El Andariego

Blog personal de Ricardo Andreé

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Elecciones y democracia

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Desapasionadamente y tratando de respetar la objetividad: en esto de ‘medir la democracia’ según el perfil ideológico y el cristal de la conveniencia cometemos, sin duda alguna, una sarta de errores que se mueven bajo los subterráneos del subjetivismo y la parcialidad…por no decir ‘sectarismo’.

Una elección, o varias, o el sufragio de por sí solo, no es necesariamente una señal irrefutable de democracia. Para que un acto eleccionario sea parte de un engranaje democrático representativo y coherente debe darse sobre la base del DERECHO. Y un Estado de Derecho es congruente cuando (entre otros aspectos): 1) los poderes del Estado cuentan con autonomía entre sí y su accionar es independiente y cada uno de ellos cumplen funciones sin injerencia determinante de otros poderes del Estado; estableciéndose, eso sí, una coordinación según Cuerpo Legal que regulariza la correcta relación entre poderes; 2) se garantizan Libertades Básicas como: libertad de opinión y de prensa, libertad individual, libertad de reunión y de manifestación, libertad de asociación, libertad de culto, libertades políticas plenas, pleno respeto por los Derechos Humanos, etc. 3) se establece un sustento Constitucional y un Cuerpo Jurídico debidamente sancionado por autoridades democráticas y/o aprobado por sufragio libre, secreto y universal; y se sanciona el principio inalienable de Justicia y de un sistema Judicial carente de cualquier vestigio de iniquidad, prevaricación, abuso y quebrantamiento del Orden Legal; 4) se establece por Constitución que las Fuerzas Armadas son un estamento para Defensa del territorio y de la soberanía de la nación, y no son deliberantes ni participes de la acción política bajo ningún aspecto o en base a cualquier pretexto; 5) las Fuerzas Policiales y de Inteligencia sean controladas bajo administración política o de un estamento del gobierno, o del parlamento, o en conjunto según planos y roles; 6) todo vestigio de esclavitud, de sumisión, de tiranía, de imposición de sistemas económicos, políticos y sociales que denigran, discriminan, someten y atentan en contra de Derechos y Libertad y posibilidades igualitarias de desarrollo sea contrariado por una red de Derechos y leyes, y de práctica democrática, que evite la caída del sustento republicano de justicia y equidad; 7) por Constitución se garantice la alternatividad de gobierno, estableciendo claramente leyes que determinan periodos y posibilidades de reelección en forma nítida; así como los órganos electorales, de controlaría, fiscalía y similares deben contar con periodos acotados y con reglamentos asentados en los principios de la alternabilidad, la transparencia y el pleno respeto por los principios democráticos.

Aún así, una democracia será imperfecta, y por lo mismo perfectible. Mucho se puede mejorar, tanto se podría cambiar, y harto queda aún por nivelar y profundizar. Pero sobre bases similares toda reforma es posible, e incluso revoluciones pacificas que mutan paradigmas e impulsan nuevos modos de ejercer la libertad y la democracia.

Manchas y aberraciones como la discriminación odiosa a las etnias y la incapacidad de enfrentar un tema histórico como lo es en Chile la reivindicación del Pueblo Mapuche, jalonan la democracia hacia hondas cavernas retrogradas.

La incapacidad para salvaguardar realmente el medio ambiente y asistir impávidos a la depredación de nuestros recursos marinos y al agotamiento de las fuentes de agua…solo demuestra y muestra la existencia de intereses mezquinos profundamente antidemocráticos.

La corrupción es una lacra que ataca los trenzados de la democracia y finalmente la carcome por dentro hasta hacerla añicos. No poner atajo seriamente a este virus no es negligencia, sino voluntad manifiesta de destrucción de los tejidos de la democracia.

Una democracia con presos políticos es definitivamente una democracia enferma.

Un Estado que sucumbe a las mafias y a las redes delincuenciales y es sobrepasado en su deber de contención, castigo y eliminación de este mal… es un Estado fallido.

Puede ser que en una democracia sólida la asistencia al voto sea menos del 50%; y eso es grave, pero será una alerta que con las correcciones y los cambios que se avisan desde la sociedad se puede alterar y solucionar. La democracia corrige y sana sus propias falencias. Pero cuando menos de la mitad vota bajo un sistema que no cumple con las bases de una democracia real, y de la minoría que lo hace una parte de ésta se halla bajo coacción, presión y control… no se puede hablar de democracia, ni de libertad con justicia, ni de justicia con libertad.

Elecciones bajo severo control parcial y antojadizo de un ente del Estado y complicidad del resto del aparato estatal: como en Rusia, como en Venezuela, como en Turquía… no se puede calificar de ‘sufragio libre, democrático y en libertad’. Tales gobiernos son una forma de dictadura, y lo son esencialmente porque: o no existe ninguna posibilidad de cambiar ese estado de cosas impuestas… o se dan muy pocos espacios para pretender un salto de fondo que acabe con la perversidad infringida.

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Written by Edición GF

mayo 24, 2018 at 1:49 pm

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Desde el Yo Soy

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Unas simples palabras volcaron mi Ser desde adentro: ‘no busques al Buda desde el yo’. Perseguí al experimentado monje por días para que me ‘explicara’ cómo debía aplicar y asumir su consejo. Cuando al fin pude culminar nuestro sucinto dialogo, escuché: ‘debes conocer al Buda Que ES para lograr al Buda que vive en ti’.

