible. Mucho se puede mejorar, tanto se podría cambiar, y harto queda aún por nivelar y profundizar. Pero sobre bases similares toda reforma es posible, e incluso revoluciones pacificas que mutan paradigmas e impulsan nuevos modos de ejercer la libertad y la democracia.

Manchas y aberraciones como la discriminación odiosa a las etnias y la incapacidad de enfrentar un tema histórico como lo es en Chile la reivindicación del Pueblo Mapuche, jalonan la democracia hacia hondas cavernas retrogradas.

La incapacidad para salvaguardar realmente el medio ambiente y asistir impávidos a la depredación de nuestros recursos marinos y al agotamiento de las fuentes de agua…solo demuestra y muestra la existencia de intereses mezquinos profundamente antidemocráticos.

La corrupción es una lacra que ataca los trenzados de la democracia y finalmente la carcome por dentro hasta hacerla añicos. No poner atajo seriamente a este virus no es negligencia, sino voluntad manifiesta de destrucción de los tejidos de la democracia.

Una democracia con presos políticos es definitivamente una democracia enferma.

Un Estado que sucumbe a las mafias y a las redes delincuenciales y es sobrepasado en su deber de contención, castigo y eliminación de este mal… es un Estado fallido.

Puede ser que en una democracia sólida la asistencia al voto sea menos del 50%; y eso es grave, pero será una alerta que con las correcciones y los cambios que se avisan desde la sociedad se puede alterar y solucionar. La democracia corrige y sana sus propias falencias. Pero cuando menos de la mitad vota bajo un sistema que no cumple con las bases de una democracia real, y de la minoría que lo hace una parte de ésta se halla bajo coacción, presión y control… no se puede hablar de democracia, ni de libertad con justicia, ni de justicia con libertad.

Elecciones bajo severo control parcial y antojadizo de un ente del Estado y complicidad del resto del aparato estatal: como en Rusia, como en Venezuela, como en Turquía… no se puede calificar de ‘sufragio libre, democrático y en libertad’. Tales gobiernos son una forma de dictadura, y lo son esencialmente porque: o no existe ninguna posibilidad de cambiar ese estado de cosas impuestas… o se dan muy pocos espacios para pretender un salto de fondo que acabe con la perversidad infringida.

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Written by Edición GF

mayo 24, 2018 a 1:49 pm

Publicado en Uncategorized

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