Pasaron varios años, y aquello que proseguía en el hermetismo e incomprensión, se despertó en mí interior, esta vez dialogando con el Oráculo de Sabiduría, el I Ching. En el signo 20, La Contemplación, ante mi demanda sobre la Meditación que practicaba, leía una y otra vez una línea que me ofendía en lo más profundo de mi ego: que quién mira por la ranura de una puerta, y todo lo rehace al yo, obtendrá siempre una mirada estrecha y eso está bien para una persona común, pero es una gran mácula para el Hombre Superior.

Entonces, obedeciendo las instrucciones de los maestros de la Meditación de la Flor de Oro, o el método de poner en movimiento la luz en la persona, logré entender algunas cuestiones básicas que despejaron mis nubarrones: que antes de Meditar el discípulo debe aprender a Contemplar; que debía diferenciarse Lo Objetivo de lo Subjetivo; que el Hombre posee una mente natural que debe recuperar y hacer prevalecer, en desmedro y disolución de la mente artificial.

Muchos años más tarde enfrenté un tema que desde adolescencia me intrigaba y no lograba discernir: ¿qué debe entenderse por ‘Yo Soy’? Lo leí por primera vez en Moisés, luego lo volví a encontrar en textos hindú, y sobre aquello llegaron a mis manos varios textos cristicos que tratan de descifrar este misterio.

Al pasar los años, hallándome en año de retiro, en la zona de Pichidangui: cuando a los pies del monte Santa Inés habías pocas casitas, y no la población abundante que hoy copa esas laderas… en el año 1993-94… sucedió de manera natural, como si desde siempre hubiese estado en algún lugar de mi Ser, una claridad, una respuesta, una comprensión, una vivencia, una inducción espiritual: que la Entrega consiste en disponerse a Conocer al Dios que ES, al Reino que Es, a la Vida que ES, a la realidad que ES, a las Leyes que Son… al Buda que Es… al I Ching que ES… al Cristo que Es. Y para aquello, imprescindible resulta disponerse a Conocer, Vivenciar, Ver, Escuchar, ACEPTAR sin ningún prejuicio, – sin muros mentales y sin expectativas emocionales, sin mente artificial ligada al conocimiento, al dogma, a la teoría y a la predisposición intelectual según cánones culturales, de costumbres o de orden filosóficos u ideológicos o religiosos-, pero, sobre todo: sin miedo, sin espacio para la duda y la resistencia, y SIN CONTROL del ego. Es decir: entregarse como niño-a, en inocencia, dispuestos a vivir y dejarse vivir por LO OBJETIVO de aquello que uno ha elegido compenetrar, y que no es de este Mundo, sino que hace parte de una Verdad que se muestra y manifiesta solamente cuando el Hombre abre sus umbrales con la plena pureza de su candor y voluntad misericordiosa.

Entonces tomé conciencia que mi acercamiento al Buda había sido de esa forma y manera, y quizá eso explique la intensidad de la vivencia, y la actitud de los monjes budistas que, en dos ocasiones, en años distanciados, y tratándose de escuelas diferentes, pero unidas ambas por la recitación del Sutra del Loto, mantuvieron tratos singulares para con un joven extraviado y en búsqueda de ‘no sé qué’. Sin conocer la teoría había ido al encuentro con el Buda para conocerle tal y cual Él Es; aquello que fui leyendo e informándome fue posterior a las vivencias, y eso mismo ayudó a que mejor comprendiera aquello que estaba escrito. Y lo mismo hice, ya por mente natural y por innata experiencia, con el I Ching: antes de estudiarlo comencé a dialogar con éste como lo hiciera C.G Jung en su presentación de la edición de Richard Wilhelm: que el mismo Oráculo me enseñara lo que era en Oráculo. Y al recibir, en Basilea, la metodología de la meditación Circular de la Luz, simplemente me dispuse a conocer y aceptar por vivencia aquello que debía conocer y vivenciar…sin esquemas, sin teoría previa, sin resistencia y, sobre todo: CONFIANDO. Y así Viví el I Ching que ES.

En la enseñanza del texto ‘secretos de la Flor de Oro’, el maestro del desfiladero, nos indica que al lograr el centro de la luz en uno, se abrirá una flor con un sol en su centro, y desde ese corazón vendrá quién será el Señor del discípulo, y habrá un Encuentro que marcará la ruptura con la vieja pertenencia e inaugurará el tiempo nuevo cuya pertenencia del Ser estará estrechamente ligada a la Orden del Cielo. Y cuando uno lee este texto y otros similares: o los encuentra demasiado esotéricos e improbables, o bien se convierten en materia de filosofía y alambicados pensamientos abstractos. O los abandona por tratarse de chifladura mística.

Cuando Cristo aparece en mi camino lo primero que hice fue pedir una Biblia a mi madre para entender de qué se trataba. Claro que estaba en un combate: porque sentía que tal presencia venía a alterar mis armonías con el Buda y con el I Ching. Entonces soñé vivencialmente con el Buda: lo veía de espalda, meditando debajo de una roca blanca en forma de culebra cascabel; y yo me acercaba muy silencioso y cuidadoso y me ponía a meditar detrás de él. Pero su brazo se extiende y con su dedo índice me señala el fondo de un prado verde. Y como yo insistía en quedarme, hizo el mismo gesto otra vez y esta vez lo sentí con vigor…y me paré y caminé hacia el punto, y pasando noté un muro de piedra, corroído y antiguo, y al salir de ese espacio ante mis ojos vi un extenso campo muy iluminado, hermoso, nuevo, radiante… y la luz del sol se colaba entre nubes blancas y un rayo de luz daba justo en medio y hacía allí fui, y al acercarme fui distinguiendo una escalera de madera que desde el piso verde se elevaba hacia el cielo.

Ese mensaje onírico hizo eco en mi interior: y me dispuse a Conocer al Cristo que Es. Y por ahora, me dije, no acudiré a la Biblia.

No yo te descubro; no yo te investigo con el intelecto; no yo leo antes lo escrito sobre ti; no yo primero adquiero conocimiento; no pretendo saber lo que yo quiero sobre ti… En cambio, ME DISPONGO en mente natural, con corazón sereno, sin expectativas del yo, a CONOCERTE TAL Y CUAL ERES. Y para que eso se logre debo estar en estado de inocencia, CONFIAR, e eliminar toda resistencia, temor y duda.

Y en la medida que los Encuentros con el Cristo que no conocía, y ahora comenzaba a estar al tanto, fueron sucediéndose: de a poco acudí a textos como el Sermón del Monte, que no leí…sino que me habló. Y mis ojos cayeron en el evangelio de Juan: pero nunca escruté con rigor de estudio, sino que dejaba que la inducción del Espíritu señalara lo que debía leer; y así viví un evangelio que sentí desde la primera hora como una guía para la Coherencia y un Plan para que en unidad con el Cristo Vivo uno pueda alcanzar las promesas de un Dios que no miente, ni se desmiente.

El Yo Soy surge cuando LO OBJETIVO se manifiesta libremente ante la receptividad y la inocencia de la persona espiritual. El Buda tal como Él Es: es Yo Soy; el Oráculo de Sabiduría – I Ching- tal como se auto califica y se presenta a sí mismo: es el Yo Soy. Cristo en manifestación espiritual y en vivencia de fe, con plena disponibilidad para Conocerle, es el Yo Soy. Y desde otra mirada: el Ser que el Buda ve en tu simplicidad y entrega, es tu verdadero Yo Soy; y como te va calificando, enseñando, corrigiendo y develando el Oráculo de Sabiduría al referirse a tu persona lograda y superior: es al Yo Soy al cual se dirige. Y el Ser Espiritual, pleno de verdad y honestidad en su fe, y rebozante de la inocencia de un niño o niña: ese es el Yo Soy que Cristo ve en ti.

Porque Lo OBJETIVO no aprecia ni se relaciona con LO SUBJETIVO. Lo Objetivo en nosotros es el Espíritu, nuestro Ser Espiritual, nuestra mente natural, nuestra Alma de luz y de amor, nuestra Coherencia de Fe, nuestra humildad e inocencia… es decir, aquello que Dios ve en nosotros, y constata de cada uno: es La Verdad Interior, LO OBJETIVO, y no las construcciones artificiales de la mente astuta, ni los laberintos del alma oscura, ni las dependencias y edificados mundanos con su falsa importancia.

El Yo Soy de la Verdad Macro y Superior se relaciona y se une con el Yo Soy de la Verdad Interior del Hombre que logra aceptar Lo Macro y postula a Lo Superior para alcanzar una Vida que supere esta existencia temporal que se mueve en la batalla entre la luz y las tinieblas.

El ego es el mayor enemigo de Si Mismo. Todos los demonios que viven al Hombre: litigio y violencia, envidia y arribismo, celos y desamor, ira y arrebatos, maldad y traición, miedo y mala duda, culpa y juicio, mentiras y omisiones de la verdad, mezquindad y vanidad, apego y dependencia al(del) dinero y a (de) las cosas mundanas, auto suficiencia y prepotencia, altanería y tiranía, adulterio y trasgresión del orden natural, necesidad y ansiedad por (para) poseer a otros y dominar sus vidas, venganza y retaliación… son hijastros-as del ego, y es el ego el infierno que consume al Hombre y no le permite alcanzar a su Espíritu y vivir su Espiritualidad.

El ego es Lo Subjetivo: el ‘yo’. Y es lo contrario y opuesto al ‘Yo Soy’: Lo Objetivo.

Entonces, el gran manipulador sopla al ego que a su vez debe insinuar e inducir al Hombre a que con soberbia acerque, baje y fuerce a Dios para que éste sirva a su necesidad y aspiración, y mida lo Trascendente según su ego; y crea o no crea, concuerde o discrepe… según la conveniencia del yo; y el ‘yo’ tenga el control de ‘lo religioso’ o de ‘la fe’; y todo se deba al dios ego; y que el sujeto no confíe en nadie más que en su subjetiva verdad artificial.

El ego rumorea, chismea, (un arte que muchas personas usan para sobrevivir desde las sombras), que es muy peligroso soltar el control, y que hay riesgos de locura mística si se acometiera la estupidez de prodigarse a una supuesta Verdad Interior Espiritual, e intentar conocer a Dios desde la Entrega, y sin la ‘protección’ del ego y la mente artificial, y el alma llena de conjeturas ‘necesarias’. Porque ‘eso eres tú’, ‘ese es el yo que conoces’. Y entonces el Buda debe servir a tu inteligencia, y el Oráculo sólo debe darte respuestas para tu buen pasar- aquí y ahora-, y Cristo debe concederte y brindarte…de otro modo de nada sirve la fe ni los dioses ni los instrumentos que se dicen sagrados.

Hay un choque frontal -de una persona espiritual- con el ego de quienes pretenden servirse de los dioses y de sus medios y herramientas: porque si alguien se retira de las luchas estériles entre los múltiples ‘yo’ y sus defensas teóricas… y revoluciona el paradigma, y se coloca desde la Entrega, Confianza e Inocencia en el firme propósito de CONOCER LO OBJETIVO y el YO SOY de lo divino, lo superior, lo espiritual, lo Macro… constatará que el Mundo no lo comprenderá, y lo criticará, y hasta lo aborrecerá. ¿Por qué, si alguien con esa voluntad a nadie daña y de nadie espera algo? Por el ego: porque los ‘yo’ se sienten débiles y amenazados cuando alguien cercano se dispone a entrar en el Yo Soy de la Vida; y con ello podría desmontar la falacia e ilusión sobre la cual se construye este Mundo; y de paso descubrir, en su cruenta realidad, al gobierno de los Hombres de maldad que desde las sombras manejan los hilos de esta ‘realidad virtual’ que se nos ha impuesto cuan ‘única realidad’… y que es ‘una gran mentira’.
La Verdad nos hará Libres.

Written by Edición GF

mayo 15, 2018 at 2:35 pm

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¡Que no caiga la inteligencia!

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En encuesta latinoamericana del segmento adolescente resulta que un alto porcentaje de jóvenes apoyaría a una dictadura si ésta asegura ‘orden’ ante la inseguridad provocada por la delincuencia o ante un supuesto ‘caos social’. Es el mismo fragmento que en estudios serios han arrojado una escaza adhesión a la lectura y una alarmante incomprensión de lo poco que lee. Este gong de campana debiera ocuparnos, como sociedad, porque está alertándonos sobre un porvenir no muy brillante; y debiera mostrar a la poco ilustre clase política que en realidad nunca hubo ‘educación de calidad’, (y estos datos, entre otros, lo demuestran). Sin embargo, debemos reconocer que no hay espejos públicos de envergadura en los que las nuevas generaciones puedan mirarse y comparar: pues ven a un simio armado que gobierna el país más poderoso del planeta, y a un autócrata Putin enalteciendo viejos nacionalismos de gran potencia, y a un socialismo chino aplicando un capitalismo salvaje, e hirsutos guerreros de Alá matando a propios e ‘infieles’, y al mayor poder eclesiástico de la historia resguardando a su curia pedófila y pervertida, y toda institución corroída por la plaga de una corrupción histérica y desenfrenada… Al final, quizá, tal vez una generación carente de profundidades, tecnologizada, practicista y cosista, sea la forma más eficiente de contrastar a la monada gobernante que hizo de los proyectos inteligentes, como la democracia y la paz, un medio para prolongar su pasión por la lucha tribal y contender en base a la elemental ley del más fuerte. Porque lo natural y básico en el Hombre común es su nativa tendencia a la tribu que usa la violencia para imponer superioridad con tal de asegurar lo propio. Pero la evolución hizo que la inteligencia en el Humano buscara sistemas más complejos de convivencia: la democracia y la paz; pero tales propósitos superiores requieren de un factor de mayor agudeza y razón: El Dialogo. Y es un aspecto de alta evolución humana porque El Dialogo exige un grado sofisticado de información, una obligada formación, y sobre todo una integración entre las partes que comprende ‘colocarse en el lugar del otro’ por considerarle ‘igual’ o ‘sujeto con idénticos derechos’. Y, finalmente, es un estamento superior en las relaciones humana porque mediante El Dialogo se establecen acuerdos en los cuales las partes ceden para congeniar paz y democracia que a su vez permita abrir sendas irreversibles hacia un Mundo de Hombres Superiores que dejen atrás todo atisbo de monería. Pero la poderosa monada política- y sus potentados mandamases-  usan, tergiversan y degeneran  los instrumentos de la inteligencia para llevar y empujar a la humanidad de regreso a las abisales cavernas… Estamos a tiempo para no permitirlo.

 

Written by Edición GF

mayo 11, 2018 at 2:44 pm

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El ‘arte’ de la post verdad, y los chismes de siempre

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Sin ser experto en Derecho, ni mucho menos, porque de todo voy aprendiendo, aun entrando ya en los años de mi vejez, es que hoy sé algo más con respeto a este tópico que en los días anteriores. Asistir a conversaciones entre leguleyos y abogados, por ejemplo, puede dar contexto a la realidad que hoy vemos y comprobamos en la llamada ‘post verdad’ que pulula por internet. He concluido que el principio de Justicia y las bases del Derecho dan respuestas en un juego de comparación, por ejemplo: ‘el principio de inocencia’; ‘la carga de la prueba recae sobre quien demanda o acusa’; ‘a confesión de parte relevo de prueba’;  ‘no hay justicia sin el debido proceso’; ‘las vulneración del derecho descredita a la Justicia’; ‘un juicio abierto en contra de uno da derecho a ése a presentar, a su vez, juicio a su acusador si se demuestra inocencia de los cargos, y  dolo o intencionalidad de dañar al elevar juicio’;  ‘el sentido de la justicia es asentar la verdad en la medida de lo posible y contra toda duda razonable’;  ‘el sentido del Derecho no es aplicar Justicia, sino que ésta se rija por vías de igualdad e imparcialidad’; ‘lo que diga, piense, hable, comente o crea una persona sobre otra persona, institución, caso o cosa no es punible hasta que tales asuntos se hagan públicos y afecten de algún modo a la persona’ … son algunas de las oraciones y frases que uno capta en diálogos entre expertos en leyes. Inevitable comparar con otro principio básico en el ejercicio del periodismo: ‘sin fuente verificable no hay verdad en la noticia’.

Pensaba entonces en la post verdad que hoy impera sobre todo por los medios de internet: sin fuentes verificables; agrediendo derechos de inocencia; acusaciones sin carga de prueba; condenas publicas sin procesos debidos; vulneración de todo derecho y por ende una gran ejercitación de injusticia; confesiones de parte, de quién es agredido o acusado,  sin relevos de pruebas, y nueva sarta de rumores que ensucian los buenos reconocimientos y fijan condena mediática de la víctima, a pesar de sus propios confesiones o reconocimientos; que aquel que logra demostrar su inocencia queda tan expuesto y juzgado que no es creído en sus alegatos y no puede a su vez elevar juicios en contra de quién le ha causado daño;  el sentido de la post verdad y de la contra información, de los rumores y de las insidias presentadas cuan ‘hechos irrefutables’ con sólo decirlo o publicarlo no busca asentar la verdad en la medida de lo posible y más allá de toda duda razonable, sino, por contrario, pretende establecer la mentira hasta lo imposible…  más allá de toda razón de decencia e inteligencia posible; el principio de la post verdad y su secuela de falacias e invenciones es contrario a todo concepto de justicia y pisotea los más elementales derechos de las personas; aquí lo que crea, hable, rumoree, imagine y escriba quién se da una plataforma virtual desde donde emboscarse es absolutamente valido y no debe demostrar su veracidad, aun si hace toda la publicidad a su alcance.

Concluyo algunos aspectos: que la cobardía de quienes usan la post verdad desde la jungla de internet son personas enfermas de tiranía interior, despotismo mental y fascismo sanguíneo. Que esta gran manipulación de la realidad es antigua como el Hombre: sólo que sin internet; y en centro américa le llamaban ‘bemba’, en Chile cahuín, además de pelambre; insidia en correcto hablar, y mentira en su realidad, y de calumnia en su peor faz. Se decía que las personas eran desquiciadas, mitómanas o simples enfermos egocéntricos o ‘pinta monos’.  En mi barrio de niñez, sector Franklin, se les ‘sacaba la cresta’ a los que andaban regando rumores…por ‘sapos y hocicones’.  Pero ahora es un deporte de alcurnia: los -las chismosos-as, los -las cahuineros -as, los rayados y figuritas hacen estragos con un teclado y cuando no mienten con los dedos siguen haciéndolo con la boca: porque tan convencidos-as están de su propia falacia que al final han perdido todo sentido de realidad. Así, las fronteras de la Justicia y del derecho parecen muros de Berlín que deben derrocarse, por obsoletos e inservibles; y la libertad ya no es una aspiración para imponer la verdad: sino que es libertinaje para someter las personas a la mentira más descabelladas y arcaicas. Porque al final esta post verdad que no es sino la vieja costumbre de inventar, falsear y hacer del rumor un arte para confundir y sacar pobres réditos siempre demasiado mezquinos y pequeñitos.

Yo conozco a algunos y algunas que no se atreven a usar internet, quizás por temor a ser pillados: y siguen usando el método antiguo de soplar en el oído de otros la basura que les carcome por dentro.

Written by Edición GF

mayo 11, 2018 at 2:42 pm

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La Gracia de la vejez y pecados de juventud

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En la Sabiduría budista, y de los antiguos Santos y Sabios, y de la Sabiduría Cristica, enfrentar la realidad de la existencia y descifrar sus misterios sin ilusiones ni temores no ha sido, ni es, un acto de pesimismo o fatalismo como muchos consideran, sino, por el contrario, es signo de iluminación; y el logro de alcanzar las leyes naturales es la evidencia de la trascendencia.

La vejez, la enfermedad y la muerte son los tópicos de los cuales partió el Buda. La verdad, la vida y la superación de la muerte son la clave de Cristo.

Hace semanas asistí al responso de mi hermana mayor fallecida; hace días supe de la muerte de mi amigo de infancia Juan Yañez Allende. Hablando con mi madre supe que ya tengo sólo un tío vivo, y que ya varios primos y primas han partido, y muchos pasan los 70 años y más. Y uno nota viejos a los amigos con los que se encuentra, y seguramente ellos hallarán que la vida ha pasado irremediable por uno.

El 2015 estuve en la UTI del hospital de Los Andes: y si ya antes había asumido la enfermedad como inherencia de nuestra condición temporal y carnal, entonces hube de asumir la muerte como un hecho permanente que sólo se despierta en algún momento del camino, y lo cambia de rumbo de un solo salto.

Y ahora, en estos días, voy entendiendo la vejez: que es un tesoro y es pura sabiduría del Creador; pues se nos hace ancianos para calmar los ímpetus de la juventud en todo sentido, y desde la serenidad y el sosiego ascender a la propia colina para analizar lo recorrido, los efectos recogidos, las correcciones pertinentes y el modo de pasar por los años que quedan con la mayor profundidad posible.

La mayor estupidez de un viejo es dejar de ser joven: y el modo de no abandonar la esencia de la juventud desde la experiencia de la ancianidad es asumiendo la propia aventura, los sueños y los errores, los ideales y las quimeras, los dolores y los sacrificios, las perdidas y los logros, lo oscuro y lo claro: y de todo extraer el sumo de la gran enseñanza de vida que nos hace Personas.

Y desde esta tarima excepcional bien quisiera uno que jóvenes que uno tiene cerca, por amistad o por familia, por enseñanza o por circunstancias, escaparan de las ilusiones que tanto tiempo precioso hacen perder: como el dinero; y lo absurdo que es la violencia…una estupidez cavernaria que denigra al que hace uso de este nefasto expediente. Entonces uno se parece a los viejos que en algún momento nos hablaron, (y nos damos cuenta de lo afortunados que fuimos al cruzarnos con ese tipo de personas…que nunca valoramos, y menos hicimos caso), y ahora uno es el anciano que aconseja a jóvenes que obviamente no seguirán nuestras recomendaciones, pero que seguramente, si maduran, sabrán que no estuvieron solos en el pasar por la existencia.

Cuando un joven se empecina en su soberbia, y con el incentivo de su energía se ve a sí mismo cuan patrón del universo, y considera a otros inferiores, y cree saberlo todo: que nadie tiene algo de valor que enseñarle; y considera enemigo a los que no le satisfacen, y divide el mundo entre los que le son útiles y los que son inservibles para su ego y necedad; y desprecia la vida de los demás y engrandece sus propios sueños como a dioses que deben conquistar la Tierra… poco puede hacer un viejo aún con bagajes importantes de sapiencia y vivencia.

Ante la porfía del joven necio, dice el I Ching en el signo 4, vale solo la retirada…y dejar que el mozo empecinado y obstinado viva una Ley Básica de la Vida: La Ley de Causa y Efecto.  Esperando y esperanzados que al recoger la cosecha de su propio sembrado el tozudo sepa corregir sus errores y aberraciones, y aprecie la humildad y la ductilidad, además de la justicia y el respeto, y aconseje a jóvenes de su tiempo sobre el peligro de ser obsesivos con la propia muerte.

Written by Edición GF

mayo 11, 2018 at 2:38 pm

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Uno muere muchas veces

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El drama de la muerte deja de ser tragedia cuando se asume la realidad con Sabiduría de vida.

¿Qué es permanente? No la muerte, que es un salto de mutación, una revolución; y es la vida en distintas formas y con varios contenidos la que finalmente peregrina cuan andariega: de tiempo en tiempo, de no- tiempo a atemporalidad, de quietud a movimiento, de claro a oscuro.

Uno puede contar todas las veces que ha muerto, y las ocasiones en las que ha dormido con su presencia.

Cada uno puede confeccionar la bitácora de sus entradas y cercanías al estertor.

Cuando niño, y al emanciparme de los lazos familiares, aún en pubertad, viví la agonía del hambre y el desfallecimiento de la desnutrición, y entraba en trance de sueños abismales de los cuales cada vez más me costaba regresar. Y de muy niño, estando diez semanas en el hospital por un brazo prácticamente sin codo, creía que moriría y lo que más me dolía era la suposición de que lo haría solo, en esa sala de muchas camas con otros tantos niños llorando por su mamá.

Y ese tiempo pasó, y otros estados de vida entraron con gratas compensaciones a la aventura.

Quizás sea esa vivencia la que me hacía desafiar a la vida y jugar con el desenlace: como joven bombero, cuan joven revolucionario y en calidad de sobreviviente de una matanza agreste y turbia que en el año 1973 estremeció los cimientos de mi país y cambió mi realidad. Nunca como entonces vi la muerte tantas veces: flotando en los ríos, apiladas en una esquina, en camiones mal cubiertos haciendo ver su macabra carga, y circundándome de nombres amigos que nunca más vería. Y mi nombre pudo estar entre los desaparecidos, sino fuera porque con gran instinto de sobrevivencia salté un alto muro de una embajada para acogerme a refugio.

Esa muerte fue atroz, y la vida, ahora en un dorado exilio, renacía con bríos y con universos abriéndose cuan pétalos en primavera delante de mis profanos ojos: porque Dios había muerto para mí, y lo maravilloso del país que me acogía era observado con desconfianza por mis dolores, y en mi mente solo había una idea que golpeteaba cuan pájaro carpintero mi dura memoria: regresar a mi país para volver a morir con los muertos míos.

Sin embargo, la vida pudo más. Y jamás estuve tan vivo como entonces. Pasando, eso sí, por una muerte que es única en su manifestación y excepcional en su desazón: la ruptura de un amor vivido en inocencia, pero también pleno de negligencias, y tan intenso como el sol en su reino incontrastable; pero nunca el final viene sin compañía: fue el mismo tiempo estrecho y aciago en que el diario en el cual trabajaba, y que era un gran proyecto del cual era participe fundador…quiebra, y es embargado justo el día de mi extravío conyugal. Entonces la muerte me envolvió en la locura y conocí mis abismos y vi la faz de mis demonios. Grité para ser salvo: y me reencontré con Dios.

Nací en medio de cipreses y luciérnagas, en grata compañía y con un libro de tapa roja y letras chinas en dorado, llamado I Ching.  Era una existencia tan distinta a todas las anteriores, y supe que un retazo de chifladura que quedó como eso… inexplicable arrebato… al internarme en una abadía budista en Nepal cuando acérrimo era mi ateísmo marxista, en realidad había sido un impulso de la vida que se preparaba porque la muerte yacía emboscada en mis sueños mundanos.

La alegría de vivir me la entregó la música: hacerme percusionista de una orquesta de música salsa, cuando ese genero musical no era conocido en América toda, y aún se movía en los barrios latinos de Nueva York y en las cunas de La Perla boricua… fue un privilegio. Tuve un maestro cubano exiliado de Castro, pero con el cual nunca hablamos de política, pero si mucho de música. Y de trabajar en un club entre amigos, salté a administrar mi propio lugar, con conjunto musical propio. Eso sucedió en Suiza, y nosotros éramos como el calor en medio de la nieve.

Entonces la muerte de mi padre, asesinado en Talca, me arrojó de nuevo al pasado, el que nunca se había ido del todo y esperaba pagar su karma cuan cobrador de impuesto.

Se acabó la fiesta: había que regresar a la muerte. Me preparé para reingresar, y retorné a mi país aun en plena tiranía. Entonces fui la muerte confrontándose a la muerte de los otros. Ellos tenían el poder, nosotros teníamos la razón. Fueron casi cuatro años en donde morir no era tema… porque no se habla de cómo respirar.

De un laberinto como ese se sale o muerto, o muerto en vida, o asqueado y saturado de toda violencia y amando más que nunca a la vida.

Después de eso, no sabía en qué estado me hallaba, porque ya no me percibía: porque cada día en los escondrijos y en las emboscadas y encubriéndome el día a día con mantos y leyendas necesarias para sobrevivir, además del peso permanente de un arma al alcance, al final desdibujan tus fronteras, y quedas en el aire como una partícula sin cuerpo, algo inasible que no se ve en los espejos, y ya no sabes si vives en la muerte, o es la muerte la que vive en ti. No es agradable: es un estado de no-vida que me hundió por dos años y me arrojó al limbo.

Volví a nacer en medio de los templos del budismo, y dejándome guiar por un oráculo que nunca me abandonó aún en mi travesía por los llanos oscuros: el I Ching. Y saliendo de mi segunda larga recitación del Sutra del Loto, regresé a mi país para iniciar una vida en ascenso al Cielo y para Encuentro con Mi Señor- El Cristo- en una montaña que se interponía ante mí cuan novia osada que me llamaba a reconocerla.

La vida que conozco nace y se engendra en el Espíritu, y el Espíritu es Dios, y Dios vive en mí, y Yo Soy el templo de mi Espíritu. Y somos lo que es nuestro Espíritu: de otro modo no estamos vivos.

Desde esta vida que no tiene tiempo, ni posee fronteras materiales, he visto la muerte de muchas formas, la he observado y he aprendido mucho de su rol y de su propósito.

Aún así me sigue doliendo en algunos casos: como la auto-muerte de mi hijo, quién en su rebeldía necia y de joven inexperto prefirió su propio cadalso, por sentirlo propio, en lugar del amplio campo de herencias que su padre guardaba para su existencia. Verlo inmolarse en los abismos de la obcecación sabiendo uno desde la experiencia que de mucho habrá de arrepentirse en la madurez, y de lo doloroso que son tales compunciones tardías, me punza el alma y asalta mi paz. Veo desde mi distancia como la vida de su juventud entra por la bifurcación oscura teniendo la luz enfrente, casi pegada a su sabana de niño amado. Y ahora debo confiar: que el amor es más fuerte, y como el amor fue la razón y el origen: no será entonces que el desamor y el desquicio prevalezcan.

Vi a la muerte a los pies de una camilla en mi crisis de salud en abril del 2015. Y luego de aquello creí que no pasaría de mis 64 años. Y ahora, viviendo y pasando por mis 66… héme aquí: viviendo más que nunca y siendo viejo amigo de la muerte que se cobija para reposar- (como nos lo enseña la sabiduría del budismo)–  justo tres milímetros debajo de mi ombligo.

 

Written by Edición GF

mayo 11, 2018 at 12:41 pm

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Coherencia de paz

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Entre Chile y Bolivia hubo una guerra. Dejo el análisis de causas y análisis del conflicto para otra ocasión. Lo cierto es que hubo una guerra en la cual se involucraron tres países, y los tres pusieron sus fuerzas en campo y defendieron sus razones y causas. No hubo una agresión armada de uno en contra de otro desarmado e inerme. Fue un choque entre tres ejércitos activos y preparados para la confrontación.

El punto es que hubo guerra con tres fuerzas en campo. Eso es lo concreto.

Toda guerra es nefasta, y deja heridas profundas. Hay que evitarlas y nunca incentivarlas. Muere gente inocente y destroza familias. Al final nadie gana realmente con una guerra. Pero, por desgracia para el ser humano, éstas existen desde que la generación del violento Caín persiguió y mató al inocente de Abel. Y esa fue una guerra injusta: un crimen; porque Abel nunca se defendió ni hizo la guerra a Caín.

En la guerra entre tres países vecinos entre Chile por una parte y Perú y Bolivia por la propia, hubo tres ejércitos prontos a aniquilarse entre sí, y no hay constancia de un Abel boliviano perseguido en inocencia: como ahora se presenta el presidente postulante a vitalicio que gobierna a Bolivia.

Durante el siglo y más posterior al fin del conflicto, en los tres países, se sigue marchando alrededor y enfrente de monumentos y recordatorios de las batallas: los ejércitos no olvidan los combates, y la educación escolar está repleta de referencias a héroes y pasajes gloriosos de la guerra del Pacifico. Es decir: de algún modo…seguimos en guerra.

El alma de la guerra nunca se ha extinguido. Y el patriotismo chovinista exacerba de vez en cuando los recuerdos de la conflagración para poner asuntos no resueltos que sirvan para ganar adeptos para alguna causa política coyuntural. Eso se ha dado por mucho en Bolivia, y a momentos también en Perú. Mucho menos en Chile.

¿Podemos alcanzar acuerdos y establecer la paz duradera mientras alzamos símbolos guerreros y mantenemos viva la llama de la guerra?

La lógica de Bolivia hoy es esencialmente guerrerista. La de Chile es jurídica en conformación con tratados post bélicos. Ambas posturas se basan en leyes o reglas culturales ligadas a la guerra. No a la paz. Y se entiende la paz como una negociación derivada de la guerra: o para recuperar lo perdido en el conflicto, o para afirmar el estado de cosas derivado de la guerra y acordado bajo las formas post bélicas.

¿Y si partimos de una profunda revisión de una guerra que NUNCA debió suceder? ¿Y si acordamos negociar acuerdos sobre la base de una profunda critica histórica que no reivindique la guerra, y la califique como un error?

Éramos republicas jóvenes, y en el caso de Bolivia con gobiernos inciertos, y en donde aún la democracia no era la forma definitiva que los pueblos eligen para transitar por el progreso. Las oligarquías de los tres países luchaban en fracciones para manejar naciones nacientes que debían por mucho asentar su propia identidad. No había participación de pueblo en las decisiones y gestión de gobierno; las castas militares tenían un peso preponderante como consecuencia de las luchas de independencia y posterior acomodamiento de la correlación de fuerzas internas. Las economías eran débiles y en el caso de Chile comenzaba a ser pujante, pero todas en sus albores y aún con demasiados vestigios de oligarquía localista. La guerra no era, en esos tiempos, un asunto excepcional, sino una cuestión de honor nacional a la cual echar mano en todo caso y en cualquier circunstancia.

¿Podemos hoy defender una guerra que representa un gesto de época ya superado y que debiéramos desechar de nuestra cultura?

Podemos entender que la guerra fue la lógica de las contradicciones de ese tiempo, y era el modo de resolver asuntos como los que se generaron entre Perú, Bolivia y Chile. Pero madurados los tiempos y avanzado nosotros cuan seres que evolucionan y cambian no es de ilustres ni de iluminados proseguir la misma matriz de antaño; y sobre la misma petrificada idea reivindicar hoy derechos supuestos que se rehacen a tiempos anteriores a la guerra como si ésta nunca hubiere sucedido… pero realzándola para mantener viva la llama patriótica interna, y a su vez cambiando los hechos para aparecer víctimas hoy de un enaltecido ‘agresor’ de ayer.

Es una contradicción que alguien que se dice socialista, como el señor Evo Morales, reivindique guerras de oligarquías pasadas y castas militares que sometían y esclavizaban al indio y al pobre en Bolivia. Y es falta de espíritu democrático que en Chile sigamos justificando las razones de una guerra que debimos evitar, y que ya parte de la historia debiéramos cesar de celebrar: y más bien deberíamos usar las fechas patrias para reflexionar sobre el valor de la paz y de cómo nuestra fuerza de nación debe estar sustentada fuertemente en la paz entre pueblos hermanos; y  consecuencia de nuestra alma de paz, nuestra política de alianzas y amistad solidaria con nuestros pueblos hermanos de América Latina tendría que ser prioridad de nuestra política exterior, con  una fuerte diplomacia de paz.

Propongamos una alianza de paz: reconociendo las tres partes (Perú Chile y Bolivia) que esa guerra nunca debió suceder; que no se celebrará ningún hito de guerra en los tres países y no se reivindicará la guerra y sus actos, y sus efectos; y se usarán las fechas patrias para reflexionar sobre la paz, la amistad entre pueblos hermanos y la solidaridad entre naciones que deben aliarse para progresar.

Es imposible lograr la verdadera y durable paz en base a una cultura de guerra y recuerdos permanentes de una guerra que sigue dividiendo a pueblos… que juntos pueden convertirse en grandes naciones.

Lo que exige y agita el gobierno de Bolivia es una provocación chauvinista: porque volver a las fronteras antes de la guerra no es garantía de paz, sino de mayores conflictos. Y puesto Chile ante la presión de renunciar a parte vital de su soberanía: lo que queda es la posibilidad de la guerra. Porque en este juego político la sombra de la guerra copa todos los vericuetos de la diplomacia.

Primero deshagamos la vieja guerra que insistimos en mantener vigente. Luego establezcamos en base a la realidad actual una alianza de progreso y cooperación que potencie y beneficie a los tres pueblos y naciones. Y convirtamos la zona entre los tres países en un Polo Industrial, Minero, Portuario y de Comercio especial bajo Acuerdos que permitan el libre flujo de bienes y personas.

Sólo la paz asegura el progreso y el bienestar para la gente. Y esa zona tiene un potencial único que podría convertir a los tres países en los primeros en sepultar definitivamente la pobreza: el verdadero enemigo de los pueblos y la única lacra que los buenos gobiernos deben empeñarse, hasta el sacrificio, con tal de eliminarla, y no permitir que nunca más afecte a peruanos, bolivianos y chilenos.

Dos países emergentes, con pobreza y desigualdad, que debieran consolidar la paz para establecer cooperación que garantice progreso, hoy siguen la lógica de la confrontación gastando millones de dólares en juicios internacionales que al final no solucionan nada, y si acaso generan nuevos resentimientos y divisiones;  menos permitirán que por fin cambie el paradigma de los gobernantes y clase política para que desde los Estados se inicie  una revolución cultural que postule a superar la guerra y su lógica perversa en todo ámbito, y fomente la paz como valor esencial de nuestra identidad latino americana.

Written by Edición GF

mayo 10, 2018 at 2:47 pm

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